miércoles, 6 de abril de 2016

Nosotros – el encierro...: Sobre la propuesta de Dragan Bibin

Intrusión, alerta; el ruido que rompe en los espacios habitualmente – muertos. Una penetración de la noche salvaje
en nuestra noche domesticada  contradictoria a fuerza de electricidad, del otro lado – de los murmullos, adonde generalmente preferimos – no ver.
Aquí, la luz, lo cotidiano, tras las gruesas paredes. (A propósito: material noble [!].)

Dragan Bibin nos recuerda que los límites son también representaciones, clave de  lenguaje...




Definición  dos partes: – Categoría  Diferencia específica.
Definirnos. Nuestro espacio... Limitarlo, diferenciarlo. Se trata al cabo de una pretensión de establecimiento  búsqueda de seguridad; inevitablemente, también  negación.

El pintor nos propone múltiples interpretaciones, de lo más variadas, además, respecto de matices de humor, pese, o a través, precisamente (!), de  permanente lobreguez:




– Es habitual reconocer lo alarmante del exterior. A ningún adulto le es desconocida la auto-victimización, ruin impulso  extremo de irresponsabilidad. Como testigos de este, bien sabemos, se suele derivar rápidamente de la piedad a la mera pena y, luego, con tristeza y a menudo, a la indignación.
Ojo  En la ausencia de afirmaciones personales  los vacíos  Ahí buena parte del más auténtico miedo.
Ya se sabe, además – vergüenza: lo desconocido entre lo más que cercano, más, ¡de adentro!
De modo que la figuración de elementos extraños afuera suele obedecer un tanto – al ridículo...
¡Cuántas quejas y maldiciones!




– Por otra parte en la figuración de bestias: nada más instinto  impulso ciego..., "natural"  (?) que hasta carga, por auténtico patetismo, tintes de humildad – Oh, lo inevitable (!).

Otro asunto – lestrigones y cíclopes (tantas, tantas veces referidos aquí).
Se trata, en efecto, de encarnaciones personales – proyecciones, en todas sus formas – muy uno mismo  No tienen rostro (!),
no podrían... es su expectación, la propia – nuestra.
Ojo – Lo más claro, sus manos – herramientas – posibilidad, potencia: contacto – y poder.
Claro como un grito, el espíritu protagonista
 Miedo.




El señor Bibin propone episodios  una bomba – y quizá lo más universal:
Nuevos símbolos y  una criatura significativa.
Esta: instinto – fidelidad a uno mismo... en todo caso y, sobre todo (soñamos), en últimas instancias.
Pero también  popular guardián del afecto, que todo lo acepta, que al parecer sabe solamente, en amplio sentido del término – acompañar.




– La parte de uno mismo que soñamos, no es capaz de dejarnos (!)...,
que
   por adolescencia
                              sufre transformaciones  gracia de la imaginación – a nuevas proyecciones – humanas (!!) – amadas (!!!): cuanto uno desea recibir – a la medida que cree, es capaz de dar.
Su alerta a un rincón oscuro de nosotros mismos – freno a la lucidez que nos abrirá, sin duda, al dolor.
Poderosa imagen desde un lugar común: lo siniestro – oscuro. 



Más elementos...
– El nexo: Una premonición (!): cordón umbilical. El estado de plenitud al margen-de-todo-razonamiento – y – el exterior.
Pero – ojo – la relación – el puente – funciona en ambos sentidos (!).
Su materia  suma en tal sentido. Esa blancura, normalmente para envolvernos, desde el ambiente más íntimo, aquel en que yacemos indefensos y del que acaso hemos venido – a ver.
Curioso: Entonces, el guardián fiel yace también descansando: le es familiar lo del otro extremo...




– Y tenemos... otras situaciones.
Trastorno.

– Monstruosidad – completa desproporción / inoportunidad – Absurdo.
Estalla a la vista: más que una suspensión del tiempo, pues ruido – de revoluciones in crescendo
al inevitable punto en que las condiciones harán al cuadro – estallar.
Precipitación. (Y ásperos ecos – con lo que se desliza, con la respiración agitada y los dumb  en bis del músculo, a toda capacidad, bombeando sangre)...




Nosotros – pánico.
Los signos hieren. Y esa parte nuestra, guardiana  pero más aún, conviene recordar – aduladora (ab-dulare – menea el rabo al amo), disparada en carrera – completando a su vez la ilusión  Noria  horror...




                                                              Nosotros  el encierro...


Henos aquí.
Hay cosas que simplemente no podemos negarnos.

Notable, Dragan. Especialmente.


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