domingo, 13 de diciembre de 2015

Deseo y encierro – y los no y los sí: Sobre el videoclip del remix de Red Lips, por Skrillex, con GTA y Sam Bruno

La Alicia de Carroll. Principalmente. Pero también, reflejos de una estética afín a la de las adaptaciones fílmicas de La historia sin fin y La celda.
De modo que desde el principio  más que guiños, evidencias de un diálogo medido para no escapar al marco referencial directo del joven Sonny Moore, pero solo como punto de partida. El resultado final, bajo dirección de Grant Singer, felizmente, va más allá – Representación de un sueño potente. Violento. De enfoque engañoso.
Sencillo, salvo en lo técnico, en que – son muchos los detalles...
Veamos:




Partimos de un no insistente (!) en voz femenina, fin de discusión posible, inicio de pelea
 si no hay concesión: ¿quién pide y qué es lo qué?
Ella se alza – de otro sueño ¡al paraje!
Nuestro enfoque, andar  sostenidos por sus ojos  Sus labios. De tal poder..., por tanto: ¿quién sueña – este encierro de falsos horizontes?




Sueltos los pocos versos de una vez, como desmañada advertencia – recordada tardíamente.
Luego, su repetición y con ella – sombras. Como demonios (que no son más que hombres, o sueños de ellos deseo), a sus espaldas. La forma – grupo: horda – lo simple: instinto y furia; e importan, por número, además – abusoEl colmo patético del deseo  la pesadilla, remontadas las ansias del deseo... inocente (?)...
Y ¿dónde nos encontramos?




En el videoclip, la persecución torna pronto en franco enfrentamiento, uno en que cierta dureza tiñe de opacidad el as de labios rojos – mientras las sombras de ellos danzan, lucen su fiereza.
La dama dorada rechaza los ataques, busca la salida...
Andamos lejos de la calamidad, todavía – al parecer.

(Andrei Makine insinúa en El testamento francés, a través de su yo de novela, que encontró su vocación también a partir de soñar mujeres. John Berger completa mejor la idea: Los hombres soñamos con mujeres, las mujeres sueñan con hombres que las soñamos.)




La dama cambia.
Recordamos, entonces, a otra voz, esta  masculina:

No, no, don't let her smile fool
Don't let her eyes confuse
Red lips always lie
Cause her red lips have a filthy prize
That's murder in her paradise

Y no hay más versos... De hecho, no hay más...
De ahí, en buena medida, la facilidad para tejer con ritmos y coreografía  la constante: tensión...
Singer, entonces, surte violencia en respuesta a la tentativa de profundización de ella. Un no dirigido a desmentir su inocencia. Inculpación o – mero acoso (!).




Como con Alicia, somos partícipes del asombro de la ahora oscura protagonista. Nos guía, pero por cada decisión, a perdernos más.
Curiosidad, lejos de la contemplación – anzuelo para el equívoco.

Al cabo, ella  se descubre
– a sí misma
– víctima. Prisionera.




Nuevamente danza
 violencia. Exacerbado el aspecto de ritual, también como lucha, incluye por tradición a todos ellos (ahí tenemos al pequeño – nacido de la misma violencia).
¿Qué tan nefastas son sus intenciones?
Ella ha abierto la boca ante – la carne; su actitud pareció cambiar...



Con el retorno al bosque, cálido, al "seno" del principio (figura de primer escenario para la especie), que torna obscuro por las sombras que siguen a la dama – estamos prestos
a despertar.
Pero es necesaria para ello una renuncia...



Dejar la tiara, signo de dominio
y quedarse  sola.
Nosotros mismos la dejamos  como los bárbaros...

¿Por dónde anduvimos?

*

Recuerdo a Marc Fumaroli en una entrevista: El arte antiguo significa un poco de gusto, y el gusto presupone comparaciones entre escuelas, épocas, maestros del pasado o del presente, en la medida en que el arte, esa cosa rara y difícil, todavía existe.

Conviene estar atentos, también. Están las nuevas formas. Se ve. No siempre a por escándalo.


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