jueves, 26 de enero de 2017

Aventurar de rumbos, y el instinto: Sobre la obra de Carlos Musso, en diálogo con Beatriz Oggero y él mismo

El rol de la voluntad...
Está también la aceptación, la reducción del margen consciente, la contención del afán de control que obvia signos convencionales y definiciones. El pulso al servicio de lo que uno es capaz de reconocer, eso sí, como voz que no ha cuajado aún en lenguaje, y no obstante, apenas asoma, cuestiona siempre.
(Fue Beatriz quien me mostró la pintura de Carlos Musso.
Agradecerle entre estas mismas imágenes, explorando de nuevo...)


Pensar. Rol de la voluntad, y la consciencia. Por ejemplo, escribir y con ello terminar de pensar: componer las ideas de modo transmisible, bajo una forma que pueda separarse del proceso mismo que le dio a luz, dispuesto a recuerdo, evaluación y mejoramiento, o reemplazo.
Con la pintura, lo propio, pero a través de un código más particular, a pesar de que un cuadro, digamos, disponga de formas, figuras o directamente, imágenes completas harto conocidas de antes, como elementos de la composición...

No en balde, Carlos se interesó de joven también por la antropología.
Dice que su búsqueda va por dentro de la figura humana, y no por lo exterior.
Un lenguaje. Lo enmarañado así como todo ese repertorio de texturas. Salpicaduras, accidentes y fondos, aparentemente en estado crudo... Grumos, empastes, a veces logrados con la pintura volcada desde el pomo sobre la tela.
Diría que hay improvisación y espontaneidad..., pero...


Afirma en el lienzo; incluso... interpela.
El vacío, antes de la intervención de Carlos equivale a silencio. Su lenguaje – trazo. Funciona como buen ejemplo del abstracto significativo, en general: invita a pensar en la configuración de algo más allá, atacando, digamos un punto sensible, y como tal, cercano. Penetra.
Con la anulación de la razón bajo los códigos convencionales, en apelación a un saber acaso no equiparable a cultura, en cambio sí, calificable de clave primordial, por instinto, logra, a través del balance, armonía y singular uso de contrastes de color, textura y forma, seducir.

Pienso en esas series suyas estupendas, en las que la sexualidad es tan importante (razón por la cual le negaron el Premio Paul Cézanne en su primera edición, hace muchos años)...

Lo que recuerda un tanto eso de Vargas Llosa a propósito de las obras de Fernando de Szyslo: como que todos los cuadros abstractos son un tanto obscenos...
Un destino del lenguaje – punto de partida.

Creo estar cerca de lograr estos propósitos cuando, dejando fluir la pintura sobre el lienzo y sin tema a priori, me invade un presentimiento, intuyo uno posible y a partir de ese momento comienza un diálogo silencioso que solo prospera si no le impongo ideas prefabricadas...

Sin represión. Se atreve.

Y es que no es de lo más común poder usar ese término así de bien, para la contemplación de la obra: una aventura.
Una aventura que comenzó hace más de 35 años... Y no alcanzo a ver repeticiones...




Su pintura me resulta muy intensa. Tiene mucho que ver la libertad con que echa mano de todo tipo de materiales...: óleo, barniz, novopren, elementos quemados, aguarrás, grafito, marcadores, rotuladores, pinceles de diversos tamaños. Emplea pintura directa del pomo, recurre a colores transparentes y a otros densos e impenetrables, como las áreas negras. Y algo más: echa mano de sus dedos, sus manos, y la fuerza de su físico para aplastar la materia, aunque se rasgue el papel o la tela... Libertad pura, aunque controlada por años de experiencia.

Pulso. Y un tanto, como hacer de medium – para liberar la cuestión, pero esta, a través de la propia brutalidad de su lenguaje...

He tenido acceso a algunos de sus reportajes, y me emociona aquel momento en que, al cabo, habiendo seguido su intuición, ve el resultado y exclama quedo asombrado... Como un partícipe más del asombro ante esa, su pintura...
Intensa, real, fantasmagórica, espiritual, en lo que tiene que ver con el interior del hombre.


Recuerdo que me dijiste hace poco, nadie pleno hace arte...

El arte de veras surge de la duda. Es aquel que cuestiona a través de la afirmación sobre el silencio, o el vacío si se quiere, – voz / trazo, no contra, sino a juego con él, porque lejos de ser nada, este ámbito provoca: entraña una hondura que también nos corresponde, pues todos tenemos, digamos, partes mudas y silentes, pero determinantes..., con su propia fuerza gravitatoria; como, de hecho, ejerce gravedad la denominada antimateria respecto de la materia.
El arte de veras nos recuerda, así, dimensiones distintas e incluso, mayores,... y comunes, por eso conmueve, mientras hace camino...

Se lo pregunté a él...
                                         ... porque desde que te conozco siempre te veo en búsqueda... y tu trabajo me conmueve.

Bueno, al primero que cuestiona es a mí cuando trabajo, cuando pinto. O yo busco cuestionarme, acaso por ser muy existencialista, y el lenguaje oral o escrito no alcanza, claro que no...

En el caso de la pintura, se capta con el ojo, pero se pueden encontrar muchas cosas detrás..., en un permanente devenir...

Eso es lo que creo: un permanente devenir. No me gusta verme haciendo siempre lo mismo...

Bolaño habla del arte peregrino. Y a pesar de que te podemos reconocer, – un Musso –, no se trata de una cuestión de estilo, sino de alma...



Geometría como ilusión endeble de espacio – posibilidad, o la sombra de un orden...; acaso, la referencia al punto de partida...
Presencias, más que sombras o espejismos, propiamente, caracteres que fraguan a través de formas, ya no circundantes, sino determinantes de un nuevo rostro, que corresponde al cuadro entero. El mismo, reconocible en los rasgos primeros, menores, y – un clima, general...
En consecuencia: un dentro y un afuera, y el cuadro mismo  pasaje...
Dentro y afuera que reflejan también entrañas y flujos, impulsos, ideas – alientos, que se desplazan y dejan ecos, como haces de neones en una carretera, entre las texturas de – el cuerpo. Porque esa faz, es boca, y es cuerpo – abierto.
Camino. Acaso el ojo / boca que invita al paso, no es nunca espejo – de ahí su valor – sino, entrega de una perspectiva distinta, del prisma – consciencia del propio Musso  a un sendero que, resulta lógico asuste, por resultarnos conocido...
– Más allá...


Y Carlos dice, además, diálogo, y todo diálogo, como intercambio, implica diferencia y confrontación. Violencia, que es cambio...


Me emociona.

Recordando a Arim*transforma...



* Referencia a la entrada A través de la bruma, el camino: Diálogo con Arim Almuelle

No hay comentarios:

Publicar un comentario