domingo, 25 de octubre de 2015

Ferocidad, en tres dimensiones de lo grotesco – y el tiempo: Sobre la propuesta de Enrico Robusti

Decir de lo grotesco...
Bien, dos dimensiones: de una parte, la imagen misma, las criaturas de Enrico Robusti; de otra, pues – nosotros, en ocasiones / a veces / hasta – a menudo...
Depende, por supuesto. Y el artista lo sabe.
De modo que en este caso, la generalización también podría resultar grotesca, pero, pues esto no queda allí... – tampoco en cuanto a dimensiones físicas...


Aburrimiento  una enfermedad propia de nuestra civilización.
Cubiertas nuestras necesidades básicas  pereza, gula... etcétera...
De lado las culpas: Resulta, por otra parte, lógico, que los esmeros, el impulso menos culturoso (aunque – ojo – a veces este mismo, sin más)  deriven en la necesidad (por instinto) menos fácil de complacer:
Mujeres y hombres, hombres y mujeres – en un montaje de – lo innecesario; necesitando, no obstante, satisfacción que – llene... más que sus cuerpos (!).
Romanticismo...


Ergo– distintas actitudes ante nuestra condición.
Villanos, héroes...
La valoración de los primeros, por la firmeza de su voto... en la misma lucha (?) – contra el tedio (?!)
En todo caso, contamos con una rica tradición.
Y se perdona todo, menos – el mal gusto...



Va del cinismo, queda claro... Y de tomar posición.
El valor de un personaje depende de su integridad, para uno u otro bando  Hay malos formidables (!); basta revisar entre Shakespeare y Cormac McCarthy, pasando por Guimaraes Rosa...



Están también  mediocres.
En Herzog, Saul Bellow dice algo como que es inevitable sentir desprecio por una zorra... (Al caso, conviene aclarar que la zorra a que se refiere es tal por lo tremendo de sus actos con respecto a – lo ridículo de sus motivaciones, a lo barato que resulta, en consecuencia, el valor que se confiere – a sí misma...)




Así que vamos de los malos con principios – al poder. De cínicos,
es decir, nada más – estetas...
Y de nosotros mismos, una vez más...
Enrico se burla de nuestras pretensiones, por pasajeras que hayan sido – del confort, de lo fino...

Nos lleva a la arcada a través de
                                                         el enfoque
                                                                            la perspectiva




Y atruena – a todo color.
El ruido de nuestro juego de múltiples estímulos
a por la abstracción

¡Oh/Ay, divinos, inmortales – sacos de hueso, carne y sangre!


¡Los placeres...





..., que la vida es una fiesta!


(En que el exceso – critica, Enrico, fácilmente, es cierto –: podría no apartarnos, nada más, de los demás:

– ¡Oh, podría acercarnos a los grandes dueños del extremo,
en exclusividad!)


(Y, mientras tanto, siguen sonando: risas, gritos, – una música que no encarna nada: lame, salpica de babas los delirios...

                                                      Ah quedado rebajada
                                                                                            – Se ha perdido
                                                                                                                          Zorra...)




Felizmente, reza al vértigo, Robusti – seguimos en el juego romántico – por lo que no  ¡no!  debemos olvidar a los héroes... modelos, damas bellas, impetuosos amantes...

– ¡Otro engaño...!
Es poderosa la lente: todas las criaturas se nos presentan – tremendas...
Grotescas.



Semejante pesimismo, planteado en otro lenguaje, podría arrastrarnos hondo en lo oscuro – pero el ruido de este pintor, pues, nos integra – ojo voraz, curioso – en... la fiesta...

Nuestra seguridad radica en que, pues ya estábamos en ella... Vivimos, o bajo el juego de luces casero, o soñando con el campo mientras a nuestras espaldas se sacuden las copas de vidrio (excepcionalmente cristal), o procurando comunicarnos a una velocidad distinta... a través, por ejemplo, hasta de redes sociales (!)...

Ver nada más de prisa estos trabajos, podría importar, en efecto, cierto grado de cinismo, que no desinterés por ocupada objetividad.
Contemplarlos detenidamente – ! –: reconocer niveles de brutalidad que, abrigamos la esperanza, no fecunden más (pues negarlos..., en fin...)...




Queda por preguntarse, además, si las pinturas de Enrico, soportan de veras un hurgar a por causas. Si palpita en la demostración, más bien, de lo ausente,
por – la vanalidad...




