domingo, 26 de febrero de 2017

Haber, amar y poseer: Sobre Lazos de familia, de Clarice Lispector, siguiendo a Gabriela Solorio

Comentar entre todos acerca de Clarice Lispector, su obra. Tantas veces. A través del humo de los cigarrillos, las voces, acompañadas a menudo de suaves figuras de las manos, – quizá un poco demasiado de café. Pero ante todo, el asombro. Una genio, una genio (!).
Por coincidencia empezamos cada quien en su momento, con Lazos de familia, luego vino el resto. Y nos decimos ahora de los rasgos claves en el libro, hasta donde después. Esta primera colección de relatos, lleva a decir, simple: ah, es otra cosa... y a eso se abrió, en efecto.



Gaby, Gabriela Solorio, toma la palabra (hemos dicho algo de lo femenino, la ocasión se presta) y, mientras, me fijo en la caricatura de Loredano, atento, como todos, eso sí, va concentrada, da luces...

Básicamente, los cuentos de Lazos de Familia se estructuran en tres fases siguiendo una secuencia elemental: la inauguración, realización o proceso de transformación y clausura. En el proceso de transformación se impone un orden, una lógica particular que lleva al conocimiento de aquello que denominamos “lo femenino”.

Vamos a ello...

Lispector plantea un conocimiento del ser, no desde la “superior” razón que nace con la filosofía moderna a partir de la doble duda de Descartes, sino desde la “inferior”, presidida por los sentidos. En otras palabras, plantea que es posible acceder a la verdad a través de las percepciones sensoriales, dejando de lado el razonamiento lógico. Las protagonistas de Lazos de familia no buscan una verdad, sin embargo la encuentran. Esta se revela a sí misma como en la antigüedad sacra, desde la naturaleza como una interiorización de la realidad entera  sin la mediación de instrumento creado por el hombre. La verdad se manifiesta lejos de las palabras: “la verdad sólo cabría en símbolos, sólo en símbolos la recibirían”. Ello es lo que determina, a mi parecer, la perspectiva desde la que podemos dar un primer paso para analizar la narrativa de Lispector: empezar de que su posición para acceder al conocimiento se configura dentro de lo sacro.
Ahora bien, las protagonistas de Lispector poseen en su naturaleza aquella facultad perceptiva que les permitirá volverse sensibles a la manifestación sagrada. Hierofanía, de acuerdo al texto de Mircea Eliade, aquella manifestación de lo sacro; y la mujer se conformaría como aquel ser sagrado que puede movilizarse entre el espacio profano homogéneo, amorfo y plagado de lugares neutros en los que transita el ser humano bajo el imperio de las obligaciones cotidianas, y el sagrado, espacio significativo donde el árbol deja de ser árbol para manifestar su ser, donde la mujer descubre en el universo su ser.



