jueves, 1 de diciembre de 2016

Tiento de singularidades: Diálogo con Carlos Bracho

La primera impresión se va consolidando...
En la invitación a reconocer los rasgos del conjunto, también a apreciar como más que guiño reiterado, la simple provocación a – ver víctimas (?)...
De a pocos, a la fuente del tono que diferencia estas fotos de buena parte de las que ahora vemos, abundan y se publicitan principalmente a través de redes sociales.
Carlos Bracho. Ligero.
Extraña disposición a atender visiones que enfrentan la suya, para procurar una comprensión lejos de angustias como las refractadas en los muros del estudio...

Si imágenes, voces... Un poco de todo, como a todos. Mis imágenes nacen a partir de mis curiosidades e intereses; son moldeadas a partir de los eventos que me suceden. La muerte de mi madre, el asalto que viví hace un tiempo... El hecho de incluir de una u otra forma, como por instinto, la naturaleza; imaginar por anticipado cada cuadro con todas las plantas... Así como las poses. Incluso una música de fondo.




Melancolía...

Sujetos de..., o encarnaciones más allá de la expresión por gesto.
Ojo con sus edades.
Juventud, que aquí, de una u otra forma, ve tamizada su luz propia, más allá del fenómeno físico, por efecto también de la técnica de iluminación y la edición.
La tentación de verlos principalmente como víctimas surge del apresuramiento a que las más recientes tendencias de valoración de estas generaciones invitan...
Aquí, para alivio de auténticas sensibilidades (no susceptibilidades) y, digamos, el ímpetu analítico, – mayor complejidad.
Curioso. En qué medida...

El proceso me sirve de terapia. Empezó el año que murió mi madre, y cuando sentí que ya lo tenía dominado, me asaltaron a inicios de este año y fue volver a empezar a usar la fotografía como medio de catarsis. Y entonces me vi obligado a aprender de nuevo.


Con los mismos elementos...

Lo olvidado y lo aislado... en un ambiente deteriorado, que resalte por si solo aunque, digamos, se sienta abandonado.


Mi interés por los retratos se da por reflejar melancolía en cualquiera de las variantes que mi mente pueda decidir: mostrar al individuo en su espera infinita de algo mejor, y ofrecer los como en sueño despierto, a todo el que quiera contemplarlo...


Una búsqueda, en realidad...
Esa espera, que dices, corresponde a un deseo de origen doloroso. Engañosa necesidad, supone más la idea de cierto merecimiento, una justa correspondencia al afecto que claramente manifiestan unas y otras que aguardan, porque, sienten que previamente – dan lo propio...
El problema radica en el acierto de tanto y cuanto... Dicho de otro modo, por la indecisión respecto del valor de lo propio, – la imposibilidad de reconocer del exterior respuestas o espontáneas muestras de generosidad, ricas en intención y efecto, o el modo de aprovecharlas y ser gratos con ellas, torpemente tomadas por demasiado o muy poco en medio de la confusión...
Pero,  diálogo...

La única explicación que me puedo dar a mí mismo en cuanto a la elección de hacer retratos, es que simplemente disfruto el proceso de conversar con ellos mientras el resto ocurre.
Diría que también disfruto de hacer paisajes no más que por la compañía que tengo en el momento y las conversaciones resultantes del viaje. Pero con retratos me siento más satisfecho conmigo mismo, en todo sentido.


Empeño de más...

Ciencia y arte, aunque en esencia sea lo mismo todo.
Soy algo acelerado, solo bajo revoluciones cuando veo árboles aislados o cuando me quedo soñando despierto.
Contemplación... Goya, Rembrandt, Sue Bryce, Miss Aniela, Brooke Shaden, Caravaggio... Ludovico Einaudi, Yann Tiersen...
Sia (más su antiguo yo que el actual), Florence and the machine...
Todo...


