domingo, 6 de septiembre de 2015

Viento – danza: Diálogo con Tatiana Rivero Sanz

Tatiana. Tana. Tati. España, pero Vancouver. Aquí, Anábasis. De por medio, y a través – imágenes, palabras: esas otras líneas…




Conversamos. Y surge, de pronto que si fotografía y edición como otra forma – de pintura...

… Absolutamente. En mi caso, por ejemplo, las fotos no documentan la realidad sino mi mundo, sueños… que se escapan entre los dedos. Lo que es difícil de expresar con palabras.


Hablamos de experiencia, claro – y otros tránsitos…
En narrativa fue dicho eso de sueño dirigido. Pero cabe la cuestión de la realidad en la fotografía – si retrato, interpretación, camino a otra reescritura.

En pintura, por un largo periodo se documentó también lo real… hasta que vino el sentir de lo que veíamos… Así es como entiendo yo la fotografía: como una ventana hacia dentro, no hacia fuera.


El cuestionamiento ha de dirigirse en ambas direcciones: de tal modo se divide – extremando – entre estetas y otro tipo de predicadores. Es útil. Referencia…
Te comento: Hace unos días, hablamos Roberto (narrador, crítico, y colaborador de Anábasis como traductor), yo y un amigo en común, sobre un pasaje de Mi lucha, de Knausgard, del asunto – fondo y forma. Decía, en resumen, que en la obra todo debería someterse a la forma; que con los temas fuertes, pues – mejor no. Y el asunto, veo, va al caso de qué determina la calificación de fuerte para un tema, a lo que la respuesta se me pinta obvia: la debilidad relativa del autor – sobrepasado.
El autor es autor por su estilo, más: – él es su estilo. En la medida en que por honestidad, sus temas le hacen humano, estos y las características personales de él – su propia historia – deberían determinar la forma apropiada (de allí este último término). En esta congruencia: la gracia – Viaje hacia adentro y hacia afuera.
El Arte es, además, ante todo, Comunicación.

Pienso en mí misma como una mujer en una caverna –llamo a mi estudio mi caverna–. Me veo a mí misma contando mis historias en los muros.


Una vez más, el trance nos remite a la pintura, y, claro, a ti…




La pintura está presente en mis fotos desde el comienzo del proceso…: Lo primero que hago cuando empiezo un proyecto es repintar mi estudio: pinto las paredes como si conformaran otro gran cuadro. Es el fondo para mis fotos. Después creo dos esculturas y después empiezo a sacar las fotos y a trabajarlas en el ordenador… Al mismo tiempo que… escribo.
En mi imagen final busco textura…; capas y capas…
En parte lo logro con las paredes y en parte con las diferentes superficies que busco/encuentro…, que expresan la idea del nuevo proyecto.

Antes, al disparar ves ¿lo que tienes ante ti o lo que intuyes será el resultado final al cabo de la edición?

Tengo una imagen vaga de lo que será ese final; no me gusta controlar demasiado el proceso: prefiero que la imagen final me encuentre a mí...




Se me ocurre: Los motivos de la fotografía – en tu caso: habitaciones – lugares donde estar – donde ser…, y la mujer como núcleo, ¿si?

Sí, la mujer… por mil razones...

O por fe.
El desplazamiento, la búsqueda requiere lógica – y suele perderle a uno más allá del horizonte, descuidado del paso cercano – violencia, caos – somos los hombres; la plenitud, hondura, del universo de la habitación, y su infierno, también, según el caso – vosotras.
Pero tú tienes una imagen propia...

Una frase de Alfred Stieglitz ante un cuadro de Georgia O’Keeffe, cuando la conoció…, algo así como: “al fin, una imagen hecha por una mujer…”, queriendo decir que Georgia tenía su propia forma de ver la realidad –como mujer– a diferencia de otras pintoras.
Me gustaría dejar algo que hable... a las mujeres.

Símbolos – más allá de la piel y cabellos de ellas, también.