El espacio en el que se desenvuelven las protagonistas en su cotidianeidad es el de la casa, un espacio liminal acechado constantemente por la revelación. Entendamos la casa bajo las acepciones de Bachelard, a través de las que se establecen valores de sueño, centros de tedio y soledad. Esta, como el nido, representa el espacio seguro, resguardado por muros, que la mujer decora a su gusto, que modela según su cuerpo –como un pájaro modela su nido con su pecho y su latido  en la que tienen lugar las relaciones familiares y la acción doméstica.
La concepción de casa también es representada desde el ostracismo en que la mujer ha sido confinada, torneada por la exigencia de la sociedad que determina qué es lo femenino. Bajo esta acepción, la mujer es la pieza clave que engarza el equilibrio de los lazos familiares en detrimento del reconocimiento de sí misma como sujeto individual, es decir, a través de la renuncia natural de su individualidad y la aceptación de su construcción a partir del “otro”, del ser una madre-esposa, del cargar en sus hombros anónimos la persistencia de la vida. 
La mesa! grita el mundo  y ella percibe la exigencia como el cariño del mundo. Los vínculos familiares se sitúan en la apariencia, son asumidos como lo que “tiene que ser” para sostener la armonía del hogar.
La palabra es una herramienta más para sostener las apariencias a través de una serie de fórmulas como el saludo, comentarios superficiales y cordiales, que se prestan para eludir las emociones humanas.
La limpieza de la casa es una actividad que se asume con placer porque en las relaciones que la mujer establece con los objetos, se introduce un fulgor de conciencia en el gesto maquinal… y la conciencia lo rejuvenece todo. Da a los actos más familiares un valor de iniciación (Bachelard). Ana, por ejemplo y de ahora en adelante me referiré al cuento Amor  dispone los objetos en la casa, los reparte, limpia y decora para sentir la raíz misma de las cosas, para poseerlos, para agarrar la raíz, para controlarlos. Entregándose y apropiándose de las cosas, perfecciona su belleza. Es muy interesante la relación que tiene Ana con los objetos, ya que esta facultad de entregar y poseer se exacerba en el momento de la revelación, como si en la misma relación que tiene con ellos se manifestara aquello “femenino” que no se presta a escuchar, ya que las acciones domésticas le permiten evadir el misterio que amenaza con revelarse. La hora peligrosa emerge cuando los objetos de la casa libres de polvo cuestionan lo femenino, lo dulce insoportable. Cuando finaliza la acción doméstica aparece el tedio, el dolor de no sentirse necesitada. Por ello es mejor perderse en las actividades cotidianas y recibir con agrado a los muebles que vuelven arrepentidos cubiertos de polvo cada mañana para inscribirse en el presente continuo, para suspirar casi con satisfacción y asumir con altivez su destino de mujer tan natural que parece inventado por ella misma.
La revelación espera soterrada en el cosmos, el viento la transporta como un susurro que la mujer evita escuchar cosiendo una cortina o cerrando la ventana. El viento le recuerda en un día caluroso que si quiere puede enjugarse la frente, mirando el calmo horizonte. Como un labrador. La naturaleza se presenta amenazante porque es ella la que oculta la negación del ser mujer, la posibilidad de quebrar el caparazón y revelar el ser.
Cuando Ana sale al exterior es que descubre aquella verdad, es ella en el exterior quizás en el sentido que menciona Bachelard, el de explotar hacia el exterior en reacción a las concentraciones en un rincón del ser. Pero ¿quién es ella? ¿qué es lo que se revela?
La revelación se desencadena a través del encuentro de Ana con un ciego y aquí debemos tomar en cuenta la idea de que una conciencia cerrada por sí misma, habitada por imágenes, nos limita, nos empuja hacia lo que somos, a volver sobre nosotros una y otra vez, a apartarnos del otro, a volvernos seres apartados. El que Ana no sea vista, es decir, no se haya visto encerrada como las cosas en su representación, no es gratuito. Inclinada miraba al ciego profundamente, como se mira lo que no nos ve… y el mal estaba hecho. Se hace consciente de no ser representada por no ser vista. No es como la mirada burlona de la gente del tranvía que juzga su inapropiada agencia femenina, al ver que se le han roto los “huevos que llevaba en la bolsa”.
Luego del encuentro con el ciego, la protagonista ve exacerbada su sensación de entrega como un darse entera al mundo a través de la piedad. Había lugares pobres y ricos que necesitaban de ella. Ella precisaba de ellos. El espacio íntimo se ve trastocado por el espacio exterior como si estuviésemos ante el despliegue de un espacio único en el mundo, ante la invasión del espacio íntimo y la ruptura de los límites. El calor se volvía más sofocante, todo había ganado una fuerza y las voces eran más altas…, la piedad la sofocaba…, la bondad, extremadamente dolorosa.
Expulsada de sus propios días llega hasta el jardín botánico. ¿El paraíso? No como un retorno, abandonada al sordo apetito de la naturaleza, lejos de aquel espacio de protección que equivale a lo humano.
Lo vasto se manifiesta como una llave del universo y de las profundidades del alma humana. Se expresa –además  en las miniaturas. Por ejemplo, en el jardín botánico la tranquilidad tiembla con el rumor de las mil vidas, todo el jardín era triturado por los instantes más apresurados de la tarde. Como si poseyera una lupa, Ana es sensible al trabajo secreto del jardín, a los sonidos mínimos que dan cuenta: los troncos eran recorridos por parásitos con hojas y el abrazo era suave, apretado.




El poseer, rasgo de su relación con los objetos de la casa, se exacerba ahora con la forma del “devorar” propio de la naturaleza ¿O acaso la posesión per se no lleva a la destrucción del objeto? La naturaleza devora y estamos a merced de su sordo apetito que no distingue individualidad, ni justicia, ni ley humana. El asesinato era profundo…, la moral del jardín era otra.
La inmensidad, como mencioné, está en la protagonista como un ser sin límites. Reconoce el llamado de la vida como el llamado que la luna hace al hombre lobo. Reconoce “hambrienta” que la vida es horrible, peligrosa, y con horror descubre que pertenece a la parte fuerte del mundo. Que por cualquier movimiento en falso, podría aplastar a uno de sus chicos, así como había ocurrido el pequeño asesinado de la hormiga en su cocina. Que en su propio ser radica la disposición imperiosa de las cosas. Que cada cosa finita la aparta de aquel infinito al que pertenecen las cosas. Que es excluida de lo infinito de las cosas por la forma como las introduce en el mundo a través del uso, de la producción y la posesión. Por último, que el amor te lleva a la necesidad de poseer, y que poseer también es devorar.

Salud.


Aprenderes – adonde, la luz: Diálogo con Tomás Prochazka

Alumbrar – conectar. El deseo, la motivación honda, va siempre detrás, no en los símbolos representados, si no a través de ellos, en el juego de conjunto, en el significado compuesto a través también de – el otro. El título de la obra, habría de resumir la virtud de la ventana toda y, acaso, referir íntegra la experiencia de su contemplación.
Ese es el objetivo, digamos...
Cuál es la luz.


Entre trabajos de Tomás Prochazka, la idea: acaso la imagen se labra desde una oscuridad a priori – contenida por el blanco de la superficie preparada; en las formas y volúmenes que escapan a esta suerte de filtro, vivas por el lápiz, el pincel y el marcador, el sentido de las referencias acaso rescatadas y de otro modo, probablemente ininteligibles...

