martes, 8 de marzo de 2016

Género libre: Diálogo con Tatiana Rivero

De originalidad. De diálogo – Café por medio. Y música. E imágenes: su trabajo, y por momentos, el paisaje en torno, para pensar también  figurarse presente – lo demás...
Íbamos de eso. De si algo se mueve y mueve consigo las bases "supuestas"... Diferencias entre revolución y revuelta, el afán tras cada una de estas acciones.  Y revolucionarios de veras y simples revoltosos.



Tatiana Rivero, Tati...
Coincidíamos en que ya los términos, pues, no pesan lo mismo:

Revolución...
... ¿No debe el Arte romper las reglas..., no debe intranquilizar en un nivel u otro?

Dos opciones: – abstrae – mera distracción (para pasar el rato; decoración; fondo apenas) – o nos lleva adentro, a través de la propia realidad: Una ventana. En este último caso, duele.
Tiene mucho que ver el tema...

El tema de fondo de mi obra es la mujer
¿Qué es la mujer? ¿Qué ve la mujer..., qué mira...?
Durante siglos hemos visto a la mujer a través de los ojos de los hombres...

... Invención de la mujer. Segundo sexo.

... Mi proyecto es mirarlas, observarlas cuando están solas con sus propios pensamientos, incluyéndome a mí misma en el proceso...



Imagen también de – sus pensamientos...
(Siglos de una imagen de las mujeres mismas soñando que las soñamos – ¿como quisieran también que las soñemos...?)

Sin demandas... No quiero intercambiar miradas, ni que tengan que sonreír..., solo mirar.
Sabiendo como se trata y como se ha tratado a las mujeres, mirar es de alguna manera... un acto revolucionario: Tienen dignidad humana; están sus propios pensamientos, sus cuerpos... Mi proyecto es darles: imágenes.

Imagen propia, y al caso – una encarnación.
– A partir de la generalización: se juzga a los hombres por lo que hacen, a las mujeres, por lo que son. Si bien para una visión humana plena – reconocer: así es, pero la fragilidad última de cada uno, el punto en que se les cuestiona desde, con y a través del afecto está  para ellas en el hacer y para ellos en el ser.

Precisamente porque como mujer no siento terreno sólido a mi alrededor, no tengo certidumbres, la atmósfera en mis fotos puede resultar algo inquietante. No es casual, se trata de mi propia opinión sobre lo que significa ser una mujer.
¿Es eso de alguna forma revolucionario?
Creo que se suele dar por sentado que la sociedad ha logrado un nivel satisfactorio de igualdad... No estoy de acuerdo; ni siquiera considero que sea así en el mejor de los casos.



Es que tal visión, de hecho, satisface... – Conviene preguntar a quiénes...

Por todo esto quiero crear una cierta preocupación; que imagines, veas, con desconcierto, a mitad de camino entre fotografía y pintura... para que la/el que mire no "sepa" con certeza; cuestione así la realidad, la textura de la realidad.

Más aún si tenemos una encarnación...

Como artista me incluyo a mí misma en la imágenes, del modo que lo hizo Frida... Y ahora sé lo difícil que es mostrarse, enseñar la propia vida interior, invitar a través de esta... a sorpresa en los otros, que miran...



Compartir la búsqueda. El hallazgo de aspectos que a través de otros caminos, por lo general, nos resultan esquivos a nosotros mismos  por nosotros mismos...
Entra a tallar también ese asunto de la otredad...

El arte es un viaje.
Las primeras capturas las hago como en una estación de tren: Una vez que abordo, monto el vagón apropiado, sé que debo dejar todo lo demás atrás..., que nunca volveré, y que no sé dónde acabaré...
Se trata de dejarse llevar. Y observar la evolución.
Un proceso con su propio ritmo..., y que de alguna manera parece tener una dirección determinada. Yo solo la sigo.

Pero está también, por supuesto, la cuota de voluntad  viva en el trazo subconsciente del rumbo. Y la vocación – es entrega, no nada más sacrificio. Deriva siempre – en historia: pese a que uno pretenda sobre todo  significado..., debe optar por hacer, arriesgándose a errar... – verbo..., si decide hacer de su vida un – sí.

Elijo lo difícil a propósito. Cada instalación, sobre algo que es doloroso, que sé que me hará entender mis propios conflictos.



Violencia...

No se puede evitar...

(Cambio repentino de estado o del ritmo en el desarrollo de un proceso o fenómeno. – Cuanto más drástico – mayor el grado de violencia.)
Paz no puede ser lo mismo que quietud...

Trabajo con todo aquello que duele... Siempre habrá un poco de angustia.
Sin embargo, la violencia que me interesa es la que, digamos, apenas se nota, la que forma parte de nuestras vidas. La habitual.

Y, sin embargo, está además el plano que – no está... Detrás de lo que uno suele ver.
De algún modo alude a un retorno... a esos lugares en que uno, sin embargo – no estuvo nunca antes. – Pues en realidad los lleva dentro.

Sí, saudade...
Siempre.



En mis fotos voy a un lugar que no existe… es como un enorme sótano, donde todo es confuso, donde hallo recuerdos. Es un lugar triste.
Incluso el baile en mis fotos carga esa saudade. No se baila para otros, sino para uno/a mismo/a...

