jueves, 5 de mayo de 2016

De anticipar capturas – y arbitrariedades (sobre textos de Emmanuel Carrere, Andrei Makine... y Modiano – e Isaac Goldemberg)

Contrastes:
De un lado, estupidez  tan cerca  Gajes...
De otro  bálsamo  la posibilidad de retornar por instantes, aún a ojos abiertos  al par de sueños, que en algún momento cada cual  entre las dos horas apenas que pude descansar en sendas madrugadas...:
 Tengo imágenes para ti, ágil maga: las vi a la luz de la Flama del bosque. Posabas – posarás (!)  y será entonces, también – con tu modo – danza.
Celebraremos con vino alrededor.

Contrastes:
Apenas música, leer..., mas poco de tomar nota... Contemplación forzada – del desplazamiento...
Estridencia. ¿Quiénes de entre estos tipos – se encuentran
actuando?
¿Quiénes – obran?
Existir  salvar el pellejo: posar...: Una mierda...
Son situaciones; afirmar que estas pasarán  lugar común. Pero es cierto.
Asumir una actitud, no un rol – el asunto.


La temperatura desciende – más.

***

Arbitrariedades (bien lejos de la premura en el paraje helado, recordé...):
¿Qué  por decir?, ¿cómo  decirlo? Y los porqués.

Hace un tiempo conversaba con Roberto  café por medio  que si Carrere y su exposición, acaso su cinismo – y sus innegables dotes, manifiestas en Limónov, o si Makine y su rico estilo...; – enfoques tan distintos, y el mismo fondo – que pretende ser Historia, y  la misma brutalidad permeando las – particulares vidas.
(Luego, se coló el nombre del reciente Nobel francés. Pero eso fue al cabo y en coincidencia; antes dije:)
El narrador de Carrere es él mismo – personaje también, cuya vida (?), por contraste, ofrece especiales luces a la de Eduard, increíble. Expresa claramente: este soy yo mismo, pero te contaré de él, verás qué interesante, con estrépito – superando la ficción; de lo patético a lo sublime, y cuando asome para ti la idea de los complejos, tantos (!), tendrás que reparar también, ojo: su grandeza – esta, con minúscula si gustas, pero aquí bien propia y en – la Historia. Verás en Limónov lo brutal y la tentativa de la pretensión de erigirse a sí mismo en ícono – más bien reconocerse en los ojos de los demás como tal – una y otra vez, surgir  resurgir, pelear – no discutir: como una estrella de rock,
octanos más como un protagonista de canción – letra atrevida – inverosímil.
El estilo – músculo ágil de la visión: atrapa, cuestiona – lleva lejos.
VS.
Makine, que narra – tan fino, él mismo  sensible..., cultivado... – – ... De lo elevado a lo sublime
para colgarse de los perfumes de la lengua de Flaubert  capaz para los avernos.
Es la suya – historia del desarrollo – hallazgo – de una visión distinta, apropiada a un corazón noble y – la herencia de una delicadeza extraña al mundo de la enorme tragedia (?).
El estilo – elevación llevando a cuestas (contra un sol de verano), – sangre, miseria, en que – oh, humanidad (!).
– Sencillo detectar el tino, la agudeza...,
la floritura...

(Tomar aire...  Ah, de pronto, me digo, como ejemplo de otros ámbitos,

la saludable complejidad de Albert Hakobyan)

En fin...; personalmente, prefiero, y por buena diferencia, el logro de Limónov.
En simple: tras la lectura de este texto, las preguntas, lejos de quedar suspendidas  penetran aspectos en que difícilmente si no a través de la intuición y la inmisericorde constatación de la propia estatura respecto de nuestros ideales, llegamos a ver  transparentada la materia sobre / en / detrás de nuestra personaeSí, también por contraste al Emmanuel que prefiere no juzgar al biografiado.
Prefiero el eficaz  de Carrere, que nos insta página a página a reconocernos en una posición respecto de cuanto nos cuenta y de sus pareceres (aún si se tratara de clara indecisión), al modoso de Andrei, que desde la estética (!) pretende cuestionarnos sobre el significado que importa una visión acaso poética (?) de la propia vocación literaria.
Al cabo, se trata de lecturas, ambas, muy recomendables. Su contraste, por otro lado, más todavía.
– Y ambas suman de veras lo que no Modiano con su Dora Bruder...
                                                                                                              – (Tan de acuerdo en este punto, Roberto  aunque no en mis extremos...:)
– Ir a propósito del Holocausto y decir apenas... algo – ¡tremendo!
– Cuestionar como en trivia para nostalgia entre cafés, que – ojo – fueron mis padres y lo que vino luego, nada más eco  ay, qué épocas  !pero qué eco melancólico, eh! – Tremendo.
– Permitirnos salir del libro como si de un boulevard se tratara – pero con qué misterios, eh – ...(!)...
– Y crear con estilo (sí, con cursivas, para el caso resaltando la acepción frívola), una atmósfera para – ninguna pregunta de fondo (!)... – ... (...)...
En fin...
Ah, esto sí muy bueno: – Demostrarnos que el buen Isaac Goldemberg – Perú  logró pero que bastante más, cuestionando de veras, asumiendo riesgos mayores con La vida a plazos de Don Jacobo Lerner... a través, digamos, de un estilo documental parecido... – Curioso.
Escribe Patrick tan correcta y  bonitamente (!)...
Quizá por ello conviene, sí, leer Dora... Pero contrastarla apenas
– así nos dejamos un poco esa melancolía de media luz y reflejos en la calzada, entre los barrios de nadie-aquí-con-nombres-en-enciclopedias-pero-oh-tan-especiales-únicos-oh-el-alma-de-una-época-extraviada-oh-pero-no-lo-viví-yo-mismo-eh-que-no-podría-con-las-auténticas-cenizas-el-horror-ni-pues-cuestiones-de-esas-que-asustan...
Muy interesante ejercicio de estilo. Y probablemente más para lo que carezco de sensibilidad. O tendencia suficiente a lo simpático.

***

Y vuelvo,
encallado al cabo de más contacto
con el ruido:

                     Pies a la cama y en otro momento quizá la alfombra tenderás los brazos serán tus hombros tatuados y un par de mechones
Flama del bosque me susurra quizá a contraluz quiero besarla me susurra sin hablar en realidad ella siempre
Jugarás con tus dedos será también tu cuello y pronto también luz de tus caderas y pies que danzan solos en el aire lente a contrapicado
los nuevos ángulos en torno mientras al andar de gato sombra leve
de auténtica leona a mi lado
Sonreirás pero me guardaré la visión hasta haber tentado con los tonos acercándome a ese sueño que comparto
habrás creado también
                                         – es un jardín de veras al límite mismo
                                         de la sombra
                                         del Árbol de la ciencia

El otro sueño – ese lo conté.
Privado,
               privado...


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