Son visiones, visiones formadas por un lenguaje visual alegórico, con el que puedo traducir mis inquietudes a interacciones entre personajes, fuerzas naturales, o lugares.
También me nutro de observar mucho tanto activa como pasivamente, la naturaleza y la obra de pintores e ilustradores expertos, o simplemente información de todos lados..., del mundo del entretenimiento. Pero no me es natural hacer una con la que yo no simpatice, es decir, una que no sea finalmente un retrato de mis propias luchas.


De manera que cada rostro, lejos de reflejar, más bien refiere (refracta)  a través del gesto (que comunica), más allá del rasgo (por su parte, revelador de una preferencia que matiza en parte la interpretación del mensaje)...



Medios, herramientas, objetos...

No creo que haya que escoger. La imagen tiene cualidades de las dos. Siendo más específico, la parte que es una herramienta es el acto dibujar, y la parte objeto es la propia pieza: dibujo. Aunque la finalidad de la creación de una obra puede ser mixta, a veces tiene una intención, como en el dibujo para estudio o diseño, en la que el dibujo no es el producto, sino la idea o lo aprendido haciéndolo. En otros casos extremos, si la obra es creada para ser meramente decorativa, no pasa mucho de ser solo un objeto más, como un florero.


Pretensiones más allá del oficio...
El grado de  fidelidad a una suerte de motivación primordial: entre la reproducción del mensaje, haciendo las veces de médium, que tienta las fuerzas que más tarde habrán de poseerle, y la transformación a través de la comprensión y el accidentado procesamiento de los impulsos "originales", digamos, en las capas más racionales de uno mismo,  el propio ego, con un grado de intervención consciente más elevado...

Me parece interesante la palabra médium, como si la obra fuese evocada por un genio externo, y uno fuera meramente el fabricante. Muchas veces se siente así, pero estoy convencido de que todo lo que sale al final sobre el lienzo, es siempre algo que primero tuvo que entrar por algún otro sentido o es herencia a la mente del que lo hace.


Decíamos hace rato, inquietudes; también interacciones  relaciones entre los propios personajes.
Hay en tus trabajos un reconocible tratamiento del tiempo... Leve discurrir, más que suspensión plena: la pose apenas y se sostiene: revela un titubeo, de modo que el cuadro dice más o menos lo que una captura de cámara sobre el desliz del o de la modelo (verdadero objetivo del encuentro: – la propia fuga). Esto de una parte. En el caso de las otras escenas, el tiempo resbala a través del trazo, – ojo – alumbrando una ilusión de continuidad... Acción. Un desarrollo.

Pienso que las obras que hago tienen un mensaje y una forma narrativa que podría ser criticada constructivamente, más por lingüistas, críticos de cine o críticos literarios que por los de artes plásticas. La técnica realista que uso, por supuesto, se sujeta a criterios de esta escuela, según qué tan convincente o atractiva es la imagen, pero el tema es otro asunto; lo elijo libre de influencias o consideraciones de opinión crítica.


No me gusta la palabra discurso para mi arte, es muy... "presidencial". Lo que hago son más bien susurros de mensajes, que entran por los ojos... y pasan por el corazón antes de llegar al cerebro.



A través, en buena parte, de la técnica, para ir más allá del oficio...
Conmoción. Provocación. Cuestionamiento. – Determinan el rol de uno mismo respecto de los demás, conforme la inversión de tiempo y esfuerzo, la concentración requerida (por quién, por qué, de dónde).
La vocación, la entrega, determinan la anulación de un ego (proyección), pero también, y simultáneamente, la constitución de uno mismo ante, por y en – el otro.
Decir de arte es decir, ante todo, de comunicación.
Luego tenemos, también, la atribución de un carácter...

Vocación, persona, personae, carácter. Lazos muy intensos entre estos cuatro términos...
El personaje y la persona (autor) son muy afines. Cada parte del personaje nace de aspectos que se encuentran ya en la mente del autor; por esta relación de dependencia no puede haber un personaje que el autor no entienda bien. Se trata más bien de una relación de comprensión absoluta, imposible en la vida real.
Otra relación interesante es la de la vocación y el carácter de la persona. Hay trabajos que encajan con un tipo de personalidad. La diligencia y soledad de un pintor realista o ilustrador es muy considerable; toda su inversión de tiempo... Se requieren rutinas consistentes, horas de concentración y enfoque para poder desarrollar las habilidades necesarias a este trabajo, así que por principio le viene mejor a una persona a la que atrae más la maestría que la vida social, por ejemplo.


En tu caso...

Mi esperanza suele ser que alguien extraiga algo de mi obra que le ayude. Es la única manera de viajar al pasado y estrecharte una mano a ti mismo.


Hay, desde luego, otras conexiones evidentes: ventanas comunes, referencias. De otras artes...

Un poco de cine, de videoclips, de libros, de animación, de escultura, de arquitectura...
Suelo trabajar con música y prestar atención a las letras. A veces, una parte con la que me identifico, un verso, y la melodía, se suman y pueden formar el humor que fertiliza la visión de una pintura futura.

Sería posible trazar como nuevo el rastro en sentido contrario, partiendo de tus trabajos. Deshacer el camino: devolver al instante inicial cada una de las canciones y reconocer sus títulos; como obvia, la selección completa... Lo mismo con las secuencias de imágenes inspiradoras. Ayudaría quizá una clave: Tentar entonces una única palabra que otorgase sentido pleno a la conexión en uno y otro sentido...