La Danza, como todo arte, es comunicación... No resulta propio decir que uno danza solo, sí, en cambio, que baila solo.
Me atrevo a decir que del carácter de esta forma de expresión en tu trabajo se revela quizá lo más oscuro de su visión.



La atmósfera de mis imágenes es la de los fados, la de los blues...
Se da el momento en que... se comprende el pasado..., lo pasado. Cuando queda nada más la voz desnuda, y ya no se finge...; apenas se habla.

Esas verdades esenciales portan – un espíritu. Un carácter. Y – un estilo.
La manifiesta comprensión de que hablas, te enfrenta también al espíritu, carácter y estilos – de la época...
Aura romántica...

No sé cómo no ser romántica.
Y por romántica quiero decir rebosante, impaciente, ciega, soñadora.

Es humano... Vivo. Sin ceder a la preponderancia – de uno por uno mismo: la ilusión que anula – dar.
Ser. Dar, compartir...



Así es: diálogo...

En tus fotos...

... compartirlas ha pasado a ser parte del proceso creativo. Intercambio con otros.
No me lo esperaba, es toda una sorpresa.

Más revelaciones, también vía tecnología. Nuestra era...

Todo arte es autobiografía...

Y por ello, también, referencia... Nuevos padres y herederos. Tradición – y traición.

Creo que todos copian a los que rompieron las reglas; por eso cuando parece que alguien está siendo moderno, en realidad, no rompe nada... Son todos Pollock..., Monet..., Picasso...
Intento siempre tener mis propios ojos... pero solo los años te dicen si lo conseguiste o no...

Silencio.
Y vacío (que los grandes compositores de cualquier clase de obra cuidan tanto).
Hace falta... Más.


Sí... falta silencio.
Después de un fenómeno como el de Picasso..., todo queda suspendido por el estupor...
¿Qué queda por romper?
Queda esa cuestión... Entender que es lo que hay que romper...

El propio marasmo, quizá (!)...

La gente copia... sin reparos: todo copias de Dalí, de Picasso...!



Abundan ahora los recursos – a un par de clicks – para lograr formas, texturas, efectos, de los posibles antes solo a través de la experimentación directa...
De pronto, la atmósfera creada tiempo atrás por medio de un largo proceso de moderación de tonos, matices, aprovechando inclusive el encanto de las deficiencias propias de la tecnología del entonces evocado..., pues está allí, predispuesta  para la nostalgia de moda...

Vemos mucho de eso en Instagram... Y, además, pues en realidad la gente no quiere hacer nada nuevo; prefieren todos ser parte del grupo y hacer solo lo que no les va a poner en peligro...
Es irónico que, al final, incluso lo que escandaliza acaba siendo aceptado y usado por todos... Puedes comprar mil cosas con la cara de Frida... ¡Qué pena!

***

Andamos...


Libres  la propia voz  le comento... – expuestos...
Dar también con la propia necesidad. Aceptar. Aprender...
Compartir.
– Debe ser libre...

La mujer vista a través de los ojos de otras mujeres versus imágenes creadas por hombres.
La primera vez que mis padres me llevaron a un estudio para que me tomaran fotos, yo tenía cuatro años... El fotógrafo me dijo que me sentara y que sonriera.
Mi primera reacción fue de sorpresa, después incredulidad, luego enfado. Mi madre se dirigió a mí sonriendo; me dijo que “sonriera” y yo... lo hice y me arrepentí de inmediato; la próxima vez, me prometí a mí misma, estaría preparada... y no iba a sonreír.
Los hombres ven a las mujeres “sonriendo”; las mujeres tienden a querer complacer, es lo que se espera; mi madre me lo dijo con sus ojos.
¿Por qué sentí enfado? Porque una sonrisa es un intercambio entre dos personas que se gustan; es algo que sucede, como las lágrimas... Estas no se fuerzan.
De hecho, yo también tenía mis propias opiniones sobre las lágrimas... Por entonces, estaba decidida a no llorar bajo ninguna circunstancia. Mis hermanos se habían burlado de mí una vez que me caí y cedí al impulso. Ellos no pensaban en complacer a nadie, tenían su mundo. Y yo era uno de ellos. No fue hasta la adolescencia que comprendí todas las sutiles reglas de la feminidad...

(Tati... baila.
Viene, va – se encuentra
siempre.)

Cuando yo fotografío a niñas/mujeres... no quiero que posen. Libres.
Y quiero que los hombres las vean como cuando están solas.
Veo en ellas dignidad, profundidad, compasión, tristeza...

La mar. Vasta. Fértil.

Últimamente, he decidido mostrar sonrisas en mis fotos; quizá porque lo necesite, quizá porque después de todo, las niñas son así...
Mi única regla: que la sonrisa sea espontánea.



Causa – sin razón...
Celebración de la vida porque – es.

Siempre he admirado lo que hizo Coco Chanel con la moda. Antes de ella, las mujeres se ponían vestidos vaporosos de colores pastel para las fiestas... Cuando ella apareció con nada más un vestido negro, todas entendieron en un instante. Ya no se trataba de ser mostrarse “encantadoras”; ahora querían era ser ellas mismas… El vestido negro fue un desafío.
La niña/mujer abstraída es mi equivalente al vestido negro de Coco Chanel.

Revolución...


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