martes, 14 de julio de 2015

La muñeca, la bruja: Sobre el videoclip de Sacrilege, de Yeah Yeah Yeahs

Una muñeca...
Tiene que ver, desde luego, con el título del tema.
Resulta curioso: no va más allá; reduce la cuestión a través de una nueva situación que es símbolo, también, pero que encierra su sentido en el tiempo mismo de la duración del videoclip.
Lilith, Adán, persecución, pecado, sacrificio, etcétera...: cuestiones del discurso que elevan a la modelo, Lily Cole, quizá sin ir más allá de... parecer -y ojo con este verbo- una muñeca... a recrear una buena historia...
Ver, ver:



Darle caza a un un hombre, dispararle y matarle. Quemar viva a una mujer..., su esposa...
Tremendo, sí... Para mostrar los motivos del crimen, el equipo de Megaforce propone para Sacrilege, un juego novedoso... en la medida en que retroceder en el tiempo pueda llegar a serlo..., gracias a la elección de los momentos más apropiados para ello, y una fotografía notable, logrando conducirnos en la interpretación de la secuencia, como de otro modo, no se podría...

Fallen for a guy
Fell down from the sky
Halo round his head
Feathers in a bed
In our bed, in our bed


Una inversión...

Quien resulta última víctima, concentra en realidad, y desde un principio, la pasión de los victimarios. Con ello, claro, no quiero decir que simplemente los provocara al asesinato, ni mucho menos que cargue sobre sí la plena culpabilidad de la desgracia (eso sería escandalosamente estúpido..., como la mayoría de los alegatos de agrupaciones moralistas activas en redes sociales..., y la calle)...


Al dejar al margen las motivaciones de la propia mujer, claro, se agranda el aura de misterio que la envuelve, y que parte, sí, de su apariencia... Por otra parte, se nos induce, y no por "mala fe", a vislumbrar, también misteriosa, la propia pasión de ella... por todos esos hombres y mujeres.

Asked if I will try
To leave this all behind
Halo round his head
Feathers in a bed
In our bed, in our bed



La mujer plena. La mujer fuerte en el momento, demasiado fuerte. Carpe diem. La mujer condenada... La mujer ingenua. ¿La mujer inocente...?
Surgen las preguntas... y gracias a aquella omisión, a la carga de sentido depositada en la expresión de Lily Cole en los momentos que su personaje comparte con sus amantes, en su llanto rodeada por las llamas, resulta imposible atribuir de buenas a primeras un valor preciso para su destino, la medida de la crueldad... La brutalidad como categoría también goza de matices...

It's sacrilege, sacrilege
Sacrilege, you say
And I plead and I pray



Una vez más, la omisión... y lo que sí se ve, nos remiten a la plenitud de la mujer. Sería terrible, inhumano negar la generosidad de la entrega de la amante a los demás..., condenar sin más su proceder, suponer cada lance suyo mero producto de un ataque repentino e incontenible de los llamados bajos instintos, pero provoca a muchos hacerlo, sin duda...
Parece lógico...
Conviene recordar... o más bien escuchar, atentamente... Karen O. clamando:

It's sacrilege, sacrilege
Sacrilege, you say
It's sacrilege, sacrilege
Sacrilege, you say

¿Qué se condena, entonces, en cada lado: el de la ficción y el del "espectador"?
La novia entregada y la traición... Elementos clave que no resulta sencillo separar ni mucho menos unir fácilmente en un postulado que sostenga completa la historia del videoclip...
(Se me ocurre, mejor, anotar: Novia - entrega - traición - condena, con los guiones un tanto como los emplea Marina Tsvietáieva...)
La imagen es poderosa por tentadora, encarna bien la posibilidad del deseo; cuestiona. Hace, erige un personaje... y eleva la voz a adecuada para el engañoso ruego: canto de una bruja, si se quiere.

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