lunes, 21 de marzo de 2016

De brillante relojería – y terror: Sobre el videoclip de Pursuit, de Gesaffelstein

La marcha. El impulso. Tiempo al compás machacante. De modo que el ritmo, parece, varía apenas y resulta más bien en medida – cuenta regresiva, casi, a la presentación de los elementos – Secuencia, y amenaza.
Una exposición.
¡Museo! ¡Historia!
Pretendida demostración – Juego bárbaro...
Ilusión de realización.
Fleur & Manu han compuesto para el tema de Gesaffelstein, han tejido con Pursuit  un espectáculo atronador...



De
la pareja "angélica" – pose
y, luego, la toma de una posición
al podio oscuro y brillante de ángulos inconmovibles:
La forma,
para el paso a continuación:
Galería (en que contempla la inocente de espaldas,
y brilla el metal de la mano
– tomar, prender, moler,
golpear.)
               La secuencia – cuadros enteros, complejos  pretende sacudir, y lo logra.
La riqueza de las imágenes, una tras otra – culto, cien veces, a la forma – refiere como entre ecos de la marcha por la galería, decenas de signos de un amplio pero reconocible lenguaje.




Surge el término estándar. Implica
– suficientemente conocido,
– suficientemente abierto / ambiguo, para diversificar el uso e interpretación: para acoger reformas... nada más hasta – la necesidad del cambio cualitativo.
– Límites. – Orden. Aceptación. Rendición.
Disciplina.
Repetición.
– Protocolo. Ceremonia. Tradición.
Para ir de vuelta a la mano del hombre: Instrumento.
Control – también de – lo natural: medida, proporción
– Canon (!)...




... Imposición.

(A lo que – reacción, humana – la violencia
que acusa




– Hemos de darnos cuenta que a la agresión [única expresa en toda la secuencia], corresponde – oído – el lamento de la máquina – inocente (?)

De modo que nos vemos encarados
y nuestra posición, más bien el espacio que nos toca – tocado, según la perspectiva propia de la pesadilla.

Un instante nada más...
Luego, vuelta a la carga, las armas  elegante cuerpo dispuesto a volar, a atravesar el espacio y llevarnos lejos de donde los pies nos obligarían, entre tanto minuto muerto, con el pulso de la sangre, a pensarnos complejos, frágiles y nada inmortales, andando (quizá en el campo, rodeados de un espíritu mayor de veras  en el rumor de hojas, al brillo de lomos de río,
ergo – dudando...).

Por eso, mejor, medir también a las hordas (!).




La aparición ordenada  disposición  nos lleva – linealidad – a tejer la razón. La causalidad, conforme está planteado el juego, solo puede ser siniestra
– funciona evocando nuestras propias nociones de Historia, masa, poder, moda y orden, entre otras, enfrentándolas  provocada la aprensión – a nuestra inclinación por lo que aquí – no aparece, y de pronto, digamos  siguiendo la brutal mofa , anhelamos.
Escapar de / a la rigidez
– al destino – si lo tramara completo el hombre (?).
Y al diablo la sofisticación...


Lo regio y monumental no es – lo vivo.
El cuestionamiento, aquí  en la reacción. Salvo para quienes, en efecto, resulte seductor creerle alma a los relojes y espíritu a las placas y medallas, a quienes los himnos lleven a admirar a las masas más allá de los coros, y ayunar frente a los pobres, esperando inspirar...




Mucho más que un simple artefacto, ciertamente.
(Sobra decir de razas y otras aberraciones aludidas...)
Una provocación, terrible, fuera de toda cuenta  compás...

Ojo: Las calaveras pueden parecer perplejas, pero si dan testimonio de algo es sin voz.
Yacen – prueba.


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