sábado, 21 de noviembre de 2015

Todos y – uno mismo: Diálogo con Jhonathan Quezada

Grato silencio, también – a condición de – qué contemplar: buena hondura en qué extraviarse y, pues – confianza. Saber que de proponer una cuestión, la respuesta, mucho más que eco – auténtica voz
del pleno proceso de formación, que no se detiene y marca el rumbo – con propiedad.
Doscientos un retratos, esa es la idea; sin sucesión – individualidades – un mundo breve: una gran ventana que, dividida en celdas como de panal, ofrece por cada uno de sus componentes una especial interpretación de – nosotros: hombres y mujeres. Y a la vez, pues nada más que del mismo Jhonathan…


Ha empezado con la serie hace no mucho.
Me detengo en la pretensión…:
Me acababas de decir que para ti, ilustración es una imagen que adorna un libro, texto, palabra… ¿Ilustras?

Bajo esta acepción, no.
El proceso pictórico es lo que importa en mi trabajo, la obra existe en la ejecución, una vez terminada se convierte en un producto, es el acto mismo de pintar lo que me interesa, el resultado es un nombre. Encasillamiento.


La labor, tuya… ¿Qué preguntas te importan sobre ella?

Las que tratan del proceso... Pero eso nos llevaría obligatoriamente a hablar de color, textura, forma…, del gesto en la aplicación del pigmento, la influencia exterior, etcétera.
Hablar y hablar.

(La mano va a la copa – es todo:
Las frases, oraciones, comprendido el asunto de la experiencia – del mismo proceso, en efecto, pueden resultar… – estela…, pobres notas, si no portan un alma propia
– Cabe, por ello:)
Tus pinturas, como producto, digamos, dicen lo suyo con suficiencia – transparentan esa historia, que, como todo proceso de formación – implica violencia.
Pero hay algo antes – como antes de la gran poesía, bien dice Auden – grandes silencios… Eso, quizá detrás…; y tú mismo lo has dicho…:
¿Qué fuentes que no corresponden a la pintura nutren tu labor?

Definitivamente la música es parte esencial en el momento de creación, en el caso de los rostros, todos sin excepción los pinté escuchando a Vic Chesnutt; si oyen sus temas y contemplan mis rostros verán que andan, digamos, afinados. A veces me gusta pensar que soy un músico que aprendió a tocar con colores…


Lo contrario de nuestra amada Joni Mitchell, que decía de sí misma – una pintora desviada por las circunstancias

Otra fuente externa: el cine y la televisión y, por supuesto, todas las imágenes con que doy… y me tropiezo en Internet.


Sobra decir – la accesibilidad hoy, las posibilidades de encuentro; pero si atendemos a la proporción de auténticos diálogos que se generan, por la indispensable disposición – tan netamente humana – el asunto es otro…
¿De qué manera dialoga tu trabajo con sus fuentes, por ejemplo?

Ves mi pintura y las intuyes. Pero no se hacen concretas; son acercamientos. Son ideas desvaneciéndose…

Al concretarse al óleo…

… sí, como humo de cigarro. Dejan, me imagino, un tufo a condena, a herida por curar…; una sensación abstracta…

(Ojo – Los hombres compartimos ¿solo – dolor…?
Patético si se tratara de tender apenas – sufrimiento.
¿No cuentan acaso emociones – si las hay tan variadas y las comunicamos?
A lo mejor el problema radica en qué entendemos de común por dolor...
– Correr en busca de un amigo para mostrarle – ¡mira: esto es hermoso! – ¿no ve de dolor? – sin decirlo: ¡mira, terriblemente vivos! – y hay bellezas insoportables… [!])


¿Por qué rostros y no otra parte del cuerpo?

La decisión surgió espontáneamente.
Es la parte del cuerpo que tiene más expresión; cambia radicalmente con un leve movimiento. En el rostro puedes reconocer estados de ánimo y traducirlos de infinidad de modos a través del color.
En el rostro… el reconocimiento es casi inmediato.

(Cada cambio: pauta también – del propio tiempo: su medida – Una sensación: un momento; y así puede construirse – una historia… en simple sucesión, a modo de retablo, quizá, laberínticamente, si se quiere
– capricho de gusano
– punto en que queda claro, han de coincidir concepciones de la propia vida, de la memoria y hasta del propio universo [en supuesto, claro] – para lograr congruencia en una narración, por ejemplo…, pero lo mismo al caso de cualquier otra Arte.)