En todo caso, compromete a una pregunta sobre nuestra individualidad, y nuestra pertenencia potencial a la tan mentada masa, digamos, en spleen...

La lente imaginaria es poderosa...





¿Qué esperamos?
Salir al campo, quizá...

La vejez es otro asunto – feroz, descarnante...
Devora, sin vértigo, a muchos – las ganas.
Con vértigo, si uno vuelve la mirada atrás y las cuentas en rojo de vitalidad, le derrotan revelando que ya se sabía vencido y lo negaba...

Conviene preguntarnos, además, qué tanto han cambiado las cosas...
Podemos ser jóvenes siempre.
No obstante, el romanticismo es peligroso.


martes, 20 de octubre de 2015

Existir – no basta: Digresiones en torno a El árbol de la vida, de Terrence Malick

De pronto: la muerte
– No nos vemos ante ella (!)... Un desgarramiento
Una tersa mano – peso del cielo, acaricia nuestros rostros,
baja los párpados – los únicos
– una lluvia de adentro (no dulce) lame – la visión. Hace,
crea – una no-visión.
Es un no – que alumbra – en desconcierto...


Cuando el hombre se hace consciente de que va a morir, cuando se descubre finito, limitado, proyecta más allá de sí una visión del mundo una vez que él haya muerto y, del mismo modo, se remonta a los principios físicos de cuanto le rodea, antes de que hubiere nacido. Este impulso, producido por la negación de la propia muerte, este trascender con el pensamiento los límites temporales de esta vida tal como la conocemos, es también el acto a través del cual uno crea a Dios. Así, la consciencia más allá del temor a la muerte, la sabiduría que esta debía brindar, son la sustancia conocida de Dios, y lo que resulta imposible imaginar por estar más allá de nuestra experiencia o testimonio científico, el misterio de su voluntad eterna, su inmenso plan para con nosotros...*


La contemplación maravilla. La contemplación es – tiempo cero.
Esto no es nada más un juego – lógica proposicional. La maravilla parte de – la fe.
¿Refiere la obra de Malick a religión o a religiosidad? O a divinidad (!)
– lo sagrado más allá del credo – por la propia Vida.


De la imposibilidad de negar la propia muerte emana la desdicha, el carácter de la tragedia humana. ¿Cómo podría esperarse que el hombre viviera en justicia, haciendo buen uso de los recursos con que cuenta en su medio, si apenas recuerda que morirá devora todo a su alrededor para embriagarse de gozo y olvidar? ¿Cómo esperar que la raza humana prospere en su medio si para hacerlo tendría que empezar por dejar de evadir definitivamente el miedo a su propia desaparición, individuo por individuo? Todas las joyas del mundo serán adquiridas una y otra vez, cambiarán de manos innumerables veces, y no dejarán de ser preciosas ni ambicionadas, pues ayudan a olvidar. Los vicios no pueden desaparecer si no se revela a los hombres un medio de afrontar la muerte, u otro medio de abstraerse a la realidad de su propia mortalidad… Por su parte, tantas iglesias… Pero vivir esta vida pensando en otra idéntica o similar es… (!)
 


¿Por qué estamos aquí? Existir – no basta. No importa una verdad esencial. Esta solamente – en el ser, que es realización en el obrar; verbigracia: descubrir.
Cuando uno está dado a – dar no repara en su propio yo. La contemplación se vuelve compenetración con el hecho.
En consecuencia, para el resto: Uno mismo – Una pregunta.
Su formulación, en tanto producto de la aplicación del talento, el trabajo y la fortuna – Arte.



¿Por qué engañarse?... La felicidad acaba en el momento en que uno es consciente de ella y quiere concebirla como un estado, porque al definirla, valga la redundancia, revela sus límites y los remarca a una vez, acabando con ella: la incapacidad de soportar el que no sea eterna. No se trata de no pensar en el fin o de negarlo; creo que se trata de aceptar y reconocer que del mismo modo en que todo acaba, pues bien, se confirma presente, existe. Y ver en el fin la prueba de la existencia, sin duda le hace a uno sentirse, a veces, inclusive, terriblemente vivo. Basta con pensar en lo que ocurre a alguien que está a punto de morir o cuando padece intensos dolores...



Por una parte, de la traición de la palabra – a la traición, trágica también, en la sucesión de la imagen: por la – articulación narrativa.
Pero, ante todo – La necesidad – la propuesta: médula de un planteamiento.
Como tercer punto – Consecuencia –: ¿por qué no señalar directamente: enunciar el mensaje, de ser posible, nada más en unas cuantas líneas (las “necesarias”)?


