jueves, 31 de marzo de 2016

Velos – aproximaciones: Sobre la propuesta de Michal Mozolewski

Seducciones de la forma.
Es más sencillo negar desde la belleza. Y así provocar. Más aún si se explota el signo al género: Ellas – lo que son; ellos – lo que hacen. Al caso – sobre elección  ilusión de potencial desplazamiento con respecto al objeto del deseo. De modo que Michal Mozolewski nos provoca...
Damas del otro lado del velo – a la medida de la emoción que encarnan – inalcanzables, y así, perpetuamente anheladas; y hombres cegados en pos de algo tan elevado, quizá, como la pasión, el misterio aquel que guardan ellas.
Así personalidad – otredad – soledad e – identidad... Por ejemplo.
– Hay más...




Violencia:
– Casi de inmediato, la pregunta – y a completar el cuadro (según cada interpretación) tentados – apresuradamente – vértigo y aturdimiento – como arrastrados a tratar de develar el motivo – ojo – también en la distorsión misma, que completa la fragua de la condición – en signo...




Desde la suspensión de la acción, más bien en la configuración plena del gesto, la imagen que se rasga, tienta: Los labios sellados a la luz, mientras los ojos...
– provocación del sentido.
Adelante, alrededor – como una flama  movimiento, vida también;
para tal efecto, surge fácilmente la palabra energía...




Mas resulta claro que la fuente del fenómeno obstructor no está en los ojos de ellas, de ellos; es en cambio como la materialización de – un animus mayor; por una cuestión que a ellos mismos, les excede, y
que arde y los envuelve...




Entre los cuatro lados cada vez, por esa sustancia – sensación de encapsulamiento. De tan claro apartamiento  la tentación.
En los cuerpos, ofrenda. La danza de cada uno  clara disposición a un ritmo y una melodía  de cortejo egoísta, refuerza – nuestra exclusión...
Como fieras del otro lado de las rejas, fieras inspiradas
 El mismo espíritu  llama, pero – niega comulgar.






De los tonos en una sola gama a la combinación de colores – densidad. Profundidad, sí, pero más todavía: sustancia  a la vez atmósfera, que tienta a creer, corresponde a una condición afectiva.

Otro asunto:
Cuestionamiento por refracción – Las preguntas respecto a los sujetos retratados precipitan a un juego nuevo de cuestiones: ¿Qué de nosotros penetra la sustancia y nos lleva a quedarnos fijos a la imagen, sentirnos próximos acaso (!) a desentrañar el corazón del asunto? ¿Qué se nos queda afuera, nos golpea de vuelta? ¿Qué de todo es mera ilusión..., – qué no?






Identidad...
Y entonces conviene recordar: Es sencillo negar desde la belleza, en tanto / cuanto  consciencia de esta. He aquí la verdadera complejidad.

La disposición se crea aquí desde el más evidente de los encantos: con la elección de las y los modelos – no hay mayor misterio. Más bien, surgen pronto las referencias de preferencias propias a ciertas épocas – la paleta dice lo propio en el mismo sentido: años de psicodelia y otros de sensualidad plástica, posteriores.




Pero, al cabo, la cuestión, que permanece – felizmente – en la evasión, en lo que arde– se eleva como perfume, crea los efectos de brillo a la luz de – nuestra mirada...




No obstante, también  los esmeros de la forma que sacrifican el interés (auténtico fondo), por destacar la textura a un mensaje que sin faz – encarnación, no se basta en las volutas... y nos dice apenas del puso en el afán: todo de nuestro lado, lejos los fondos que amplifican esas preguntas importantes...




La respuesta – un eco. El lenguaje, ocioso.
Y, sin embargo, dialogamos – cortesía de Michal...


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