Del desplazamiento – y el tiempo en tu pintura…

Cuando el proceso es lo más importante, el movimiento cobra especial interés a través del gesto: Automático, expresivo, descontrolado. Hasta que gesto pictórico y gesto de rostro se confunden… cuerpo y tiempo luchan por no apagarse...

Siendo que así todo – muta: ¿Cómo al caso de – personaepersonaidentidad… en tus rostros?

Una palabra para estos…

Como una clave – sin inflamadas pretensiones…

… Humanidad.


¿Y qué me dices de la nuca?

No, nunca.

Es una retirada…

No recuerdo la fuente, pero una vez leí que el rostro de los valientes es cada uno particular, la cobardía tiene uno solo…

(El héroe es: él mismo, su – proceder: enfrentamiento al problema. De tal modo, se erige en protagonista de – su tragedia particular…
Las coincidencias con las familias desdichadas cada cual a su manera (Tolstoi), el mundo es lo que es, y los hombres que se permiten no ser nada… (Naipaul), y estos múltiples rostros, que – humanidad…
En fin [!])


Enfrentamientos. Solo es posible darse a ellos con un discurso propio…

No encuentro contradicciones en la serie de rostros; probablemente sea lo más honesto que he pintado hasta ahora.


Concisión con la palabra… ¿Por más… o menos seguridad que con la pintura?
¿Qué hay de la libertad en este sentido?

Siento que la palabra no me basta para explicar sensaciones, sentimientos, estados; asumo, porque no es el medio en que mejor me desenvuelvo. Simplemente. En definitiva, la libertad que me da la pintura es superior: en mis cuadros alcanzo a crear sensaciones por medio del color que se acerquen más a esos estados de otro modo, para mí, indescriptibles, intraducibles.


Reconocimiento de la sensación – pintar a través de esta, para que luego…– mirando el cuadro – sentir… la sensación reconocida.
Como preparar una bomba-ventana...

El tamaño varía según el estilo, serie o tendencia. Por ejemplo, en los abstractos prefiero una dimensión grande, en los “paisajes” una mediana, en el caso de los dibujos a tinta, prefiero dimensiones pequeñas y en el caso de los rostros… a las circunstancias, condiciones, por ejemplo, al material existente, concretamente al óleo que se tenga en el momento. Se produce una lucha constante entre querer pintar un cuadro de dimensiones medianas o grandes o pintar tres de dimensiones pequeñas… Todo pintor que a veces carece de materiales sabe que esta sensación concreta sí que atormenta: Cada pincelada es menos (material) cada rastro que se deja con la espátula es un acercamiento a un nuevo vacío.
He dejado de pintar series por semanas para que no se acaben los colores, he preferido comprar material en vez de hacer  gastos básicos como comida, transporte, vestido, etcétera.


Pero, como bien has dicho, una circunstancia – condición para la expresión. El asunto se configura a partir del rostro retratado, también de ti mismo al momento de atacar, por supuesto, pero además – la figuración de otro no-tiempo con sus propias condiciones – en que se afecta al cuadro
– que, se pretende, deba prevalecer permanecer… trascender…
Puesto así – una condición negativa de peso importante mucho más allá de lo material…, una frontera que curiosamente – veo – suma
Precisamente por los rostros, me resulta claro: no – romanticismo. Más bien, si me permites, otra clase de matices – a lente de soledad…

¿Y la comunicación con otros artistas?

Hasta hace poco: no…, hasta que di con los retratos de Cyril Caine, fotógrafo y cineasta francés, y se me ocurrió contactarme con él para ver si podía pintar algunos retratos a partir de sus imágenes; ahora estoy en ese ejercicio y me resulta sorprendente la diferencia para mi proceso…


Antes de esto la comunicación era nula, imagino, porque no encontraba afinidades suficientes con otro artista que, digamos, me llevaran a acercármele.
Pero, claro, desde antes (hablábamos de fuentes), sostengo un diálogo con Willem de Kooning, Francis Bacon, Vincent Van Gogh, Servulo Gutierrez, Jean Dubuffet, Edvard Munch… por el mismo idioma, visión: del mundo, las personas y… la belleza…
Ellos…

Y cientos de aquí en torno nuestro…


No hay comentarios:

Publicar un comentario