El tono
– el estilo.
Todo, según el objetivo.
El Arte – Comunicación (con mayúscula) – sí solo si – logra transmitir el mensaje, logra – un aprendizaje. Por tanto – propone, y el razonamiento lo completa – el receptor. Las conclusiones de este – nuevos principios.

Hablamos de cierto tono profético, también. (Y tal es el tono de The tree of life, que – ojo – se inicia con la cita de El Libro de Job.)


Preguntas que hacen – se hacen – nos hacemos
cuando niños
– de los sentidos – a la esencia: cuando las cosas no existen apenas, cuando – son (!).

La belleza de los paraísos personales, de los mundos ideales, se desgasta y daña en el camino de su demostración, resbalando al poco tiempo, cuando debería, como en un principio, acariciar…, y barrer con la realidad en contraste. Una cosa es una visión, que orienta: un instrumento en el camino de fe, y otra, la creencia ciega en que el universo conspirará contra otros, en tu favor. A fin de cuentas, en extremo, se vive de la muerte de otros.


Narrar importa una manipulación disimulada, y cuanto más eficazmente disimulada – mejor. Ofrece la posibilidad de experimentar, pero no de vivir directamente (de) la experiencia – del otro.
– La revelación pretende hacer del propio lenguaje, del medio de expresión – también – la revelación.
Poesía.


***


El dolor no es lo mismo que el sufrimiento, eso está claro; el sufrimiento surge cuando uno se resiste al dolor y prefiere no vivirlo, cuando uno solo ve en él la muerte y se convierte en presa del pánico… ¿Es acaso cínico el no calificar de mala a la muerte? ¿Acaso no pretenden llegar a ello de otro modo quienes hablan de Dios y le achacan las decisiones sobre quién seguirá viviendo y quién no?... Creo que es mejor reconocer que la muerte está con nosotros, que no es lo contrario de la vida, si no parte de ella, en ciclos que no alcanzamos todavía a comprender. Pues el modo en que la formación, expansión, desarrollo, multiplicación y extinción se suceden en un mismo proceso a diferentes escalas –según cada nuevo descubrimiento, mayores de las que imaginábamos– parece ser la regla.


Del Big bang a – más allá. Todo, que no en una secuencia. Las imágenes están dispuestas apenas para la comprensión del elemento – tiempo: los acontecimientos en un antes y – un después. No obstante, la esencia no se da en el transcurso, sino en la penetración – de la elevación a una consciencia colectiva, que no requiere palabras.
La voz en off. Las preguntas. Con el hombre perdido entre las construcciones sobre las que erige su condición de propio creador, ya no superviviente. Los hallazgos se dan, en cambio – en el terreno agreste; entre lo mineral...


Al fin, como vemos, cada rueda gira en el mismo sentido… ¿Qué diferencia hay entre una población humana que destruye el ecosistema en que se instaló, contaminándolo y agotando sus recursos, mientras crece cada vez a un ritmo mayor, sin considerar la inminencia de la catástrofe, y un tumor en la garganta?; ¿no son ambos organismos, ciegos bajo el mismo impulso? ¿Qué diferencia hay entre las malformaciones endurecidas que dejan tantas enfermedades, una vez que han sido combatidas por alguna vacuna –que no es más que otra enfermedad– y las ruinas de los edificios de una civilización diezmada por una epidemia?... ¿Acaso no somos nosotros mismos, los humanos, un cáncer de la tierra?... Ahora mismo pienso en los conglomerados habitacionales de Hong Kong fotografiados por Michael Wolf. Parecen tejidos vistos de muy cerca. Como capturas de microscopio electrónico… tejidos. Estructura superficial de organelos y órganos...


Nos reconocemos como la forma fértil: cada uno – ventana a un infinito.
¿Por qué estamos aquí?
¿Para qué? – preguntan algunos.
¿Por quién? – inclusive (!).
¿Nada más – estamos?
Somos – Plenitud. Lo auténtico crea su propio momento.


De pronto, nos vemos ante la muerte: y – todo – estalla.
La eternidad – rota, quebrada.
Lo que sangra – nueva tinta.
Nuevos comienzos.


* Los párrafos en cursiva de este texto – fragmentos de Liberación.


domingo, 18 de octubre de 2015

De una inusual travesía: Diálogo con Mark Heine


Sumergirse...
Mark Heine. Una obra compleja. (Abordarla antes en otra entrada* – un placer.)
Al conversar, sin embargo – la misma transparencia – de múltiples sentidos – para el símbolo, que en los lienzos.


