viernes, 21 de octubre de 2016

Sobre categorías y rupturas: Diálogo con Adolfo Macías

(... Por violencia, el cambio repentino de una condición, situación o estado. A mayor su velocidad y dimensión de la transformación, mayor el grado de violencia.
Adolfo Macías, todo cordialidad.
– Ah, sonreímos... Hablar de creación va de mitología. En la mayoría de los casos alcanzamos a transformar elementos preexistentes, mas siempre para provocar un cambio – cuanto más violento, mejor. Cuestionar es alterar el orden, inocular el germen que abrirá quizá un nuevo sentido, y arrebatará eso que comúnmente denominamos paz,
por algo más hondo.)

– A partir de voces. A partir de imágenes…
(Adolfo, un momento, hasta que alza la vista nuevamente...)

Irónicos, drogados, los amigos que van juntos en un auto, sin plan fijo; el hombre envejecido, a punto de quebrarse, pero resistente como un perro; la mujer escénica, dispuesta a arruinarlo todo si no consigue lo que quiere; el joven caminante que ve a su amada convertida en montaña; la mujer sensitiva que percibe los vacíos que los otros no ven en sí mismos; el loco aterrorizado por sus sombras; el fanático rabioso; el abandonado..., un río de seres, fluyendo, con los escombros del pasado como vacas muertas en la corriente.


Parto de las soledades diversas, de las distintas maneras de sentir el mundo, un calidoscopio de interioridades que se multiplica, generando relaciones y procesos incesantes, que solo terminan con la muerte. El punto de partida es la mitad. El camino se pierde hacia atrás y hacia delante.

El lenguaje, el propio signo como marca, límite. Y, para citar a Pániker, tenemos – la escritura desde el límite.
Curioso eso de procurar acercar a través de él... Dos manos, cada una de un lado del espejo, para tocarse. No hay reflejo, se trata más bien de refracción…
El signo es más que herramienta…

Se pasa del lenguaje como herramienta a lenguaje como objeto, y viceversa, como quien no quiere la cosa.
Uso el lenguaje como herramienta, sobre todo para describir la realidad, pero una realidad reinventada por las necesidades de la ensoñación artística. Si la Literatura, como decía Chesterton, es un sueño dirigido, entonces soñamos mundos que emergen del lenguaje, pero que dan cuenta – en la novela  de los procesos subjetivos del ser humano, de sus pasiones esenciales: miedo, deseo, tristeza, esperanza, alegría y dolor. Una vez que lo usamos como herramienta para inventar un mundo, el lenguaje pasa sutilmente al mando, y el ritmo, las imágenes y la prosa nos llevan en su propia musicalidad. Entonces el autor es el instrumento del lenguaje.

Uno mismo, su consciencia, – el propio límite. Ya no la escritura, la posibilidad de un discurso...
De la necesidad de dominar también este plano, la teoría. Los géneros…

Al igual que la Música, la Literatura trabaja por géneros y estilos; el mío se relaciona con el asombro. El asombro desplegado en el lenguaje, como territorio de lo maravilloso. Proceso de hacer verosímil o inverosímil; naturalizar lo onírico, desprendiéndolo de su matriz inconsciente para dotarlo de una pulcra superficie, tal como hacía el señor K. frente a los absurdos procedimentales en El Castillo. La oruga fuma sobre el hongo y puedes hablar con ella. Una oruga es una dama elegante. Tomar por lógico lo irracional y hacerlo funcionar como una maquinita bien aceitada.


Propuesta de un pacto. Más bien confiar en gatillar con cierta sutileza la traición inocente: El signo como punto de partida para lo que de algún modo el lector reconoce – de golpe; al fin y al cabo, algo espera, – ha llegado al libro…
La representación personal, la interpretación, dependen en buena medida de las referencias de cada quien. De ahí que leer, nutra una visión, que vaya mucho más allá de permitir la recolección de datos.
Interpretación a través de las relaciones…

Relaciono la voz con el carácter, eso es lo más potente.
Un personaje se apropia del mundo con su voz, una voz que lo determina y particulariza, haciéndolo hablar de una manera personal en cierta circunstancia. Cada quien reacciona y se expresa como le es propio. No puedes hacerlo de otra manera. Un niño corre hacia el agua y otro se retrae pensando en el frío; este último será el que medite sobre la muerte. Uno devuelve un golpe y el otro trata de calmar las cosas. Uno se burla y el otro se compadece.
También relaciono el carácter con la mirada, que se ausenta o se apropia ferozmente del mundo. Relaciono lo fuerte con lo débil, lo que emerge con lo que se hunde, lo que anhela con lo que se resigna, lo que se impulsa con lo que tropieza. Así se teje la trama de la novela.

Hay una diferencia entre el enunciado y la materia del acto – que tientas…
Por otro lado, sí, parafraseando a Eliot: cada quien es su sintaxis.
Construcciones, construcciones.
Podemos seguir el rastro también a la influencia… Transformamos voces. Porque una o varias de estas nos han transformado antes…

Borges, Hesse, Houellebecq…
El balazo que me lanzó de lleno a la escritura fue la lectura de Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sabato. Desde entonces me dije que este era mi oficio. Creo que el personaje principal, Martín, se parecía mucho a mí.

Refracción, decíamos…
Por ello el diálogo, intercambio, más que eco, o celebración de coro... A por una misma esencia. Algo como un alma común...
Me recuerda el paradigma por el que la distancia entre dos puntos se acorta cada vez en la mitad…, haciendo del proceso, en teoría, una sucesión sin fin… Pero a través del Arte, ciertamente, establecemos contacto… en un plano más allá de nosotros mismos…


Al escribir, la experiencia...

... Con uno mismo. No lo veo como un diálogo, sino una relación autor-lector, en la que el lector que soy de lo que escribo me dirige. Escribo y me aventuro en la escritura. En el proceso de crear una novela, aunque suene a tontería, nada está escrito. Yo mismo me leo como si fuera otro y le digo al creador, que sigue trabajando en la sombra, casi a un lado de la conciencia: “¡Asómbrame! ¡Dame un buen hueso!” Finalmente, termino por escribir la obra que me gustaría leer. Es como hacerse un traje a la medida. Por suerte hay otros lectores que tienen gustos parecidos a los míos.

Ese espacio más allá…
Personae – del Lector. Más allá de lo individual…
Podemos hablar de caracteres…

Mi trabajo dialoga con el Rock & Roll y la psicodelia, con el onirismo de los simbolistas, con los griegos, con Schopenhauer y con Nietzsche, con Kerouak y Bolaño. Dialoga con las diferentes edades de mi vida: el niño solitario frente al mar y el adolescente atormentado, el joven enamorado de su fiebre y el adulto al filo de la navaja, dialoga con mis viejas pasiones literarias y vuelve a los mismo una y otra vez: al viaje del desarraigado.

Camino. (– Anábasis…)
Categorías… que luego toca cuestionar


Preguntas..., si cupiera elegir del lector...

Me gustaría que me pregunten si el arte es en verdad una cura para la existencia. Y mis respuesta sería una especie de parálisis, no sabría para dónde irme, me quedaría entre el sí y el no, porque el arte le dio sentido a mi vida, canalizó mi energía y me dio deleite, pero nunca satisfizo, nunca es suficiente, siempre queda algo del viejo vacío.

Categorías. Para andar otro poco, libres, y verse felizmente defraudado por esos términos que entonces sobran…

La Literatura nos recuerda lo asombrosa que es la vida.

Nos deja mudos, luego nos lleva a c(o)antar…


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