jueves, 20 de octubre de 2016

De lo cercano, de lo distinto: Diálogo con Jennifer Thorndike

… Acerca de La linterna: Booktube, aquel espacio en que compartiera impresiones de lecturas, de modo que, casi desde el principio, el asunto de la difusión.
Jennifer. El mismo tono fresco, bien dispuesto a la sencilla descripción de lo leído, sus impresiones, a la explicación del uso de ciertos términos; por escrito – a la ventisca: con una idea que se deslice, a congelar la sangre, entre nuevas páginas. Proyectos, proyectos.
A una lado la pila de libros, Jennifer Thorndike – la investigación académica, también, y tantas otras cosas – pausa un momento.
La mañana alumbra. Claridad.
Siempre, un gusto.

Sí, bueno, más bien reseñas coyunturales… Picando lecturas por todos lados. Leyendo todo el tiempo.


Hablas de reseñas, pero no de crítica. Decíamos también de la posible ausencia de un auténtico aparato que la ejerza, no de una organización, simplemente, si no más bien del fenómeno (espontáneo, cuando el medio es fértil) para procurar compartir desde ciertos criterios, juicios para una exigencia más allá de lo particular.

Existe un aparato de crítica, uno muy apegado a los cánones, digamos, realistas. Su valoración de los textos se da a través de mecanismos plegados a la visión de la novela clásica decimonónica.

Con suficiente teoría como para no arriesgar criterios nuevos…, resulta lógica la cuestión sobre qué se desea sostener...

El gran libro puede llegar a ti, como tal, a revelarse, por diferentes aspectos: sus propuestas de visión, los temas; lo nuevo que aportan. Pero están los textos que trabajan con una fórmula, según cada tema. Así, para el caso de la guerra, por ejemplo, la documentación exhaustiva, lucimiento en el rigor…
Sí existe un aparato crítico. Se sustenta en intereses mercantiles. La Academia es un mercado…, también es un mercado. Su estabilidad o la predictibilidad en él, depende de la defensa de ciertos tipos de literatura, por determinados cánones.

Dices que existe, pero pervertida…

Sí, claro.
Mira, veo determinados criterios que permiten elegir con bastante acierto qué libros vale la pena leer. Lo mismo que hay, con todo, al margen de la calidad, motivos poderosos, a veces, para no leer (pienso en Bernhard)…

Con quiénes dialogar para el intercambio crítico…

Se me ocurre: Tenemos Goodreads, por ejemplo. Y está también el “boca-oído” de las redes sociales.
En La linterna no pretendía si no compartir mi experiencia. Es lógico que al cabo uno termine proponiendo un tipo de Literatura.
Por ejemplo, hablaba de Toni Morrison; todos la conocemos. Pero procuraba decir algo un tanto distinto. Paralelo a todo el asunto académico: la carga de lo social y antropológico y lo histórico, y que si Faulkner y García Márquez, pues Beloved es también valiosa, quizá inclusive más, porque habla de otros temas, no solo de la cultura afroamericana. La experiencia personal, el padecer desde la visión de una Morrison que entonces se muestra extraordinaria. De eso hablaba.
Con Augusto Higa, lo mismo... Más allá de la idea del cruce las dos identidades, y que de ahí el valor y etcétera…; pero es que su libro está sentado en otra cosa: la locura, la decandencia, la pulsión de muerte.

El enfoque determina la visión entera que compartes…
Decías de Bernhard… Él no leía a ningún contemporáneo suyo. Como él, después Sebald, y no son los únicos.
Por otro lado, no escribía mientras leía, y viceversa. Cuestión de procurar acaso la mayor fidelidad posible a la música interna, asimiladas las influencias.
Hay términos…

Introspección. Detenimiento. Filosofía. Lo que más me interesa.
Pero tampoco es que me dé a leer más de tres libros de Bernhard seguidos… Hay un punto…

Agota Kristof, Tanizaki. Influencias. Pero está también el diálogo con lo nuevo. Has procurado una apertura.

Me parece importante. Ver que alguien más está haciendo cosas similares a las que uno hace, me gusta.


Lo diferente. Me refiero a lo que se sale un poco de la mimética de la realidad y los grandes temas comunes. De esto hemos conversado con varios otros amigos; salir de lo identitario y Sendero Luminoso y el conflicto interno, por ejemplo, aquí. Mucho de lo que actualmente está impreso, nada más hace eco de versiones oficiales.

Dos caminos: la auténtica maduración de las impresiones personales y la elaboración de un discurso con respecto a la Historia, que la cuestione siempre; o la pretensión de plasmar una conciencia más amplia, pero revelando por propia interpretación, las causas hondas, para que el común las reconozca también, configurando perfiles para una época…
En todo caso, tan pronto…

Soy una académica contaminada… por investigación. Si yo quisiera abordar estos tópicos tendría que hacerme una idea muy propia a través de la exploración.
Creo que hay que tener en cuenta: veamos, como escritor ¿tengo algo nuevo que decir, algo para aportar, como pensador, investigador, observador reflexivo?
Si no tienes nada nuevo qué decir… En fin... Es una búsqueda constante.

