viernes, 27 de febrero de 2015

Acaso ventanas al antes o después de los hombres: Breve recorrido por la obra de Mark Rothko

Lejos, los viejos que si no, quizá, no me arriesgaría a estas notas.
Ver, pero también representar, evocar, y comunicar...
Pinturas de niños... Y los niños logran transmitir a menudo con éxito la experiencia de asombro por la belleza que encuentran a su alrededor. Rothko lo reconocía y no dudaba en calificar de obras de arte algunos de estos trabajos.
Los niños responden así a la pregunta ¿qué ves aquí?

Aquí tenemos a Rothko, le vemos un rato a él, pero al poco lo dejamos para ver de aquella otra manera, hacer el intento, con las otras experiencias...




Antes, mejor, cerrar los ojos...







Bien.
Tomar aire.
¿Qué ves aquí?



¿Un horizonte, quizá?
El límite no es tal, se difumina, siempre más allá. Y de andar por sobre lo que arde, tendríamos acaso la sensación de acercarnos al fin..., para desengañarnos en el propio seguir andando. ¿Acaso en la primera contemplación estuvimos quietos?
Verificar...

¿Qué ves? O, mejor, ¿dónde estás, dónde te encuentras?
Aquel horizonte...
¿Es líquido lo de abajo?, ¿es sólido? Su consistencia es de camino...
¿Y arriba? Otro campo de silencio... (recuerdo, sin abandonar la perspectiva: las preposiciones "de" y "por" son equivalentes.)

Ahora, el marco...
Arriba. Si lo vemos más de cerca, si deslizamos la mirada siguiéndolo ¿en qué dirección?, entonces, el movimiento, ¿acaso, a la misma velocidad con que se remueve la sustancia del horizonte? Vértigo...
Volvemos arriba. Y lo primario: ¿nubes?
Los costados... El cambio en las partes inferiores de cada lado... La delgadez con que cierra abajo.
Alzar la vista de nuevo...

Una pregunta... ¿Hombres allí...? ¿Es posible, lo sería?
Silencio...

Cerrar los ojos de nuevo. Sugiero.



Ahora...




Bien... ¿Mar? ¿Superficies... de qué texturas?
Tres espacios, campos..., ¿momentos?; ¿estados?
¿Profundidades diferentes, si, tal vez, una vista aérea...?
Agua. Mineral.

Los marcos. Y, de pronto, la posibilidad de los campos como resultado de impactos, aunque surja, como tal, la idea de espuma de olas... (Y recuerdo la leyenda de los unicornios corriendo hacia a la orilla, juntos unos a otros, sus crines en vuelo; furia...)
Fenómenos de electricidad vibrantes...
Rastros de la superficie superada por las manchas rectangulares, surgidas del fondo inalcanzable.

Nuevamente: ¿Seres humanos?

Pausa.
Oscuridad.


Seguimos. Azul, en efecto.
Y ves...




Abajo... Nuevamente, un horizonte. Plano, liso..., aparentemente; podría ser la distancia. Un manto que a lo mejor se sobrepone a la claridad de fondo, que de algún modo la niega, o pretende hacerlo. En todo caso, a lo mejor, un límite.
Aguas quietas, también. Mil veces mineral; metálico ahora. O absorbe la luz o refleja nada más la poca que se filtra de arriba...; ¿de dónde?

Pero sobre ese manto, ¿nubes en marcha?, ¿espuma suspendida?
Otro límite, otro velo. El final de una hola vertical, el corte de una en embestida que intercepta el espacio vibrante sobre él.., que es... ¿cielo?, ¿una inmensa nube? ¿El campo de gesta de un fenómeno colosal?

¿Seres humanos, allí? ¿Caben?

Nuevamente, la sensación de lugar. Uno dentro, parte de la experiencia. Inmensa...
Captura, y lleva a andar, asomar con el propio cuerpo que no se mueve (!)...

Aire, mucho aire...
Cerrar los ojos...
Aire...



Cambio:





Palabras...: Noche. Boca. Horno. Compuerta. Fuego. Sangre. Fosa. Río... Todo entre signos de interrogación. Inclusive "palabras"...
Violencia. Las formas más definidas denotan una velocidad diferente, un fenómeno o más cercano o de explosiones más espaciadas.
Pero la forma fija de la fuente deja entrever lo que acaso sea un margen de control, un rastro de lo humano. Ahora, lo geométrico como intervención, quizá...
Sin embargo, cuidado me nace decir detrás del rojo, esa franja negra, como otra boca, una rendija, pasaje a otra noche; nuevamente, lo que está más allá y no alcanzamos.
Oscuridades que se abalanzan, tragan, malean la sustancia del resto de campos; absorben, devoran...


Los márgenes: escape, invasión..., o rastros de aquello sobre lo que se expande lo negro, como mancha.
Desgarro. Si no sangre, nuevamente, brillo de algo ardiente que escapa: de adentro hacia afuera, y viceversa.
Una lucha sin voluntades, pues nuevamente, y a pesar de la geometría, el hombre ha quedado, tal vez..., pero, ¿dónde? ¿Atrás, en la zona de la causa?

Preguntar dónde te encuentras... y preferir...

Cerrar los ojos ahora, será ver todavía el resplandor. El pulso propio, pero más allá...
Es posible...



Ojos abiertos...
¿Qué ves?



¿Un muro? ¿Una puerta?
Tapiado anoto sin oír siquiera lo que sigue/cabe en la formulación, sin continuar en ese sentido, guardando el aliento...
¿Qué tan cerca, o lejos?
¿Piedra?
Bloques.
Espacios cerrados o pozos de otro tipo. Niveles.
Pero arriba, blanco. Palidez. Luz. Otra vez, más allá. Otra vez negado el alcanzarlo...
Pero, como en el caso anterior, la geometría podría decirnos que no es por la distancia: hay una forma regular, que...
                      Acaso los hombres, que no están,
                                                                         acaso ellos, que ya no, a su paso,
                                                                                                                            nosotros...

(Mark Rothko, nació en 1903 en la actual Letonia. Su nombre era Marcus Rohtkowicz.
Emigró con su familia a Estados Unidos.
Se suicidó en 1970.)


*



La grandeza de los fenómenos naturales. Claro, ya fue dicho, insistentemente, sin hombres. O antes o después de ellos.
Y es que también está la grandeza de las tragedias que exceden a estos. Sí, ellos ya no están, han sido negados a un nuevo paso, contemplan fuera del tiempo su desgracia, pero en el lienzo, ese espacio, no, ya no.
Cabe pensar, en la evolución de su obra, en ese antes y ese después...

Quienes estamos siempre somos nosotros, fuera/dentro del cuadro...

Rothko aludía a la imposibilidad de una adecuada descripción de los campos de luz y color, pero no de la experiencia de la contemplación. Como con los fenómenos naturales, inabarcables, a pesar de tanta ciencia (pues decir por qué ocurren y cómo es que se desarrollan no nos dice..., bien, más que solo eso).

Son pinturas de grandes dimensiones, hay que recordarlo; las preguntas de dónde estás, dónde te encuentras, surgen también de la absorción física que implica la abstracción que provoca el fenómeno... Y así, mujeres, hombres, Niños... Nos encontramos/perdemos con él.

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