sábado, 31 de diciembre de 2016

Aproximaciones: de andar, – ilusión y ofrecimiento: Diálogo con María José Caro

Con tono fresco, pero directo al punto. Algo así.
Es el tiempo que aprieta, pero también una forma de ver la realidad que, además, y debido a la misma perspectiva, la configura, hace esta reconocible, acaso como – íntegramente externa. Revela también un método, por lo que cabe la cuestión: a qué problema se procuró solución con su planteamiento, qué motivó su desarrollo.



María José Caro, agenda a un lado, sonriendo. Ágiles lecturas. Olfato presto. Chispa. Se nota.
La idea va de digresiones a partir – de una experiencia,
acaso, – por necesidad...

El único momento en que siento que controlo algo de lo que pasa en la vida es cuando escribo...

Control... de lo que pasa como fenómeno libre, en la reproducción y recreación. Entraña – conocimiento. Nuestro tiento instintivo  más cercano.
Nombrar y poseer. El lenguaje es fundamental. Y lleva a tentar la obra como signo, con vida propia. En ello, la pretensión por dotar de pleno sentido un texto, y que su título signifique algo nuevo.
Nos nutrimos de la propia vida, pero también, a menudo antes, de – mundos ajenos...

Lo que leo, la música que escucho. Mis propias frustraciones; lo que veo en la calle...
Creo que lo fundamental de estar vivo va por ahí... Uno se enfrenta a un mundo que no entiende. Y es que en este (el otro), conviven de la gente... a los libros y la música.

Mundos, y posibilidades de mundos, cada uno con vida propia, decía... (se trata más bien de una ilusión)...
Las obras en realidad – no contestan.
Tras el ofrecimiento, como más, – un silencio sobre el que queda raya estridente nuestra propia voz, si nuestros motivos hondos no son transparentados (caso en que por terribles que sean, armonizan con los oscuros acordes que tememos, – y hacen, entonces, luz); si en lugar de liberación, reducimos a juego y retórica la oportunidad...

Me gustan Richard Ford, Alice Munro. Lispector y Ribeyro. También algunos autores de estilos fácilmente reconocibles, como Foster Wallace. Hace poco descubrí a Ana Blandiana. También me gusta leer divulgación científica.

Apartado el azar: autores de voz sabia. Autores sensuales. Un pretendido, pero indudablemente talentoso, seguidor de sí mismo, a la sombra de un verdadero titán (Gaddis).
Y ciencia...
Aproximaciones, proposición de respuestas. Una vez más, conocimiento. Pero todo tiene un precio. Nos hace humanos esta clara intuición de sentido, la necesidad, para muchos, de determinar, acaso, la entraña de este, su espíritu, y nuestra conexión a propósito. También,  significar a la cuestión, el carácter de – provocación.
El conocimiento proporciona alivio, cuando no se alcanza a vislumbrar todavía la nueva duda a que da pie. Engañosa conquista... que seduce gradualmente...
Cuando hay oficio.
Tu trabajo...

Elijo componer pensando en una escena y luego la reescribo una y otra vez, la despliego.
Soy un poco obsesiva.


Me gustan las historias pequeñas, lo cotidiano.

Viene fácil la imagen, por el contraste que ofrece: Thomas Woolfe y Francis Scott Fitzgerald, grandes amigos... y dos caracteres bien distintos. Clases de narradores: los expansivos como el primero, y los que recortan, mas sin simplificar. El mismo Thomas ponía de ejemplos a Francis, sobre las cimas de su campo: novelas de acumulación: El Quijote, Tristam Shandy, Moby Dick...
Resulta más o menos claro, sin embargo, qué estela brilla más para ti...
Refiere al poder de la imagen. Más a la fotografía que a la pintura. Y también dice de la época...



Las imágenes..., claro que han evolucionado, y han afectado la escritura.
Pienso en las series de los noventa, por ejemplo, versus las que existen hoy. Los guiones se han vuelto mucho más complejos y humanos.

El grado de control es mayor. Producciones más exigentes, y pulidas...

(Recuerdo, de tu novela, ese fragmento:

Es paradójico, la sensibilidad sin valentía es solo egoísmo que carcome. En Madrid puedo creer que soy mejor. Allí no tengo pasado, o si lo tengo, es solo una maraña que aparecen cuando abro la boca y se define en el imaginario de la persona con quien converso. ¿Cómo serán mi casa, mi familia y mis amigos en ese lugar que no conozco?*
)

Y es que retornamos a la complejidad, que requiere claridad, lejos, pero tan cerca, de la complicación, que carga ruido...

Decía, cuando escribo siento que mi vida orbita alrededor de algo que puedo controlar. Eso me da tranquilidad. Por ejemplo, yo escribo de mañana, siempre entre las cinco y las ocho, cuando el mundo está callado. El resto del día lo enfrento de forma diferente.
No puedo escribir de noche, me siento saturada.

El tiempo que requiere el desarrollo de la propia claridad...
Control...
Formas de procesar la información.
Pienso en esa misma posición, la alusión a la contemplación, desde voces particulares: Doris Lessing, Marilynne Robinson, por ejemplo. Enfoques...

La voz femenina..., hay miles.
Más que una voz femenina, busco experiencias personales, voces que me hagan sentir menos sola.
Igual, me parece genial que ahora las narradoras tengan temas diversos. Me reía antes de eso de la literatura femenina porque me sonaba a libros de Danielle Steele.
Literatura femenina, un rótulo que no aporta...

Diversidad. Elección sin forzamiento. Afirmación... Lo que deriva en la idea: que sí se esperaba que dijeran, y contra ello, la necesidad de decir acaso lo contrario, más que cuestionarlo, tan absurdo resultaba – y resulta aún en sus resabios...
Ciertamente, en voces como las de Marilynne y la de Cinthya Ozick veo, es posible encontrar tanto, tanto más, sin obviar, permanentemente, un cuestionamiento hondo de cada aspecto de esta historia de liberación.
Hay, además, otros rótulos...

Un rótulo que no me gusta nada: Autoficción.
De pronto, si tu personaje es muy parecido a ti, cae de inmediato.
No creo que aporte. La literatura siempre se ha nutrido también de la experiencia del autor. Imagínate si nos ponemos a etiquetar en el catálogo hacia atrás...

Roth, nuevamente Woolfe, y Lucía Berlin, y... Erica Jong (!)...

Lo interesante es darle un sentido estético a eso.
Aparte, también, sucede que a veces el lector anda más pendiente de contrastar los hechos  narrados con la realidad, que los del libro en sí mismo.

Cuando estos ciertamente alcanzan a ofrecer un mundo.
Hace rato decíamos de ilusión... y es que la experiencia se teje solo a través del diálogo, por lo que la obra, por más ricamente que desarrolle un conjunto de imágenes, aparentemente de la nada, o recree con enorme eficacia un paisaje, condición o posibilidad razonable, es y será siempre, más bien – una ventana...
La vocación va de usar elementos que sí podemos controlar, para adentrarnos en el terreno de lo que no: hacer el camino implica convertirlo todo en afirmación... ¿Qué es si no cuestionar?, ¿y cómo si no de tal modo, es posible de veras?




Adónde, ahora...


Sentarme a escribir otra cosa...
No por publicar pronto, sino por aquello del control.
Escribir me da un eje alrededor del cual ordeno mi vida.

Un método, decíamos, también.

Formas...


* De la edición de Perro de ojos negros, Mondadori.

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