“Épico”, “quiero ser un creador omnipotente”...



Qué viene...

Quiero adquirir nuevas habilidades para poder también representar lo imaginario. Como excusa para practicar estoy creando una historia en un mundo alternativo, que pueda ilustrar y enriquecer a lo largo de mi aprendizaje.


Ojo a ello. Y seguir...


viernes, 17 de febrero de 2017

Aliento (grande) de color y forma: Por la vida y obra de Sonia Delaunay, siguiendo a Beatriz Oggero

Café, como fondo; la luz en él, blanca Luego, el color. Formas,  garabatos eléctricos.
Memoria encendida, siempre, por una suerte de aprecio felizmente comprometido, personal: Luz sobre los motivos propios o, mejor dicho, universales  sobre los que se pretende intimidad. Y la manifestación de una fuerza propia, renovadora...
Beatriz me cuenta de Sonia Delaunay... Teje la historia...

Nació en el seno de una humilde familia de Ucrania, pero luego fue adoptada por sus tíos, quienes le proporcionaron todas las comodidades; era una familia acaudalada amante del arte y la literatura, en aquella ciudad que Brodsky calificó, como "la capital de las letras rusas”, San Petersburgo...
Así vivió Sonia Terk. Sus vacaciones familiares en Finlandia, Italia, y Alemania, donde luego daría comienzo a sus estudios de arte.
A principios del Siglo Veinte, en mil novecientos cuatro recaló en París; se matriculó en una academia destinada a los extranjeros. Entonces conoció obras decisivas para su formación: la de Gauguin y la de Van Gogh; y los fuertes contrastes, también, de colores complementarios... (Pienso en la Joven Finlandesa, de mil novecientos siete.)

La fortuna. Al talento. Y una visión, que se desarrolla – trabajando...



A través del agente alemán Wilhelm Uhde, conoció la obra de los fauvistas: Braque, Derain, Vlaminck y Dufy, gran fuente de inspiración; aunque rechazó a Matisse, por considerarlo “demasiado burgués”.



Los ideales... Son lazos. Determinantes – más allá...

Se casó con Uhde. Significó una alianza “por amor al arte”... y para escapar a las presiones de la familia que la reclamaba en San Petersburgo.
Pero el ambiente parisino del arte, digamos, era entonces, todavía, pequeño, y fue en él que conoció a Robert Delaunay.

El matrimonio...

En mil novecientos diez...
Tres años después, Guillaume Apollinaire bautizaba la obra de Robert por cierto, difícilmente separable de la de Sonia, ya que ambos se inspiraban en los estudios e investigaciones sobre los colores simultáneos de Chevreul como Orfismo. Nombre hermoso, pero... desgraciado; dio origen a tantas confusiones.

Dices de él. El rol de ella, el que la historia, antes de cuajar su mayúscula, le daba, dependía mucho de apreciaciones claves...


En todos los documentos de la época, Sonia Delaunay fue, si no completamente olvidada, cuanto menos desplazada a un segundo plano, y no expuso en el Armory Show neoyorkino de mil novecientos trece.
El mismo Apollinaire no reconocía en ella, que ya había expuesto Le Bal Bullier en el Salón de Otoño de Berlin de mil novecientos trece, si no un don en el dominio de las artes aplicadas.



(Beatriz mueve los dedos, orquesta ecos de lecturas, contemplaciones y viajes, al son de su pasión por la obra que refiere...; ladea la cabeza, aguza la vista sobre el tejido; – se trata de los nudos...
– Y qué memoria [!])

En sus Chroniques d’art, Apollinaire dice: La exposición de Madame Sonia Delaunay Terk no es menos interesante. Es el primer afiche simultáneo, las primeras encuadernaciones simultáneas, los primeros objetos de uso que surgen a la decoración simultánea
Para esta época, Sonia había realizado su famosa colcha de retazos de colores simultáneos, a la que seguirían las Ventanas de Robert, mientras, gracias a su relación con los amigos poetas, llevaría a cabo la ilustración del largo poema de dos metros, La prose du transiberien de Blaise Cendrars: un monólogo interior del poeta en el Expreso Transiberiano. De esta obra se hizo una pequeña edición que causó sensación en los círculos vanguardistas de París...

Diálogos...



Se podría hablar de Sonia y Robert como pioneros del Arte Abstracto.
Después de seis años de ausencia debido a la guerra, de una estadía fructífera en Portugal y España (donde Sonia trabaría contacto con su coterráneo Diaghilev, empresario de los ballets rusos), los Delaunay regresaron a París. Allí, entre mil novecientos veinte y mil novecientos treinta, ella creó algunos de los más originales y excitantes tejidos estampados de los tiempos modernos.



Bien, Sonia fue la creadora del tejido abstracto y gracias a ella este arte, el Abstracto, salió a la calle.
Sus exploraciones con nuevos materiales, de colores simultáneos y geométricos, fueron de gran influencia en la época de surgimiento del Art Deco y, después, más todavía.

