miércoles, 9 de noviembre de 2016

Encuentros fugaces, los ecos que quedan: Diálogo con Marcelo Stella

Con Marcelo Stella entre sus imágenes.
De los trazos, – eco; nos acompaña al paso sereno. ¿La proyección de un trazo violento? Resulta claro que no es así; la violencia viene de atrás; luego, el resto del proceso es disposición a la comunicación para un ulterior reconocimiento. De algún modo, las formas y volúmenes de los cuadros estaban ya en manos, inclusive quien no se dedica al oficio, agazapados como fórmula en su sueño, porque, en fin, pretende dormir como un niño... y  libera así, sin darse cuenta. La clave.

Hace años una estudiante de Filosofía me contactó para hacerme un reportaje para una revista de su facultad. Y resumió en un párrafo de D.W. Winnicott su visión acerca de mi obra. Desde entonces me he valido de la cita a menudo...:
En el juego y sólo en él, puede el niño o el adulto crear y usar toda la personalidad, y el individuo descubre su persona, sólo cuando se muestra creador.


Juego solo en tanto desata la visión de interpretaciones contaminadas  juicios por miedo, según psicoanálisis, por ejemplo, Mecanismos de defensa.
El arte, en configurar un solo valor, que corresponde a la expresión bien encaminada – por oficio; la participación justa del pulso consciente (firme por trabajo sobre el talento), dado a mantener fiel el trazo libre y, por otra parte, a evitar que el asunto se quede en eso, expresión, que de por sí no significa arte...

Como dices, sobre el origen en imágenes preexistentes… y la posibilidad de sueños dirigidos…. Sin duda, toda mi esencia como artista está relacionada con vivencias que fueron transformándose en obsesiones, para luego corporizarse en imágenes con una fuerte necesidad de resolverlas en forma enérgica y rápida.

Que no apresurada. De ahí la complejidad...


¿Cómo se llamaba ella, la muchacha? Luego de hacer la cita debió cerrar su propia idea...

Marcelo juega, juega con el material, que le impone ciertas reglas y con el que tiene que mediar para crear formas y espacios, resultado de grafismos y manchas espontáneas. Las ocurrencias de la materia y las motivaciones personales generan imprevisiblemente situaciones o escenas en que dichas formas dialogan entre sí y con el espectadorFlorencia Pastorella.



Compleja, un tanto complicada. Su prosa, digo...
Las ganas de explicar. El problema de pretender un espacio que en realidad se encuentra ya bien y a tope con la propia obra. Casos de elocuencia también en lo retórico, cuando los mensajes del lienzo son directos, y esto es producto de aquella, llamémosla, dinámica del juego.
La cita es cosa bien distinta. Porque dialoga. Amplía el rango de interpretación de los cuadros. Es el punto, en realidad.
Elección. Uno siempre debe elegir.
Aquí en la variedad, noto, te deslizas...

Pinto, dibujo, donde pueda rasgar, expresarme con materiales en relación directa con la inmediatez de la pulsión emotiva.
El soporte responde a mi necesidad de dar forma inmediata a una imagen. Y donde me siento cómodo es en la bidimensionalidad. 


Con ecos de otros planos...

La música y mis influencias en las artes plásticas: los comics. Egon Schielle, el expresionismo todo. José Luis Cuevas, Anselm Kiefer, Carlos Alonso. El dibujo oriental. Henri Matisse, Jean Dubuffet. Muchos otros...

Y un claro ... (parte del juego.)



Los términos, autor, pintor, personaje, para mí, digamos, no están relacionados; son en esencia, uno. Cada cual... resignifica en mí como artista, creador para dar forma a obsesiones que no son más que interrogantes sobre el ser y su puesta en escena en una sociedad fagocitante que les ha instalado miedos, supersticiones..., religiones, mandatos, etcétera.


Amparar toda forma de expresión, no obsta a establecer juicio. También es libertad, pero más que eso.
Negar, por otra parte, la posibilidad del encuentro de distintas visiones en un mismo sentido sería necio. Los cuadros son ofrecidos, luego – diálogo.
Comentábamos el otro día con Roberto, y quién preserva la cuestión para más adelante (pues la proposición, la sencilla descripción cobrará condición de pregunta al solo enfrentamiento de un tiempo diferente), de la condición particular de los hombres, ahora, su historia íntima...,
La vida breve...


Camino...
Creo que la obra debe seguir andando.
Parafraseo en otro sentido a Picasso, en relación a lo que me viene sucediendo últimamente: “No busco, encuentro.”



Con relación a la crítica no creo tener una postura dura pero sí es, a mi entender, un elemento limitante...

Lo que no lleva carga peyorativa...
Se trata de discernimiento...

El crítico más implacable soy yo antes de parir la obra (entonces las destruyo), y aún después, cuando con el tiempo no resisten a una nueva mirada, las retiro del montoncito de sobrevivientes.



Están los rostros que aguardan...
El eco en torno nuestro, la respuesta que acaso podría ser, en efecto, luz de lo que no sabían, no eran capaces de saber. Así  los niños... Preguntas hondas.
Hace un momento, decíamos: – afirmaciones en espera del tiempo distinto, que podría significar para ti, su fin.


La queja es estéril. Una buena pregunta nunca lo es.
Es acaso posible atreverse a decir de calidad humana por el modo en que su cuestionamiento progresa y hace experiencia más allá de sí mismo. No pretende nada más hurgar, si no hacer posible luz de hondura a través de los demás...


Por ello confronta...
Una sola consciencia. Con pocos años de mundo, nos es tan natural...
Suficiente espacio al silencio, que siempre es asombro.
Seguimos andando...


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