miércoles, 23 de septiembre de 2015

Afirmaciones, transformaciones: Sobre el videoclip de Nasty, de Prodigy

Inquietud – inteligencia.
La astucia, como recurso.
Resulta curioso: en medio de una ciudad: otro ámbito – salvaje a su manera. Esta fuerza por instinto pinta – rojo – lo mismo que el cielo (!). Presagios.
La fuerza ajena al hombre ilumina  sangre: la esencia de su brillo, que escapa por los ojos, como un hoyo de luz – auténtica fuerza de un ciego.
En contraste: los edificios, el hombre – esa invención que implica un no, por pretensión de ver, de saber (Árbol de la ciencia).
El juego – violencia:



El ojo – que nos trae/lleva  sigue, rastrea, vibra con la misma inquietud que la de la presa  instinto – que se supone, naturalmente – cazador, aunque se sepa en peligro. ¿Qué tan ajeno es al escenario, sin embargo?
Cuestión interesante – porque damos por hecho: los hombres lo ocupamos todo: una criatura como esa podría verse de pronto, aquí (!), y entonces – ¿de quién es el territorio?

Ojo: La supuesta amenaza da pie – al ritual. Como responder a una provocación..., aunque no haya pasado – nada. Justificación. El problema del zorro es que espotencia.


En la caza, los hombres se unen. Sobre galope – como una sombra entre los pasajes del laberinto.
Cabe señalar que se trata, digamos, de – una celebración al ocaso. Se justifica acaso que el cielo se tiña. Presagio.
Aquí, la búsqueda – la lid esencial que refracta lo humano, por ejemplo, en la pluma de Turguéniev, pese a las reglas, la etiqueta, – no es deporte. La justicia, pues...:

Nasty, nasty
Triple-X-rated
Nasty, nasty
Justice, a waste-pit

El grupo – de rojo (!) persigue un solo fin, pero de pronto, el destino, este pretendido  – lo encarnan ahora, también los hombres.
El símbolo es, otra vez, la luz... – ¿ceguera?

La ciudad  una costra, el resto más allá, escenario en tanto brinda obstáculos (y solo así forma directamente parte del drama) de la auténtica carrera: determinar a un tiro  el único valor: elemental – todo o nada.

Nasty, nasty
Deeper in the dirt
Nasty, nasty
Making bodies hurt

Mas cuando la  bestia se reconoce (ha dejado de ser sombra; de hecho, brilla) vuelve al bosque.




Y en este punto las preguntas se multiplican... pero el tiempo – se acaba.
La transformación (lo más previsible) ha dado paso, repentinamente, a cierta calma.
Por la intensidad del ritmo, de pronto, una sensación similar a la de la rápida desaceleración de la marcha de un avión llantas de vuelta a tierra, con pista corta. Simil también por implicar – reconocimiento...
¿En qué nos hemos  internado?

El juego, vemos, sobrepasa el reflejo. En par: lo salvaje y – lo salvaje según el hombre.
Se nos invita al contraste:
– Triple-X-rated 
                              – Justice, a waste-pit
                                                                     – Deeper in the dirt
                                                                                                        – Making bodies hurt

So raw, so nasty...

The Prodigy pretende, como siempre, provocar  por lo sentidos: Condenamos  parece decirnos, sin más –, condenamos negando una realidad, oh, poco agradable...(!)
Y si eso fuera todo..., si no hubiera más, – entonces (si sólo si): So raw, so nasty... And so poor...
Felizmente están los símbolos  un zorro; sí, felizmente  la costra, y las sombras. Felizmente, los versos son tan pocos y la imagen – brilla.
– Felizmente – el rojo, también.


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