Se eleva ya esa hache  de la versión oficial; el registro.
Como todo fruto de la ciencia, manifestación de la comunicación racional, la Historia resulta de la deformación de una impresión original, de una percepción violenta, al paso – a través de cada una de las consciencias y sus respectivos mecanismo de defensa, del nivel inconsciente de cada participante en la interpretación de los hechos; y finalmente, también, del trastorno por afán de verterlo como conocimiento a través de la técnica...
Cuando el asunto va de cuestionar a través de la afirmación del asombro, la sustancia inspiradora, no solo sobrevive: resulta más propio decir que cobra vida nueva – en y a través de la experiencia, erigida en obra...
Este fenómeno poco tiene que ver con las categorías... pedagógicas...

Temas que no se tratan en sus biografías...
Tomemos por ejemplo, el hecho de haber nacido en Ucrania y haber pasado parte de su primera infancia allí, absorbiendo los colores del Folklore Ruso...
El hecho de haber vivido en San Petersburgo, la cuna de la Literatura Rusa, debió haber influido en su posterior relación con los poetas en París, y otra cosa que para mí resulta fundamental es que, por haber estudiado Arte en Alemania, debió aprender el alemán, lo mismo que algo de finlandés y de italiano, por sus vacaciones familiares. Pudo así acceder mejor aún al arte del Renacimiento, y... a la luz.
Todos los pintores de esta época viajaban al Sur, para encontrarse con la luz... Klee, Macke y Mark y, antes, Van Gogh.



Los Delaunay se encontraron con la luz en España y en Portugal, y con el azul del Mediterráneo. Podemos imaginarlo... Sonia, como Tati (Tatiana Rivero), por ejemplo, conocedora de varios idiomas, transformándose en ciudadana del mundo.
Es algo que me fascina de los artistas que vivieron en los albores del siglo XX: podían enviar sus cuadros a diferentes lugares de Europa a través del ferrocarril, y así exponer en las diferentes Secesiones vanguardistas de Berlín, Dresde, Viena, mientras que también producían portadas de revista y afiches, en un momento en que se daba especial desarrollo en la gráfica…



En los años veinte, el domicilio de los Delaunay se había convertido en punto de reunión de la nueva vanguardia literaria de los dadaístas y surrealistas que comenzaba a formarse en París.
Tzara escribía poemas para Sonia; ella los traducía en ritmos de color. Esta labor de transformación simultánea dio pie al estampado de los versos de sus amigos, los poetas, en esos tejidos para vestidos, de rico colorido (los Vestido-poema).
Todo podía complementarse, el color hacía referencia a la música y a la poesía.



Impulsada por su éxito como diseñadora, Sonia abrió en mil novecientos veinticuatro una casa de modas con la colaboración del Modisto JacquesHeim. Simultané del Ponte Alexandre III presentó creaciones vertiginosas con ocasión de la Gran Exposición de Artes Decorativas de mil novecientos veinticinco. Ese mismo año, la artista diseñó un Citroen Be-doce, y vestuario para varios filmes.



Por entonces comenzaba a aparecer en París la reconciliación de las artes bajo el predominio de la arquitectura. Evolución similar a la del Bauhaus, en que Vassily Kandinsky creaba los decorados abstractos para la composición de Modesto Mussorsky: Cuadros para una exposición, de mil novecientos veintiocho...
Al año siguiente, se funda en París la Union des Artistes Modernes, de la que participaba Sonia, entre arquitectos, diseñadores y pintores progresistas. Con la crisis mundial, ese mismo año, la artista se vio obligada a cerrar su negocio de modas; tomó, sin embargo, la ocasión para volver a la pintura pura. Su pasión por la experimentación se contagió a Robert, y juntos se dedicaron al mural.


En mil novecientos treinta y cinco, les encargan trabajos de Decoración para la próxima Exposición Universal de París. Debían trabajar una superficie total de dos mil quinientos metros cuadrados para dos grandes pabellones en los que se demostraba el triunfo de la técnica: El pabellón de la Aviación y el del Ferrocarril. Para este trabajo gigantesco, el matrimonio seleccionó cincuenta pintores, entre ellos, muchos amigos como Gleizes, Jacques Villon, y Jean Crotti. Se les ofrecía la oportunidad de llevar a la práctica los sueños y utopías de la relación entre arquitectura y pintura, y de la síntesis de las artes.
La contribución de Sonia a la decoración del Pabellón de la Aviación consistió en tres grandes tablas sobre el tema Hélice, motor, y panel de mando. Los tres bocetos que se han conservado dan testimonio de su nueva imaginación plástica, donde abordaba el tema de la técnica, desacostumbrado para ella.
Para un vano de escaleras en el Pabellón del Ferrocarril, diseñó una gran composición que tituló Viajes Lejanos. La pintura mural midió doscientos veinticinco metros de longitud. Por estas decoraciones y un gran mural con el título Portugal, Sonia obtuvo la Medalla de Oro.
Mientras la sombra de la guerra paralizaba su aceptación en lo internacional, en París su domicilio se convirtió en un centro de reunión de artistas jóvenes que llegaban para escuchar ávidamente a personas autorizadas, refiriéndose a la evolución del arte. 



En mil novecientos cuarenta y uno, Robert murió de cáncer, huyendo de las tropas alemanas. Sonia halló refugio cerca de sus amigos Sophie Tauber y Jean Arp, a quienes había conocido a principios de los años treinta, en el grupo Abastraction-Creation.
Pasada la guerra, ella se dedicó a promocionar la obra de su marido y a organizar una gran retrospectiva. Fue recién a principios de la década de los cincuenta que decidió retomar la pintura en grandes formatos.