De visiones amplias, penetrantes, y ciertas apuestas interesantes..., a la repetición constante, en son de eslogan para adolescentes, de todos, únicos y especiales, que nada más va, precisamente por el tono que reviste, de publicidad... (y bien produce)...
Entonces, – víctimas que celebran, oh, les aprueban sus antes supuestos iguales en condición, que ahora brillan libres, demostración de que pueden lucir(se), sí, como tales... ídolos (!)
Ejemplo nada más: tantas Pop-bands – voceras de los no cool..., que son sin embargo, tan... "encantadoras"..., aunque su gancho, – de nuevo nada, pues apenas y simple hola a minorías freakies...
– Estas imágenes provocan. Apelan a través de la representación directa de soledades, a descubrir refractada más allá del cuadro, una vulnerabilidad a menudo latente, sin hacer a un lado el potencial absurdo de sus variables, o el trágico absurdo de sus serias y terribles razones.
Fragilidad, pero no de simple víctima, si no... de quien intuye – otra posibilidad, sin negaciones.
Dudo del término "espera"...

Siento que mi trabajo dialoga con aquellos que empatizan con la soledad.
Si hay algo que me llame muchísimo la atención en el arte, es el aislamiento. En escritos, en música y visualmente, la tendencia a la soledad y todas las formas en que puede ser representada me cautiva mucho. A su vez, la pizca de esperanza que algunos autores le ponen a sus obras, también me resulta hermoso.
Cuando analizo mi trabajo, la forma en que inicié y como he ido evolucionando, siento que tuve un inicio algo trágico, no me alimentaba de más nada que no involucrase algo de sufrimiento en el proceso; mucho tenía que ver con las experiencias que no compartía con nadie. Con el tiempo empecé a aprender a utilizar eso solo de combustible. En este punto de mi vida sigo utilizando mis miedos y mis inseguridades como combustible, pero no sufro en ninguna parte del proceso, y eso es lo que más me enamora de lo que hago...



Vocación...,  entrega, no sacrificio...

La fotografía surgió como una manera de ocupar mi tiempo libre, luego de entender las complejidades y la esencia de las artes, empecé a ahondar tanto en mí como en la forma de pensar de otros. Supongo que deseo hablarle a todos, entender sus complejidades y la fuente de sus inquietudes, siempre me parece interesante, pero no por mucho tiempo. También me aburro.



Lo rico, – fruto de una introspección. Claro, es coherente.
Voces, – de experiencia, un tono particular, e inflexiones muy propias al paso por uno u otro tema, acerca del asunto de interés.
Ver como ve el otro. Cuando de dolor se trata, entonces, compasión.
El aburrimiento lo produce el mero reflejo, que faculta a la etiqueta (ideal para consumo masivo).
Aquí, la evidencia de ciertas fuentes que  pueden apartar...

Mi trabajo más reciente que llamé Botánica no estaba planificado, en lo absoluto. A inicios de este año me asaltaron. Fue un jueves, cuando iba al trabajo, cerca de mi casa. Recuerdo que en un inicio me sentía como si nada hubiese pasado, hasta que tuve que me vi de vuelta en el mismo lugar, sin nadie a mi alrededor por ser tan temprano, temeroso de cualquier ruido. Esa situación me hizo quedarme mucho más en casa, y me obligó a aprender a utilizar herramientas que no tenía intenciones de usar.
En fin, comparto esto porque creo que esta la responde a cualquier pregunta sobre mi trabajo: la experiencia me hizo aprender, me llevó a salir de ese estado, naturalmente. Y la velocidad la decidía yo. Ahora me empuja a saber algo más cada día y a conversar con más personas que no conocía. Sí, desconocidos.
La fotografía me alegra. Me asombra que lo siga haciendo.

Posición para abordar con calma otras perspectivas...


Ahora, enfermedades...
Desde hace años estoy muy interesado en representar tanto literal como metafóricamente la enfermedad y su relación con la mente y el cuerpo de las personas. Hace unos días mientras trabajaba se me ocurrió algo, quizá sea eso lo que venga.

Juventud... y – quizás...


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