A por nuevas preguntas. Otros, por su parte, en afán de enunciar respuestas. Cada quien, para el enfoque, como decíamos – sus propios tópicos… En el disfrute y la coincidencia, la vuelta a eso de proponer una Literatura, como decías...
– Diversos medios para ello.
Lo que escribes... Y la pulsión de muerte.
Se distinguen claramente referentes, pero también, digamos, ecos ausentes…

Mishima no es uno de mis favoritos. Por rebeldía, quizá; es demasiado citado al hablar de la literatura japonesa. Hay una riqueza en esa salida, creo. Me gusta, como Kawabata, pero prefiero irme por los menos mencionados. Están Endo. Kobo Abe. Oé, principalmente en sus cuentos.

Discernir. Distinguir a través del intelecto. Y separar. – Toda elección, un costo.

(El tráfico, de fondo – rumor…
Cerca, el café. Y algo fresco.)


La buena crítica plantea distinciones – ojo, también, al interior de una obra recomendable: aquello que merece más elogios, de lo fallido. Obras perfectas hay pocas; a qué vendría escandalizarse por observaciones agudas, inclusive dolorosas, en tanto los momentos bajos, también quizá por balance, contraste, permiten referir con propiedad un trabajo como estupendo.
Llama la atención que en español no sean conocidas críticas, digamos, más audaces de El Quijote, como esas a las que vaya que se atreve Johnson con la obra de Shakespeare o Milton?

Cierto.
Pienso en El mapa y el territorio. Por ejemplo, pese a sus fallos, que los tiene; una novela tan inteligente a mi gusto. Y Martin Amis: Tren nocturno.
Pero creo que jugar a traerse abajo a un grande es más fácil. No te llamará el mismo autor o sus amigos y familiares y no te harán puré en los medios. En cambio al vecino…

En la actualidad, tomar partido sobre casi cualquier tema pinta de obligación para muchos: forma parte de montar un perfil particular en las redes sociales, manifestarse y anunciar heme aquí, amigos, y tengo opiniones, me manifiesto…
La exposición de argumentos va por otro lado; establecer de veras una posición, ni qué decir; hace falta predicamento.
Veo más fácil derribar movimientos nuevos, porque para con estos también escasea la crítica.
Arduo el hurgar, y pegar el ojo a lo que mejor provecho dé.
A ti… te provoca…

Hoy creo que se está haciendo algo interesante. No soy militante. La militancia es el fin del pensamiento… No es por defender la literatura escrita por mujeres, pero me parece notable lo de Andrea Jeftanovic, Guadalupe Netel, Lina Meruane. Una apuesta nueva…

Qué suman en común…; qué restan (el precio)…

Mira, Pola Oloixarac, con Las constelaciones oscuras, me parece que sale notoriamente de lo usual. Mucho humor. Referencias intelectuales, que en esta novela incorpora con tanta naturalidad.
Todas parecen proponer cada quien a su estilo… el lado menos agradable de mirar: La perspectiva incomodante. Te enfrentan a eso que sabías y no querías ver.
No solo está la gran violencia. Está lo cercano. La cotidiana. La que nos toca a todos.

Volvernos a acercar.
La invención de las armas de largo alcance trajo consigo que los sentidos inmediatos no fueran estimulados más por la más terrible de las acciones; que uno no vea siquiera a la víctima; que a la activación del mecanismo, la ejecución obvie siquiera la figuración de la persona, pues solo hay un objetivo por cálculo. De algún modo, todo proceso de automatización, esta era, nos aparta de la riqueza del instante, y del horror de lo obvio que también entraña a menudo.

En Esa muerte existe quería que la protagonista fuera tanto víctima como victimaria. Que el lector sintiera repulsión y compasión por ella. La frialdad con que actúa, instrumento en sí misma de la violencia, se debe también a la obnubilación provocada en ella antes, cuando fuera objeto de la misma violencia.
Me gusta mucho leer historias sobre asesinos en serie. La idea surgió un poco de ello. Me parece alucinante esta separación al ejercicio de la violencia: como una ausencia. Hay algo peor, que es el placer. Pero mi personaje no lo siente.


Provocación del sentir íntimo.

Pero dejo de lado historias más personales.

Sana distinción entre lo íntimo y lo privado.

No me veo haciendo nada que remita a mí misma.
Me obsesiona el mal. Siempre estoy leyendo sobre eso. Mi nuevo trabajo académico probablemente irá de eso también.

Pero…

Por mi parte, ves: freaky, gamer… y algo nerd. Colecciono stormtroopers. Pero he tratado de hacerme una escritora seria. He copiado de Silent Hill 4

(Sí, risas.)

Quisiera escribir una novela como La carretera, de McCarthy. Investigar más, también. Extrañaré eso cuando me asiente en otro trabajo.

Ante todo te apropias de la condición de escritora…

Porque escribo y espero ser una figura en el medio literario. No le veo nada de malo. Hay gente muy crítica al respecto. No me parece mal.
Escribo para que me lean. Lo hago en la soledad, pero también soy quien habla de libros y dialoga. Si alguien aspira a hacerse un lugar, razón válida como otras para escribir, pues habla también de su libro.
Se critica el autobombo. Es una elección.
No soy muy afín a las cuestiones de identidad. Pienso más en lazos de afinidad.
Por otro lado, uno no se lo pasa todo el día reflexionando y apuntando. Se puede hacer algo más.
Ahora mismo tengo tres proyectos en desarrollo: una novela… y dos más. Soy un poco floja para escribir. Emocionalmente me compromete.

Está la conversación, lo cercano…


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