lunes, 8 de junio de 2015

Instrucciones de vuelo: Sobre el videoclip de Directions, de Ane Brun

Ane Brunvoll baila. Baila Ane Brun, y llega más allá de Noruega, que es la tierra natal de la dama. Ni con su apellido original ni con el que completa su nombre artístico, y pese a las estupendas críticas que han merecido sus discos, ha alcanzado tanta fama como otras cantautoras con las que se la puede comparar. Y las conexiones son evidentes: Kate Bush, Bjork...
Está, por supuesto, también, lo visual.
Entonces, notas. Que no por promover, ni contrarrestar la movida de berrinches millonarios, si no porque los comentarios surgen con el propio videoclip; preguntas. Entonces, sí, vale...
A ver:



Coreografía. Unipersonal. Un solo escenario, también. Y un tono predominante para los colores. Hay varios precedentes (entre los más recientes, destaca el gran trabajo para Lotus flower, de Radiohead, aunque en este los movimientos de Tom Yorke sean espasmódicos, y el juego a blanco y negro vaya más allá que el del filtro a colores)...
Para Directions, la fórmula es una mayor sencillez. Elocuente.
Desde la toma, que es una sola, y se aleja, una lección.
Despegue.

Ane se mueve y sus pasos, los de danza, varían; casi no hay repeticiones. Mientras tanto, el compás y la letra nos llevan, sí, a grabar en la marcha lo que suena y se hace nuestro. Pues seguimos las notas, los dum dum sencillos de su voz y los que la acompañan... Un juego de contraste entre aparente repetición y evidente variedad, eficaz. (Menos complejo, por ejemplo, que el enorme despliegue visual en Sledgehammer, de Peter Gabriel, en que mientras la canción varía lo suyo, a lo largo de más segundos, de sección en sección, se nos graba -sobretodo- con su extraordinaria pista de bajo.)
Sin embargo, con esta no repetición de Ane, nos insta a que la sigamos:

Step one... Step.
Step two... Step.

... y así, a cuatro... En plan de instructora de ejercicios, también..., pero, sobe todo, como guía de vuelo; a lo que cabe señalar: ojo con el hangar que sirve de escenario..., y el traje.

My voice flies above the sun
Flying over the beat of the drums,
the beat of the drums...
I see doors in every direction...

La danza como liberación; el movimiento fluido y constante como pauta de una marcha que va más allá. Mensaje sencillo a través de una propuesta sencilla; en una sola escena. Los pasos, que no solo de danza -¿pero acaso hay otros?-, más allá, por sobre el sol, luego de haber recorrido el viejo río, por el propio tiempo, sin miedo; el peso de las botas por el agua colada en ellos, la historia, no significará entonces nada; es cosa de aprender y recordar, sí, pero también de olvidar...
El color, la palidez de la composición, por otra parte, importan lo suyo: Ane se luce en rudo atuendo y nos insta a seguirla, pero está claro que con nuestros propios pasos; danza para que la veamos, fuerte, sin perder gracia, para que andemos también con aquel beat, pero no para que hagamos su baile; ojo, esa que vemos es su pista; y, al cabo, no hay instrucciones específicas ni repeticiones para lograr la imitación.
El tiempo se va.

Ante nosotros, posibilidades. Direcciones, así, en plural. Ane Brun señala adelante y arriba, que puede ser a todas partes, pero, claro, siempre podemos caer..., y quizá luego remontar.
Se trata de hacer camino propio.

Ane, aquí, sola: Un mensaje:
Con producciones a cargo de Valgeir Siggurdson (Bjork); habiendo reemplazado a Kate Bush para la versión sinfónica de Don't give up con Peter Gabriel -a quien ha acompañado en gira mundial- se mantiene, como desde el principio de su carrera, independiente; su sello se llama Balloon Ranger Recordings...
El 10 de marzo pasado, fecha de su cumpleaños número treinta y nueve, lanzó el videoclip de Directions.
Celebra. Vuela.

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