En el sesenta y dos, presentó nuevas cubiertas a color para libros de Rimbaud, Mallarmé, Cendrars, Delteil, Soupault y Tzara. Seis años después volvía a diseñar decoraciones y vestuarios, e ideó un alfabeto simultáneo, estableciendo con ello un enlace con los estudios de los años veinte sobre las correspondencias entre vocales y colores. Extendía sus diseños a cristalerías, carrocerías, vestuario, foulards, y series de papeles pintados.



A una edad en la que otros se encierran en sí mismos para vivir de sus recuerdos, Sonia Delaunay se convirtió en una embajadora del color, con exposiciones y reconocimientos en todo el mundo. Sobre la base de un nuevo lenguaje del color, desarrollado en su momento con Robert, creó una impresionante obra tardía con características muy personales: se aprecia en la gran riqueza de sus experiencias con la pintura abstracta y las leyes cromáticas, que empleaba intuitivamente, todo al servicio de una visión siempre sorprendente.



Experiencia rica, y fértil.
Que se aprovecha. – Se agradece.


domingo, 12 de febrero de 2017

Imágenes y estéreo: Diálogo con Pamela Cuenca

Entre sonido (estéreo) e imágenes. Y acerca de gatos. También.
Una captura suya, un borde de plaza, como referente de perspectiva particular, entre curiosa y distante, – dice de una suerte de alma escurridiza. Fue lo primero que vi. De modo que a la hora de leer los textos, fue más o menos claro el sentido.
Una propuesta sin aspavientos. Un camino, además, de aprendizaje. Coincidencias con una visión atrevida, la de Juan José Rodinás, de un modo misterioso, y no tanto.
Pamela Cuenca. Por dos vertientes... En una conversación como entre tejados de ciudades distintas...


Cabría preguntarse si por motivos comunes tanto a escritura como a imagen, yacen tentadoras, ideas, figuraciones o interpretaciones en otro medio, acaso sin código fijo, de la representación compleja, sinestésica, que cuaja espontáneamente al contacto con la realidad..., una síntesis...

Desde niña: ¿Por qué respiramos?, ¿por qué los conejos no cierran los ojos cuando duermen?, ¿por qué el arcoíris solo tiene siete colores?, ¿por qué los ingenieros ganan más que los artistas?, ¿por qué al verme al espejo no me veo?, ¿por qué debo sangrar para existir?, ¿por qué las lágrimas no son ácidas?, ¿por qué tengo miedo a las ventanas?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?…

Formulaciones... Senda a otro fondo. Pero ojo con este último término, no implica necesariamente distancia. Las metáforas de espacio tienen sus trampas...



La fotografía surge en mí en el año dos mil trece. Mi papá había adquirido una cámara réflex, una Nikon. La primera vez que la vi me impactó mucho, pero no sabía que se iba a convertir en mi compañera. Cuando comencé a estudiar Comunicación Social tomé la materia de Fotografía como parte de mis prácticas universitarias: Así empezó un camino arduo, pero fascinante.

Caminos y, nuevamente, distancia... (Lacan.– El subconsciente estructurado como un lenguaje.
Y dice Néstor Braunstein,  la lengua, entre el lenguaje y el subconsciente. El subconsciente, por su parte, – producto de la reflexión psicoanalítica.
Más allá... Lévi-Strauss.– El lenguaje como condición de la cultura.
Pero, ¿a qué va? Es que las estructuras, claves a la comprensión de cada perspectiva no son en realidad lejanas a la experiencia... Así, las preguntas se relacionan directamente, a menudo, con impresiones, digamos, ajenas al lenguaje estructurado...)
Relación, y violencia...

Con el trabajo de Cartier-Bresson, quien dijo que fotografiar es poner la cabeza, el ojo y el corazón sobre un mismo eje.
Henri marca una gran huella en la fotografía con lo que se conoce como momento decisivo, pero para mí el simple hecho de contemplar sus fotografías se convirtió en mi momento decisivo: el momento en que Pamela decide entregarse al arte visual, a escribir con la luz, a contar historias.

De ahí, predilecciones...

Dentro de las muchas vertientes de la fotografía, dos: el fotoperiodismo o fotoreportaje y la fotografía de estudio (sugerente o desnudo).

(Psicalipsis...)

Mis fotógrafos favoritos dentro del reportaje: el mismo Cartier-Bresson, y Gervasio Sánchez, Robert Frank y Francisco Boix. En el otro campo: Newton, Man Ray, Edward Weston.
Quizás lo que más amo de la fotografía ya sea de reportaje o estudio es que uno puede contar historias a través de una imagen, pero para esto es necesario entrenar la mente y el ojo. ¿Qué debo fotografiar?, ¿qué me mueve?, ¿cuál es el sentido de mi fotografía?, responder esas preguntas es mi clave.

Tentar una respuesta, a propósito del modo. – Método. Rigor.
El fondo, el mensaje, si se quiere, ha de llegar a su destino para completar el diálogo, tan enigmático como para uno mismo. Transmisión de la cuestión a través de la afirmación.

