martes, 21 de julio de 2015

Dejarse ir al sueño, o más: Sobre la propuesta de Mark Heine

... Languidez, y otras expresiones, digamos, igualmente fáciles, posiblemente engañosas...
El trabajo de Mark Heine importa bastante más que la oportunidad de anotar cosas por el estilo. Donde, para un mal observador, se luce, en apariencia nada más, predominantemente o, peor aún, tan solo una técnica excepcional, se revela en realidad un modo muy particular de cuestionar desde la ilusión del tiempo suspendido.
Asunto de identidad, también; de carácter y sensualidad, entre otros; no desde una provocación, si no más bien de una sutil invitación a... sumergirse..., quizá en el sueño:




A través del espacio, resistencia del elemento la sustancia.
El efecto de esta resistencia en la imagen toda se asemeja al de la cámara lenta en un film.
Los miembros suspendidos en el aire: quietud, parálisis. Es natural. Para expresar movimiento, la imagen, al caso, debe vibrar..., digamos, perder definición.
El enfoque podría ayudar, pero produce más bien un efecto distinto, uno que implica al observador: otorga una ilusión de medida con respecto al objeto, por la distancia entre este y aquel.
El movimiento de lo que vemos, por sí solo, en su espacio, se manifiesta en el modo en que parte de él desbarata la composición de la imagen que uno adivina precedente, la situación original, antes del vencimiento de cualquier fuerza, dejando algo de sí en el espacio que ocupaba "en el pasado"...



Por supuesto, es más fácil explicar esto desde la Física, pero las pinturas de Heine nos invitan a reflexionar en términos no precisamente científicos sobre lo que se abre más allá, antes y después, de sus imágenes.
Estas pinturas, por otra parte, exceden la mera función de puntos de referencia o momentos clave a partir de los cuales establecer una interpretación del sentido pleno de los cuadros –entendiendo estos , también, como más que representaciones de situaciones en forma y color, cargadas de sentido –. 



Las preguntas a que da paso la sola distorsión de la luz, por lo que oculta en el propio tiempo, escapa a la medida de minutos y horas.
Cuando hablamos de inmersión, en este caso, conviene recordar que al acto conlleva un cierto grado de abandono a la sustancia. Y del consecuente reposo de nuestro ímpetu de previsión.
Algo tan saludable... Dejarse uno mismo...



No obstante, en la propuesta de Mark, este abandono es solo –sí, literalmente– para el cuerpo; inalterada la consciencia del fenómeno: O las cabezas quedan fuera del agua o su inmersión violenta siempre que se da resulta claramente en un acto de resistencia. Cosa de tomar aire...
Así, queda patente el peligro de ahogo..., de pérdida de la consciencia...



Impresiona.
Esa resistencia, sin agresividad, exclusivamente en mujeres(!)
Surge de inmediato la otra cuestión: ¿Cuál es esa pérdida de consciencia a que se resiste entre el voluptuoso danzar de las telas, esa, la otra, aquella, y cada bella dama? ¿De qué muerte huyen?
¿Y adónde las hundimos los hombres o, también, desde luego, y según lo prefiera quien contemple, las mujeres?



En efecto, somos partícipes de un goce sensual.
Mark nos brinda ojos para ver por debajo del agua: ahí, al abandono o la resistencia...



De Memorias de Adriano: "¿Qué es el insomnio si no la obstinación maníaca de nuestra inteligencia en fabricar pensamientos, razonamientos, silogismos y definiciones que le pertenezcan plenamente, qué es si no su negativa a abdicar en favor de la divina estupidez de los ojos cerrados o de la sabia locura de los ensueños?"
Bien, ¿qué es
                   esa resistencia?
                                          Aquí, agua.


Es una forma de verlo...
Hay otros recursos, además. Con ellos, tensión, intensidad...




(Semanas atrás escribí una serie de notas sobre la propuesta de Neil Craver, también de desnudos bajo el agua. Ya entonces había visto los trabajos de Mark Heine. El parecido entre las obras de uno y otro artista resulta muy evidente. Sin embargo, de las diferencias sus propuestas –partiendo, claro, de la fundamental (fotografía - pintura) surge la posibilidad de hallar otro, un universo entero.
Se trata, al cabo, de otra forma de inmersión.)



Ahora, tomar aire, dejarse...

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