Pasar a nuevos niveles bajo la tensión superficial – con Sirens – Elevarse con él – en lo profundo.
Hay mucho más que esta notable colección de visiones. Un antes y – un ahora que se proyecta ambicioso...

Los progenitores de este proyecto son el amor y la protesta. Como padre, me preocupa el trato de la humanidad al medio ambiente, y nuestra falta de motivación para crear y asegurar un futuro sostenible para nuestros hijos. En pinturas que acompañan e ilustrarán una novela ficcional, Sirens conforma un cuento antropomórfico que contempla el trato de la humanidad al medio ambiente, desde el punto de vista de los seres que habitan los océanos. Las pinturas son obras figurativas de carácter mítico, en el agua, que, para la mayoría de nosotros, es una medio extraño y misterioso. La novela es una obra mítico-realista para adultos y jóvenes-adultos.



Surge, por tanto – esa forma de dar nuevas luces...
¿De qué modo el sentido de tu ilustración ha cambiado el discurso visual en tu trabajo?

Comencé mi carrera artística como ilustrador y trabajé en ese medio durante 25 años. Cuando elegí romper con la ilustración y pintar para exposiciones en galerías; ese momento, resultó muy liberador. Podía escoger mi estilo y temas sin la influencia de otros. Comencé a escribir mis observaciones sobre cada pintura en la etiqueta a espaldas del cuadro, para añadir algo a mi expresión. Buen número de visitantes dijo que preferían llegar a sus propias conclusiones al interpretar una pintura, así que sentían que era contra las reglas del arte explicar una obra en una declaración escrita.

Mi respuesta fue que no debía haber reglas para el arte, y quizá mi libro fue un acto de rebeldía contra el esquema mental de dichas “reglas”. Cuando me puse a escribir ficción, mi carrera pareció cerrar completo un círculo: ahora pinto para iluminar mi propio manuscrito. Para el mundo de las Bellas Artes, mi libro Sirens es una etiqueta de color negro de 400 páginas, esparcida a través de una serie de pinturas interconectadas. Para el mundo literario, Sirens es un libro con ilustraciones. En mi discurso visual ahora, quiero borrar la línea entre estas dos disciplinas.

(La sensación de vértigo, pues tengo que apuntarla (!).
Va al collage, me digo, pero – de ficción. A lo que recuerdo: todo lo vertido a través del lenguaje es esto. Pero puede no quedarse simplemente en tal...)



¿Crees, hablando estrictamente, en la Literatura de la imagen?

Esa es una interesante pregunta, ya que “Literatura” suele comprehender solo libros “de escritura”. Pero en cuanto a mi proyecto Sirens, creo en la existencia de una Literatura de la imagen: sí. Se la puede llamar “ilustración”, pero el arte con frecuencia estimula a varios de nuestros sentidos, como el tacto, oído, olfato, etc., y provoca pensamientos y reacciones. Dicho esto, ¿dónde se encuentra la línea entre “literatura” e “imagen” en este proyecto, dado que hay un elemento escrito y también imágenes? Aquí es donde espero aparezca una línea difusa: mi combinación de ficción escrita y visual tiene el propósito de estimular diversos sentidos, a través tanto del ojo del que ve como de su imaginación.
Sinestesia, también transtextualidad.

Suman al caso las – referencias. La variedad de estas determina en buena medida la amplitud de posibilidades de interpretación. Nutren también – la imaginación.
¿De qué fuentes no-pictóricas se alimenta tu trabajo?

En la etapa temprana de mi carrera, me centré en la belleza y el estilo de vida de la costa del Pacífico de Canadá, haciendo aparecer a mis hijos en interacción con el mundo natural. Pero me percaté de que yo estaba tomando de esta fuente sin contribuir nada a ella. Cambié de enfoque cuando me di cuenta de que toda aquella belleza era vulnerable a la inminente amenaza de los buques petroleros –y todo para engrosar las cuentas bancarias de unas pocas y ya obscenamente ricas compañías petroleras. En mi opinión, el bienestar de unos pocos privilegiados no aplasta el derecho moral de cada ciudadano de la tierra a un lugar limpio y saludable en el que vivir. El proyecto Sirens es al mismo tiempo una protesta personal y mi manera de devolver algo al medio ambiente y hacer lo que está a mi alcance para protegerlo, de manera que pueda seguir allí para nosotros y nuestros hijos en el futuro.



