jueves, 24 de noviembre de 2016

Citas, desencuentros: Sobre la propuesta de Sanja Marusic

Todo ahora tan cerca, diría aquel dado a la pantalla, por grata experiencia virtual.
– Ilusión.
La imagen se ofrece perfecta al deseo, como si todo fuera asunto de resolución, balance y demás criterios técnicos... Según la utilidad que reporte a quien provoca e invita a la abstracción, mil y mil postales, prestas ahora también a formato de 4-D, ah, películas... para soñar que se explora, sin que se dé de veras un desplazamiento... – y, ojo, esto va bien lejos de referir solo lo corpóreo...
Tal como diferenciamos entre el arte como proceso y la técnica como recurso, conviene lo propio entre hacer camino... y recorrer distancias. Y otro tanto entre percibir y hasta asombrarse siendo conducido en un tour, y – construir experiencia...
Sanja Marusic es fiel a ciertos principios, claros. Luminosos.




Toda vocación es ejercicio y, como tal, experiencia; es decir, algo que nos ocurre y algo que hacemos con lo que nos ocurre.
Ante una propuesta original, precisamente por cuanto denota dicho carácter, contemplamos, – e intervenimos: cuestionados, cuestionando.
El asombro inicial, mezclado con cierta oscura familiaridad, da paso, en mayor o menor grado, a la posibilidad de continuar el viaje en una más prolongada exploración...




La fotografía tienta a pensar en la realidad como punto de partida y, a la vez, destino último de la reflexión. En todo caso, nos hace partícipes compartiendo – una visión, dispuestos los elementos de tal modo que exceden el simple yacer, o  su tiempo.




La apuesta en este caso...
Intensidad de luz y color. Los cuerpos al viaje, pálidos; alusión a la trascedencia más allá de lo corpóreo. Énfasis en la posibilidad de desprenderse de los tramos afirmados, del propio suelo, por lo que los paisajes, tornan en escenarios a una condición del propio viajante.



Sanja procura vaciar de rumores el espacio. Nos enfrenta – en la consistencia plástica que contiene, imantada, su voz, a su vez replegada en las formas y colores de su elección; se declara de tal modo, ella misma creadora y – elección, y revela su obrar transparente. Pretensión de canto sin ecos (ni más coros)...



Ronda la idea de la virgen.
Y Lilith...




Semejante propósito, claro, entraña gran complejidad. Y una dosis de complicación atractiva...: – el misterio que supone. Un manifiesto de autonomía, pero también, y una vez más por intensidad, de autosuficiencia, – en lucimiento...
Un elegante acto de rebeldía... Gatuno caer sobre las almohadillas. Como aplaudir de pie y marcharse interrumpiendo el discurso del pedante, acabando de una vez con la fiesta; o – dado un tanto a la provocación – la aparición tardía en el vestido magnífico que opaca definitivamente a la novia...




Soberbia...




¿Hasta dónde es posible llegar a partir de dicha... provocación, sin excesos de tinte psicoanalítico?
Sanja, felizmente, evita alusiones a fondos de otra índole, a formas de pretendida robustez de pensamiento. Prefiere la agudeza. Consistencia que constriñe, grácil. Sin ceder a guiños simples amistosos; sin acercamientos de intimidad alegre, engañosa.



Reiteración: La distancia misma, camino...; más que posibilidad, espacio para la historia,
más, para una auténtica – una relación.
Sutileza.
Con cuotas de humor, seducción.




¿Qué de la naturaleza del vínculo?
Egos...
En la falsa perfección que acarrea al vuelo por sofisticado acabado, cierto encanto también, pero superficial.
Fragilidad en el disimulo: – nos hallamos más bien ante un prisma que dora la dócil aceptación de sus pocos matices, que cubre de rubores tenues las asperezas innegables,por el debido procesamiento digital..., y devuelve una imagen burlona de convidados a este ámbito... de buen gusto... Así, reduce a estetas, a bobos, a quienes se extravían pensando en reflejos.




Refracción. Para un auténtico intercambio.
La señorita Marusic, ciertamente, un paso más lejos cada vez, tienta...


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