lunes, 28 de septiembre de 2015

Ellas – son; y el entorno: Acerca de la propuesta de Kamu

Las mujeres – lo que son, los hombres – lo que hacen.
Contemplarlas, ver surgir de ellas – la virtud, la gracia – El riesgo de – idealizar.
Al cabo, parte del amor (trillado para insistir) es – amor por el amor.


Entra a tallar lo no racional, además – la intuición.
Aquí, pintura, detalle, preguntas – suposiciones.


Al centro, como núcleo – ellas. También, en torno – símbolo, mito y leyenda: poesía, alegoría
de una gracia cuya única explicación se concentra
en el misterio de una especial disposición evidenciada en los modos, la piel, la mirada.
– Ellas callan. En tal sentido, son objeto: Todo se desarrollo en torno a ellas.
Una postura arriesgada. Fragilidad. (Lugares comunes.)
– Son, también, objetivo: – Vamos hacia ellas.


Nos guían los detalles: de cuna, del misterio de – los años intermedios, de
Historia personal, todo aquello que, no obstante, solo gravita – en torno a la esencia: lo más transparente de cada cuadro;
y que, tal vez
sea – ilusión (que no es exactamente lo mismo que mentira).


Ante nosotros, elementos que recuerdan los de las composiciones de Margaret McDonald – la Glasgow School, finales del Siglo XIX (pensar, viajar y – contemplar Opera of the seas y Opera of the winds). Disposición, color, y en cierta medida, hasta textura...
La presencia de ellas, pero también, el carácter de su – aparición.


Fuerza, una fuerza – de la naturaleza. Arrebatadora
e – inexplicable sino a través del mito – para
los primeros hombres,
                                los bárbaros
                                                 – los románticos.
Admirar – temer. En determinado momento, humildemente, acudir a su regazo, a sus faldas – soñando despiertos, tal vez, su seno, elevándonos a sus cuellos.



Misterio de la tierra. Peligro del mar. (Más lugares comunes:)
– Madre.
Más..., o menos que ella – si se quiere y según la impulsividad. Cuestión de momentos. En todo caso: Promesa – campo fértil – generoso – a conquistar, a merecer, porque se la supone sublime, siempre.
Depende mucho de quien se halla ante la imagen, de – su deseo – de ver.


(La abundancia en los detalles, tantas intenciones – a la vez – con piedad por mí mismo: me llevan a la prosa de Henry James – a las mentes de sus sublimes y contempladores – que apenas se mueven – Las alas de la paloma (!), La copa dorada (!).
Perspicacia
– es una forma de decirlo...


Cabe otra perspectiva (además de muchas, además):
Talladas en los contornos – a la posibilidad, las claves de la experiencia previa. Otros intentos de – comprender. O de disimular (!).
De poco sirven:
Se carga de misterio lo que, sabemos, sencillamente, nos desnuda.


Y el enamoramiento implica voluntad, abandono – es esa la parte que todos sabemos. – La de las motivaciones – para la voluntad,
eso: pues
              exploración
                              mitología.
Cultura.


Siguiendo a Isaac Bashevis Singer,
los celos de las mujeres no se deben a los hombres, sino a – los muslos de otras mujeres.
Cuestionar lo que hacen es vano – para ellas;
para sí mismas, y entre sí, estableciendo jerarquías (tan pronto),
cuentan por – lo que son.
Es también un problema.


Diferencia entre discutir y pelear...
Lo primero – cuando la atención de los sujetos está fija en la cuestión, de modo que intercambian argumentos respecto de esta: su naturaleza, condiciones y circunstancias; califican, claro que sí, pero sin desviarse de ello.
Lo segundo – cuando un solo adjetivo, siquiera, vuela de uno de los sujetos
a otro – descalificándolo.
Agresión. Pobreza.


Ironía: en casos como los que plantea Kamu, en las elecciones afectivas, a menudo, ya que – no hay razones claras, queda nada más – lanzarse hacia adelante – Elevar,
y – pagar el precio: atribuir sentido a todo cuanto rodea lo – preciado. Dogmas...


Podría afirmarse que los trabajos de Kamu corresponden en realidad a una única representación,
que sus variables son nada más de – detalles.
Cambia la faz de la dama...; el caso es – insistir – permanecer en la propuesta –
simple, que no sencillamente. Y resistir a – la idealización (?).
Violencia.


Porque quizá, en realidad, no haya más nada,
no racional
y de ahí, las preguntas (también hondas) que empiezan tras... – ¿de veras, no...?

No es fácil.
Y aunque pelear sí lo sea como opción de camino: también, sabemos – puede ser un Arte.


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