Moral... La elección importa un parámetro, por tanto, posibilidad de evaluación y – evolución. Está claro que la postura se afirma, también se adapta, conservando, por supuesto la médula; sin embargo: ¿qué cuestionas de tu propia obra?

Después de 33 años como artista profesional, soy consciente de mis habilidades y donde se encuentran éstas en la curva de la calidad artística. Creo asimismo que mi obra está evolucionando constantemente y mejorando, así que no tengo preocupaciones por este lado. Lo que me preocupa ahora tiene que ver con sacar a la luz lo que quiero decir y que sea visto por un público atareado y sobre-estimulado. Los agentes y editoriales constituyen un nuevo desafío a superar, junto con los nuevos formatos electrónicos para promocionar las obras escritas.

Tu página de Internet se ocupa de explicar, profundizar en el campo de lo que pintas – y dirigir: Al margen de tu proyecto, ¿por qué esa utilización de las palabras? ¿Se trata de ampliar el mismo discurso? ¿Un prisma?

Si las imágenes de mis pinturas de Sirens pudieran ser vistas en tiempos homéricos, quizá no necesitaran de palabras –y la historia por supuesto hubiese sido diferente. Este proyecto es una interpretación moderna de las mujeres fatales mitológicas perennizadas en la Odisea de Homero. Su única característica era su poderosa, persuasiva voz de sirenas.


Estoy proporcionando los arneses necesarios a la capacidad sugestiva de esa voz para que transmita lo que quiero decir, lo que viene a ser una especie de inusual travesía. Así, más de 2700 años después de que se escribiera la historia original, incluyo mis descripciones en la página para ayudar a la gente a entender mis propósitos detrás de este tema y escenario tan inusuales. En mi interpretación se combinan la mitología griega con la rica y misteriosa cultura indígena del pueblo Nootka del oeste de Canadá...

(Pienso, no obstante en Homeros de Walcott,
y la variedad de sentidos, según la cultura. Una misma historia – El mito... y lo usual ahora,
que se abstrae de ello... Ciertamente...)

... Me gusta tu término “prisma”. No veo mi trabajo como un solo rayo de luz visible y blanca, dirigida solo a los ojos. El prisma de mi Página separa ese único rayo y hace visible las múltiples corrientes de pensamiento y propósito detrás de la obra.


Una palabra o una imagen a ser usada como referencia para esperar por lo nuevo...

El proceso de escribir, pintar, editar y publicar consume tiempo. Me ha llevado a mí cinco años, hasta ahora, y queda aún distancia por recorrer. La “buena nueva” será cuando todo el paquete esté disponible para todos. Mientras espero a que este proceso termine, seguiré explorando y refinando mi visión, con nuevas pinturas. Cada una añade más y más detalles a mi visión, ayudando a mi audiencia a que comprenda mis propósitos. La continua salida de nuevas obras, mientras espero que el futuro se resuelva, mantiene al proyecto vibrante e interesante tanto para mí como para mi audiencia. Vengo trabajando asimismo en una secuela a mi libro Sirens.



Interesante... Las palabras son infieles; a veces porque delatan... violentamente: Sí (nosotros) – aguardamos... a las orillas, tentado las manos, los ojos, adentro... Las seguimos a ellas, sus cantos figurados.


* (Dejarse ir al sueño, o más: Sobre la propuesta de Mark Heine)

(Traducido por Roberto Zeballos.)

sábado, 17 de octubre de 2015

Manipulaciones: Sobre la propuesta de Denis Sarazhin

Como si tuviéramos dos capas; más bien dos medios de  existencia funcional... No basta decir de  herramientas; el par excede lo meramente práctico: a partir de su función refleja  encarna – la vida de sus dueños:

* Madera (muerta), tierra, metales, concreto: lo inerte en un conjunto que, esperamos, acoja  nos envuelva, complete – acompañándonos  haga en parte, nuestro tiempo. Determina – nuestro ciclo (Historia a través de la Arquitectura).

** Nuestros cuerpos – carne, sangre, demás tejidos y fluidos: Evidencia  mutante – Ciclo hecho materia: limitante de – tiempo/espacio; y, a la vez – ventana al infinito
por los sentidos
– la imaginación (a partir, también, y sin embargo, de la materialidad).

Denis Sarazhin pretende  plenitud. Deriva en – algo más específico...




a) De una parte cosas – al acomodo del cuerpo:
                                                                          Entonces:
                                                                          Primero  del reposo. Apoyo.
                                                                          Puntos de partida (!). (De – inspiración, si se quiere.)