La primera vez que escribí algo por la necesidad de expresarme fue en el contexto de un hogar en decadencia. Tenía once años. Llevaba un diario; sentía que me descargaba emocionalmente, sacaba un peso de mí. Sin embargo, los textos que he escrito con la intención de que otras personas los conozcan y los lean surgieron a la par de mi experiencia con la fotografía.

Los diarios, todo un asunto...
Tenemos eso de escribir para ese otro que es en realidad uno mismo transcurrido cierto tiempo... Tenemos la suma de notas conque se ordena el pensamiento y se ayuda a la memoria, con lo que vamos bien lejos de la confesión y más bien próximos al desarrollo frío de una teoría escritural...
Tenemos la crónica. Y la franca entrega a los demás, todos los demás..., esperando acaso, simplemente, la señal del momento más apropiado.




Mi primer referente literario fue Pablo Palacio. Debo señalar que cada vez que leo un autor que me seduce, me obsesiono con un elemento específico de su obra; en el caso de Pablo Palacio me obsesioné con los cubos. No con el cubismo como tendencia artística, sino con los cubos.
Por otro lado, tengo una fascinación por los cuentos de Dylan Thomas, en particular por el cuento Los huertos. Creo que mi obsesión radica en la complejidad simbólica del relato.
En lo que concierne a la poesía podría decir que mi primer acercamiento fue a través de Medardo Ángel Silva, no sólo por su poesía sino también por su biografía y los mitos alrededor de su vida. Luego, leí a César Dávila Andrade; me emocionó mucho...

Pienso en los ecos...
(También en ese otro término, empleado tan menudo en este espacio: refracción...)

Una R puede salvar un gato

El niño&niña es una palabra inmóvil
sobre la plaza del ojo
donde mi visión del mundo
es una línea levemente inclinada.
Juan José Rodinás


Se clavan alfileres imaginarios en mis piernas
desnudas.
Nadie debe estar a la altura de Nadie.
Vos mides lo que el mundo en las manos de un niño
ciego.
La belleza es el final/ comienzo de una era que
silencia/ grita palabras.
Se engendró la poesía en el corazón de un gato
muerto.
Eres el robot más sensible que mi carne quemada ha
conocido.
Me sangran las manos/ miles de agujeritos en mis
palmas.
Haré un guiso con tus partes de lata,
se derretirá el corazón que no tienes.
Ven a la primera/última cena, come conmigo las
vísceras de la existencia.
Caerá el techo y partirá tu cráneo/ expuesto tu
cerebro,
empezaré el meticuloso proceso de meterme ahí.
Memoriza mis ojos que no son grises.
Con tus manos de alquitrán
acaricia mi espalda de gato manso y,
golpea suavecito mis omoplatos.
La ventana sin cortina es un generador de histeria
para un gato que no atusa sus bigotes, todavía.

Lenguaje y su función creadora... Sí, por refracción. Distorsión. Como el vicio a partir de la virtud... y la virtud a partir del vicio...
Pero lejos de dejarse llevar, nada más, confiando (tan) arbitrariamente en un valor inobjetable derivado del mero impulso, se trata de calidad  para cuyo logro se desarrolla más bien una especie de sistema de... control de vuelo.
Disciplina...

Para fotografiar es necesario aprender técnicas básicas, manejo de la cámara, conocer la luz, los tercios, planos, etcétera. Esto sin duda es importante, pero no es lo que al cabo hace una buena fotografía.
Es muy importante conocer el cómo, pero mucho más relevante, el por qué.
Para tomar fotografías me baso en la técnica, por supuesto, pero también en mi sensibilidad –que es mi motor –; me dejo llevar por la belleza visual, pero también por la expresión de la realidad a través de mi lente.


Conflicto. Enfrentamiento. De la diferencia y el intercambio, – la posibilidad de ir más allá...

Lo que me motiva a escribir son mis miedos.
Al poeta siempre tiene que dolerle algo. En mí, el dolor... son ausencias. Sucede que se produce una desconexión de mi ser respecto de la realidad: no me veo, no me siento, no me escucho, entonces grito y el grito viene a ser un forma de restaurar –al menos precariamente mi relación con el mundo, mi relación con el texto que escribo.

Diálogo...
Pero hay algo (curioso) en la perspectiva...

Pienso que no me identifico realmente con los seres humanos: mi visión está más conectada con los animales, particularmente con los felinos.

Yo no escribo en verso, escribo... en gato.



