domingo, 6 de diciembre de 2015

[Des]formulaciones: En torno a la propuesta de Guy Garnier

Definiciones a mano. Recordar.
Abstracción – Proceso –
hacerse a un lado de elementos y circunstancias ajenos a un particular interés;
– a menudo, búsqueda de cierta nada... para eliminar – el ruido;
– concentrarse, y disponerse a los resultados de una específica – manera de ver...;
                                                                                                                       de modo que reconocemos, a través suyo, otra realidad.
Conviene, de todas formas, tomar en cuenta que no nos es posible representación abstracta alguna obviando el punto de partida – nuestros propios sentidos – ancla a lo inmediato; a menudo, clave – de una plenitud
                          que se agradece.
Vamos con Guy Garnier.


La realidad – el momento,
cobra forma, para el discurso, en buena parte a través de la medida. Por ello hablamos de dimensiones (evidencia / realidad – medición / límite), sea para volúmenes o extensiones. O tiempos – Lo que importa es contar con unidades disponibles.
La integración de estos elementos se realiza, a su vez, por efecto de otro proceso de integración: – Niveles individual y colectivo; o, de otro modo: personal-íntimo y – cultural.
Así, ante nosotros: unidades, y gracias a ellas, también – proposiciones. Es Lógica.
– Del resultado de su disposición, obtenemos (en otra jerga) – indicadores.
Y todo esto por pretender – objetividad (!). Resulta de la tendencia al orden lógico – por comprender y así reivindicar esta facultad que, pues estimamos, nos brinda un claro lugar en el mundo y nos hace sentir menos indefensos en él.
Pero nada más da con la mitad del asunto.
La otra mitad – el alma de la propia experiencia – no obedece a ningún razonamiento codificable así tan fácilmente.



Fragmentación – paños rasgados. Faces – superponiéndose unas a otras; mezclándose
otras tantas
– nueva sustancia – textura propia...
En realidad, la conformación de estas obras se da por un orden distinto que el de mera sucesión de adiciones. Lejos de lo masivo y las series.
Refiero al carácter propio de cada composición: este resulta de formas de mezcla – por filtración y con prevalencia de elementos primordiales, condicionados a su vez – por las circunstancias del propio autor en cada caso. Mucho más que un modo de uso del material – Dominio de la técnica, presta nada más a dar. Naturalmente.


Sí, cabe afirmar aquí – algo más bien orgánico.
(La terminología psicoanalítica brinda sus propias etiquetas para la simplificación del mismo proceso de – desarrollo.)
Ojo, por reflejo y refracción: Personalidad
y personae...



Señas – presencia. El rasgo humano – en objetos; en – la propia figura. Cuestión de momentos, fases, también. En el caso de los primeros – herramientas, suspendida su acción. En el de los segundos – siempre, un giro – suspenso: una palabra que no termina siquiera de timbrar vocal componente y, sin embargo, expande su sentido como eco de una oración completa, o una serie de ellas...
Planteado de otro modo:
– Del lado de los objetos – Espera
– Del de las figuras humanas – Un momento fugaz – inmersión grave, preñada de augurios.



El tiempo para apreciar, digamos, el abstracto, representa hoy, un problema mucho mayor que en el pasado (claro, para quien se interese y, por tanto, genere para sí el problema).
Al caso, útil recordar a John Berger: eso de que el acto de ver, en efecto, es menos espontáneo de lo que se suele suponer, y de que gran parte de él depende del hábito y la convención.
Ahora bien, por ambos aspectos, las masas de una época van, una vez ante el cuadro, a por objetos claros, representaciones directas, hasta íconos.
Pero solo a través del cuestionamiento del propio ícono, de su rol para / por (!) las masas, se entrelazan la industria, el consumo y – la disciplina que importa darse a la auténtica contemplación
– que por lo general, hace camino desde un vaciamiento – desaprendizaje:
Revelado su arte, la buena obra invita a – la humildad.


En los cuadros de Guy, pese a la aparente disminución de elementos – a los guiños con figuras simples – tenemos siempre matices – Por orquestación, afán de figuras mayores.
El autor se propone la misma hondura.



Recordaba en un principio, definiciones.
Toda elección, aun si se toma a por una mayor amplitud de miras, de capacidad en cualquier término, pasa por un proceso de discriminación y – renuncia.
La posibilidad de observar desde más de una perspectiva a la vez, para componer una realidad más realista, aunque quizá menos verosímil, corresponde en pleno a las intenciones del Arte Abstracto.
Los modos y métodos son cuestionados a través de su propia expresión reinterpretada o, si se quiere, arbitrariamente manipulada para fines a los que sus fórmulas de uso estándar, difícilmente resisten sin diluirse – lo que provoca conmoción, alivio, variadas y múltiples sensaciones, según las condiciones para / del espectador.


Con este nuevo modo de exposición, fácilmente, la Geometría, por ejemplo, brilla sin postulados. Pese a la aparición de dígitos entre el collage, no deja de hacer ininteligible el discurso de que nacieron – no obstante, sí, luzcan gráciles – por intuición. Con gran valor – al espíritu dispuesto.


Finalmente:
Las formas cuasi convencionales
                                                       que se preservan, aún,
                                                   vibrando – al límite, presentan sus alternativas – Un camino particular.
En efecto, esa vibración – por el modo, uso de la técnica – en el diálogo – es la música del artista – su estilo.


¿Qué tanto de nuevo puede contener – un lienzo? – ¡cuatro lados!
Bueno... – ¿Y uno que contiene varias formas de múltiples lados dentro?

(¡Pero esto no sería más que Matemáticas!)


2 comentarios:

  1. Que buena nota de Juan Pablo Torres Muñiz, para un pintor que me ha emocionado profundamente...

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