jueves, 22 de enero de 2015

Dime: En torno a Dime Novel, de Maurizio Medo

Dime Novel… Lectura. Un ¡diablos! y qué tenemos aquí...
Sopesar. Y a tomar nota. Leo para mí, y comparto.
Veamos:



Cosa antigua: Se desencadenó el vuelo de las masas –pretendidos individualistas, verdaderos poco de ellos por su destacable alcance de miras –al verso libre. Parafraseando a Brodsky, con dicho fenómeno se produjo, digamos, una inflación verbal y la consecuente devaluación de las propuestas, y de las falsas novedades –falsas porque pregonan en su propia clave,  la pretensión de innovar–. Futurismo, Neobarroquismo, Coloquialismo y hasta “Pura libre provocación”, en lid por despojarse de las etiquetas; aparecieron, brillaron en la repisa de categorías y, ahora, bien, le dejan al tiempo la labor de filtrar para dejarnos, si no somos demasiado ingratos, los nombres de algunos auténticos poetas. Felizmente no son pocos. Y no hay necesidad de mencionarlos. Prueba fácil.

Ismos, gritos, a menudo enfrentados, pero haciendo coro y una vez más, masa. Ruido ajeno a la voz de veras rompedora de quienes aportaron un contenido cualitativamente nuevo. Eso pasaba… Pasa. Y la claridad reveladora de una propuesta individual, la demostración, en nada pedagógica, sino sentidamente dialogante, no encaja, no, por el contrario, desequilibra, aturde a menudo y por ello es rechazada de los coros.
Maurizio Medo ha tenido siempre una voz distinguible. La lectura de Manicomio, por esto mismo, a menudo, suele provocar, entre otras varias sensaciones, ciertos “padecimientos”, por reconocimiento de humanidad palpable… Homeless’s Hotel, por su parte, provoca y desafía abriendo paso con una voz que teje en un viaje de soledad e incomprensión, cuestionando como pocos textos –cruelmente –nuestra condición…, la otredad.
Pero llega entonces Dime Novel, y con ella, una nueva, mayor claridad.
No es posible concebir este nuevo libro sin Homeless´s… y, por supuesto, sin Manicomio, que precede a los dos. Los méritos de Homeless’s, por exceso, me parece, nos llevan más allá que las cimas Manicomio, siendo esta, más bien, una obra más redonda. Por otra parte, las, digamos, imperfecciones de Homeless’s, también por exceso –de los que no padece en nada Manicomio – son en todo caso iluminadoras, por tan propias del cuajado discurso del autor. Pero este discurso brilla, y alumbra, desde Dime Novel.

Qué tenemos, decía...

En crudo, con vuelo de impresión primera y asombro, de escepticismo típico derrotado:
Culebrón. Novela gráfica. Tributo, crítica, bronca y burla tanto amable como cruel, siempre sesuda, de tradiciones con y sin edad. Exploración de motivaciones –de esas que no se reconocen en público y nos arrancan suspiros a ceño fruncido cuando nos las descubre un amigo harto de drama –, motivaciones, taras. Sísifo. Y New York. Y lo semítico. Y el tiempo y lo vivido que se va con la arena cuando la tormenta. Y la mujer. Y el desengaño. Y culebrón...
Pero, con ello, conjugándolo todo, ante y sobre todo: Poesía. En un discurso que, bueno, no se podrá evadir. Y un formato nuevo que invita, como otros han querido –a veces inclusive negándolo– a una lectura de pleno olvido en cuanto a que si se trata en realidad novela, poemario experimental, documental…, hasta si libro.
Y desde luego que no es cosa solo del diseño –con el gran trabajo de David Kattan –, es un tejido que de guiños y alusiones profundas a Sebald, pasa a confrontar Sin City, y ni hablar de las voces de heterónimos sorprendentes y –ojo – las de otros poetas de alto vuelo en diálogo, sí, de gran altura, allí mismo, bien presentes, como cómplices en verso y concepto para la historia de Dime Novel.
Se viene...

(Y no conviene decir mucho más, aún a riesgo de mostrar el post un tanto vacío.

Es que se verá. Entonces será momento del despliegue de motivos, a pleno diálogo; del análisis…; cuando voces de mayor capacidad de eco que la mía se manifiesten. Y me tocará también leer.
Con qué curiosidad.)

Quienes piensan en un corpus de producción poética latinoamericana, con nada más que un asomo a Dime…, es posible que vean, digamos, una gangrena en ciernes: Maurizio ha infectado el aparato… con sangre nueva, impura.


Y luego, qué vendrá...


Y pienso en el nuevo capítulo de la Novel...

Y en compartir.

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