Las habitaciones son un símbolo: cobijan…, atrapan…
Cuando una habitación está llena de trozos de lana desperdigados –como en esa foto mía– significa que, pues, algo pasa…
Esperaría que sobrara decir más...

Las modelos en tus imágenes – son...

Son mis hijas.
Al principio era solo yo quien aparecía en las fotos, pero mis hijas, que eran unas niñas cuando empecé, se pusieron a jugar con las esculturas, vinieron a mi estudio… y mi segunda reacción, luego de la sorpresa, fue tomar la cámara…
Me encanta verlas allí, dentro de mis fotos.
Son las distintas etapas de la mujer.
También porque me lleva al pasado.




Ir y volver en el tiempo, pero los espacios también cambian
Surge un lado más obvio para la danza – con su propia gracia.

Al colaborar con Linda Arkelian –nos conocimos a través de Facebook– tomé fotos de sus clases de baile clásico en Vancouver.

Baile, pero también hay otras artes, se nota – en tu trabajo… ¿Cuáles?

Veamos…
En cada trabajo suelo tener presente la obra de un artista distinto. De momento han sido: Escher, Picasso, Miro… Y, la verdad, no se me viene el nombre de una fotógrafa o un fotógrafo en particular…
Me encanta la fotografía en blanco y negro: paisajes, retratos…
Pero quizá lo que más me influya sea la fotografía de las películas en blanco y negro de Alfred Hitchcock… me fascina: las sombras…, la intensidad.
Y la fotografía de las películas de Jane Campion…, llenas de poesía.
Por otro lado, me apasiona Louise Bourgeois, la escultora francesa… Y la poesía de Emily Dickinson, los haikus japoneses… Y la música, la clásica sobre todo.

Sinestesia...

Siempre trabajo escuchando música… Mi padre creó la primera orquesta de cámara para jóvenes en España. Suerte.

El tiempo en la fotografía... dilemas del tiempo: movimiento o parálisis – dinámica mecánica o baile. O qué...

Considero mi labor con las fotos una búsqueda de respuestas… Me resulta curioso: pasó buen tiempo hasta que me di cuenta…
Devoro libros de Física… Creo que acaba más en mi escritura...
Me interesa entender qué es exactamente la realidad, de que está hecha... y el tiempo, qué es el tiempo…
Aparentemente, no existen el pasado ni el futuro; el paso del tiempo es una ilusión, útil para manejarnos. Y según Einstein, las ecuaciones no indican que el tiempo tenga una dirección…
El tiempo es, así lo siento…, atemporal.

O tal es tu tiempo, quizá – tu momento de crear.

Veo… un espacio al margen del tiempo lleno de viento, en movimiento, donde puedo mirarlo todo en cámara lenta… Todo como congelado, todo lejos.

Viento: ¿ruido o armonía...?

El baile tiene que ver con el viento; es un juego.
En ese espacio al margen del tiempo lo único que se mueve, esa danza, en realidad es mi voz...



Discurso de la imagen – Reflexión verbal sobre la imagen...

Acompaño cada foto de un texto…
Una vez que he terminado de trabajar una imagen, reviso mis escritos; siempre encuentro uno que dice más o menos con exactitud lo que siento en la foto.

Interpretación e ilustración…
¿Qué opinión te merece la Crítica?

Un doctorado en Literatura Americana del Siglo XIX, formalmente, digamos, me faculta a ejercer el oficio…
Sé que la crítica refleja al que la escribe, entiendo que una vez que la obra de arte está terminada… ya no le pertenece al autor: tienen su propia vida.
Me importa el reflejo.

¿Y la refracción?, me digo,
                                    digo en voz alta
                                    – Decimos: surge también – del diálogo.


4 comentarios:

  1. brillante, Juan Pablo, tu articulo es brillante, mil gracias...

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    1. Valioso el diálogo, Tati – gracias a ti.
      Siempre es un placer.
      Un abrazo.

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  2. Respuestas
    1. Gracias, Beatriz.
      Es un placer contar con Tatiana para conversar – como si su trabajo no dijera ya bastante y tanto bueno (!).
      Bienvenida a este espacio, Beatriz.

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