... De modo que los muebles refieren a sus usuarios – humildemente
(su condición, repentinamente elevada por el pintor, apenas y permite reconocer: es pintura no se mueve – pero también, sí:
cada objeto  un espejo de uno-mismo, ahí-ausente). Esto, sin importar la época que les correspondan.

Más que al balance, esta provocación se debe a la coordinación: El tono  permite la armonía, las texturas – el juego vibrante.




En lugar de representación realista, más bien – reconfiguración de una ocasión  de tan intensa – determinante (se nota potente: narra de tu aldea y serás universal, como dejó dicho el Conde Tolstoi); así, llega a condición.

En el trabajo de Sarazhin, la aparición de los habitantes establece por completo el tono.
En lugar de reducir las posibilidades de su comprensión profunda con la particularidad, las multiplica
 Al magnificarse el instante, borrados los límites de los tic-tacs  el reconocimiento,
y este se eleva también a calidad de – condición. (Como tal – afecta diversos momentos, según, sobre todo – nuestro carácter  estado – y accidentes...)
Así: La fórmula de El Sabio de Yasnaya Polyana – identificación de todos los hombres en uno solo; los pueblos en – un pueblo, se da – por el impacto de la impresión posible
de – cualquier momento (!):

En la sensibilidad – potencia; en la comunicación – poder.
Funciona.




Punto clave (de transición): Rituales.
Destaca el cortejo, a menudo derivado en – desencuentro.
Una atmósfera favorable depende de:

1. Los protagonistas
en cuanto a su disposición – actitud revelada en los gestos y ademanes.
(Al caso, el artista, para conducir a – lo interior, oculta – entre los pliegues del momento en que podríamos detenernos a pensar [pero no], la intención  los motivos. Estos se encuentran, siempre – más allá, pero hacia adentro.)
En la dificultad de penetrar – provocación.

2. El entorno
por composición – de y con  los demás elementos.
– Ojo  los objetos, por su parte (a la inversa que los protagonistas), revelan, de su inmovilidad (supuesta) – a la vibración – impotencia para nada más sin nuestra participación (por evocación o, nada más  saludando la saturación del color, por ejemplo; la intensidad del contraste  o en respuesta a la saudade).






Hay, no obstante, un modo claro para Denis, de vivir – estas vidas suyas, en cualquier caso.
Un planteamiento – derivado de la aceptación, quizá de la resignación. Lo que no consigue acallar (como todo el mundo cuando se da con lo que no tiene solución).
Lo vemos ahí, en el lienzo, sin palabras, en un elemento claro – cuando hay habitantes:
– Las manos.




En toda esta primera parte de las notas, siempre presente la  manipulación.
– Objetos: los fabricaron los hombres (!), haciendo, por supuesto, uso de ellas.
Entonces, la expresividad – por exceso de la función  siempre.

Resulta curioso: el artista denota, a juego con los ojos, las bocas, cierto  reposo en los dedos. Una vez más – apoyo.
No hay tensión. Y esa es una actitud – aplicable a tanto (!)...
En fin...




b) De otra parte, la proyección – a partir del cuerpo:
                                                                                  Entonces:
                                                                                  En segundo lugar  movimiento. Sin apoyo.
                                                                                  Búsqueda de trascendencia (!!).




... De modo que el torso, las extremidades, refieren
– todo cuanto se pretendía en los cuadros
ordenados aquí, en la primera parte
                                                                Más (+)
                                                      – El horror (quizá involuntariamente revelado) de los hombres
                                                      por no poder comunicar sin – la obra,
                                                      sin las manos produciendo, al menos una figura – concreta
                                                      – que perdure.

(¡Cuán distinto al gracioso danzar de las mujeres, cuando juegan como creando vapores  encanto que nada más remite a – su propia gracia...!
Es que la estela del vuelo de los dedos no tiene por qué perdurar, solamente – ilusión – envuelve a las dueñas...)




La tensión parece provenir de semejante situación.
                                                                                     – En los dedos de los hombres  los extremos del afán Desesperación.

Las extremidades llevan la carga completa de lo que los rostros, ahora – no dicen, pues – no hay miradas depositadas sobre ningún destino (que para nosotros, todos ellos, está siempre – afuera
– Adonde ir).




De tal modo que se plantea también  un encierro... en el cuerpo...
Sí, impotencia. Miedo a ella.

Cultura – Humanidad.
No son precisamente lo mismo...