sábado, 17 de octubre de 2015

Manipulaciones: Sobre la propuesta de Denis Sarazhin

Como si tuviéramos dos capas; más bien dos medios de  existencia funcional... No basta decir de  herramientas; el par excede lo meramente práctico: a partir de su función refleja  encarna – la vida de sus dueños:

* Madera (muerta), tierra, metales, concreto: lo inerte en un conjunto que, esperamos, acoja  nos envuelva, complete – acompañándonos  haga en parte, nuestro tiempo. Determina – nuestro ciclo (Historia a través de la Arquitectura).

** Nuestros cuerpos – carne, sangre, demás tejidos y fluidos: Evidencia  mutante – Ciclo hecho materia: limitante de – tiempo/espacio; y, a la vez – ventana al infinito
por los sentidos
– la imaginación (a partir, también, y sin embargo, de la materialidad).

Denis Sarazhin pretende  plenitud. Deriva en – algo más específico...




a) De una parte cosas – al acomodo del cuerpo:
                                                                          Entonces:
                                                                          Primero  del reposo. Apoyo.
                                                                          Puntos de partida (!). (De – inspiración, si se quiere.)




... De modo que los muebles refieren a sus usuarios – humildemente
(su condición, repentinamente elevada por el pintor, apenas y permite reconocer: es pintura no se mueve – pero también, sí:
cada objeto  un espejo de uno-mismo, ahí-ausente). Esto, sin importar la época que les correspondan.

Más que al balance, esta provocación se debe a la coordinación: El tono  permite la armonía, las texturas – el juego vibrante.




En lugar de representación realista, más bien – reconfiguración de una ocasión  de tan intensa – determinante (se nota potente: narra de tu aldea y serás universal, como dejó dicho el Conde Tolstoi); así, llega a condición.

En el trabajo de Sarazhin, la aparición de los habitantes establece por completo el tono.
En lugar de reducir las posibilidades de su comprensión profunda con la particularidad, las multiplica
 Al magnificarse el instante, borrados los límites de los tic-tacs  el reconocimiento,
y este se eleva también a calidad de – condición. (Como tal – afecta diversos momentos, según, sobre todo – nuestro carácter  estado – y accidentes...)
Así: La fórmula de El Sabio de Yasnaya Polyana – identificación de todos los hombres en uno solo; los pueblos en – un pueblo, se da – por el impacto de la impresión posible
de – cualquier momento (!):

En la sensibilidad – potencia; en la comunicación – poder.
Funciona.




Punto clave (de transición): Rituales.
Destaca el cortejo, a menudo derivado en – desencuentro.
Una atmósfera favorable depende de:

1. Los protagonistas
en cuanto a su disposición – actitud revelada en los gestos y ademanes.
(Al caso, el artista, para conducir a – lo interior, oculta – entre los pliegues del momento en que podríamos detenernos a pensar [pero no], la intención  los motivos. Estos se encuentran, siempre – más allá, pero hacia adentro.)
En la dificultad de penetrar – provocación.

2. El entorno
por composición – de y con  los demás elementos.
– Ojo  los objetos, por su parte (a la inversa que los protagonistas), revelan, de su inmovilidad (supuesta) – a la vibración – impotencia para nada más sin nuestra participación (por evocación o, nada más  saludando la saturación del color, por ejemplo; la intensidad del contraste  o en respuesta a la saudade).






Hay, no obstante, un modo claro para Denis, de vivir – estas vidas suyas, en cualquier caso.
Un planteamiento – derivado de la aceptación, quizá de la resignación. Lo que no consigue acallar (como todo el mundo cuando se da con lo que no tiene solución).
Lo vemos ahí, en el lienzo, sin palabras, en un elemento claro – cuando hay habitantes:
– Las manos.




En toda esta primera parte de las notas, siempre presente la  manipulación.
– Objetos: los fabricaron los hombres (!), haciendo, por supuesto, uso de ellas.
Entonces, la expresividad – por exceso de la función  siempre.

Resulta curioso: el artista denota, a juego con los ojos, las bocas, cierto  reposo en los dedos. Una vez más – apoyo.
No hay tensión. Y esa es una actitud – aplicable a tanto (!)...
En fin...




b) De otra parte, la proyección – a partir del cuerpo:
                                                                                  Entonces:
                                                                                  En segundo lugar  movimiento. Sin apoyo.
                                                                                  Búsqueda de trascendencia (!!).




... De modo que el torso, las extremidades, refieren
– todo cuanto se pretendía en los cuadros
ordenados aquí, en la primera parte
                                                                Más (+)
                                                      – El horror (quizá involuntariamente revelado) de los hombres
                                                      por no poder comunicar sin – la obra,
                                                      sin las manos produciendo, al menos una figura – concreta
                                                      – que perdure.

(¡Cuán distinto al gracioso danzar de las mujeres, cuando juegan como creando vapores  encanto que nada más remite a – su propia gracia...!
Es que la estela del vuelo de los dedos no tiene por qué perdurar, solamente – ilusión – envuelve a las dueñas...)




La tensión parece provenir de semejante situación.
                                                                                     – En los dedos de los hombres  los extremos del afán Desesperación.

Las extremidades llevan la carga completa de lo que los rostros, ahora – no dicen, pues – no hay miradas depositadas sobre ningún destino (que para nosotros, todos ellos, está siempre – afuera
– Adonde ir).




De tal modo que se plantea también  un encierro... en el cuerpo...
Sí, impotencia. Miedo a ella.

Cultura – Humanidad.
No son precisamente lo mismo...


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