Una cajita aterciopelada
Luz que se expande por el prisma
Mil colores que son solo cuatro
Anoche soñé con un conejo
Conejo blanco cola esponjosa
Los conejos son caníbales
Conejo se come a otro conejo
El conejo más gordo es el que gobierna
Este mundo extraño lleno de conejos y sangre
Un conejo bebé al nacer empieza la búsqueda
Busca comerse un conejo más grande
Y así, crecer
El crecimiento se mide por el tamaño de la panza
Panza gigante conejo alfa
No es un sueño es el conejomundo
Mundo conejo Conemundo
Mundonejo
Miles de conejos caníbales
Conejo bebé ahora es un conejo niño
Su niñez es haberse comido tres conejos
Conejo niño sigue en la búsqueda
Escalar la pirámide de conejos comidos
Sangre expuesta no hay vísceras
Sólo rastros de piel conejuda
El conemundo mundonejo conejomundo
Sigue su cauce
Ríos de cadáveres de conejos
Una cajita aterciopelada abierta
Luz que se expande por el prisma roto
Mil colores que son solo retazos de vidrio
Conejos y conejos invaden la mente de un no conejo
Conejo niño ahora es un conejo joven
La juventud es haberse comido trece conejos
Conejo joven ya no quiere seguir creciendo
Pero el suicidio es inconcebible en el mundonejo
Un conejo joven busca ser comido
Ola gigante de conejos muertos
Cadáveres sin forma llenando cada centímetro
Conejo joven ha conocido una coneja
Ambos sin ganas de seguir siendo caníbales
Se aparean en su búsqueda por parar la matanza
Nace un conejo bebé
Y éste se come a sus padres
Los conejos son despiadados
Aquí lo único que importa es estar gordo
Una cajita aterciopelada abierta
Guarda en su interior el sueño de una niña
La luz se expande por el prisma roto
Mil colores que sólo pueden venir
De un mundo donde habitan
Conejos
Muertos


Intuición. Alusiones al instinto... Va también de lo primordial...

El cuerpo como objeto, el cuerpo como masa, el cuerpo/cascarón como manto cobertor de deseos/emociones. El cuerpo como conexión intergaláctica donde todos convergemos pero nunca dejamos de ser individuos, sino quizás en la muerte.

Recuerdo de la lectura de Taisen Deshimaru, lo de practicar el Zen en el ataúd. Se refiere a deshacerse del ego, con lo que, lejos de toda categorización particular por uno mismo, se erige ante el otro la personalidad única... Yo soy solo yo, no soy el otro; aquí y ahora...

Yo creo que soy un montón de legos que toman forma..., en constante transformación.
Soy obsesiva, tengo miedo a las ventanas, tengo tendencia a los delirios, nunca duermo con la luz apagada. Me habitan las ausencias y pienso que no quiero morir, aún.



La poesía y la fotografía están íntimamente ligadas: la fotografía es un poema visual y el poema es una serie de imágenes constantes. No hay una relación directa entre mis fotografías y mi poesía sin embargo, mi sensibilidad es el punto de convergencia entre ambas.


Lo propio. Y cómo varía...
A propósito, ciertas arbitrariedades del viejo Guilemonet  su puro afán de provocar, en primera instancia. Y, luego, el contraste a otra visión..., aquí, "en gato", que acaso resuelve el asunto de modo... similar (?):

... Los problemas surgen de cierta... especialización:
Para ellas, digamos, lo personal: pretender ser a través del existir. Y permanecer como imagen.  Esto no tiene nada superficial...
(Verbigracia: Cleopatra.)
Para nosotros, los hombres, va de hacer para trascender – en la obra –, vuelo de la voluntad.
(Verbigracia: Napoleón – pero en sus huellas...)
De otro lado, postular:
a) Al efecto del encuentro entre unas y otros:
– Ellos, grandes por su labor, su trabajo, o cuanto menos la ambición.
– Ellas, por su carácter único: el hechizo irrepetible: fórmula de misterio... o el abanico de posibilidades. Peligro.
b) Al efecto del encuentro entre unos y otras:
– Ellas: la crítica del error no puede ser sino ataque a su esencia – su naturaleza misma, quizá; su condición y/o posición.
– Ellos: la crítica del error no puede sino contener la posibilidad del fracaso de su obra toda, y ante la duda sobre su capacidad de hacer..., no son nadie.
Finalmente, sobre las dudas... y sus consecuencias:
– Ellas: Cuestionamiento de su ser como objeto de elección: Desgracia.– Ellos: Cuestionamiento de su impotencia como electores: Tragedia.
Toda esta dualidad es vana..., si media algo más grande. Espíritu...

Azuzané hormigas en la atosigada muerte de un
insecto palo.
Me acarició la palabra/ grito/ silencio que se quedó
en la sala.
Se necesita ser un loco para considerar romántico el
matar pulgas
en una terraza cualquiera.
Un mueblecito nuevo que parece viejo por las
afiladas uñas de los gatos.
Un barquito de papel creado para ser destruido.
Acaricié el bigote blanco de un pequeño azul que
brilla suave.
Demolición de un edificio de legos, la tristeza invade
el corazón de un niño/ constructor.
El lacito perpetuo adorna la envoltura que no es de
caramelo.
Me pegó fuerte el hielo de una lluvia que caía ligera.

Y es que también dicen los maestros orientales que los animales se encuentran en gracia de la clave  que es síntesis...
He ahí, posibilidades... Seña...

Creo que mi poesía dialoga con la obra de María Auxiliadora Álvarez por la relación entre el cuerpo y la violencia. Además me interesan todas las zoologías fantásticas y científicas, desde los bestiarios medievales hasta Marosa Di Giorgio. Con respecto a los poetas contemporáneos leo con interés la obra de Luis Eduardo García y Juan José Rodinás, quizá porque siento que existe una conexión entre los universos que nos habitan.


Claro, el título del libro de Rodinás, que refiere también a esa síntesis: EstereoZEN*...

Por mi lado, siguen más trastornos amorfos sin reflejo y espejos rotos.

Decíamos, distorsión... Refracción.
Ondas del estéreo...



*Las mayúsculas, nada más por resaltar el término componente.